-“¿Cómo que se la han llevado?”- grité a Ian mientras me acercaba a él amenazantemente. Si quedaba algo de auto control en mi, este acababa de esfumarse de un plumazo. -“Cuando llegamos ya no estaba, he mandado a nuestros mejores rastreadores a buscarla.”-contestó Ian, sin mirarme a los ojos. -“¿Y que hacéis todos aquí parados? ¡Buscadla!”- ordené, antes de dejar que Zeus tomase el control. Zeus saltó por la ventana con un gran e imponente salto. Aterrizó elegantemente con las patas delanteras, y empezó a olfatear, siguiendo el rastro dejado por los intrusos. El suelo estaba cubierto de huellas de barro, que que hacía que la tarea fuese mucho más sencilla. Zeus estaba furioso, y me lo estaba transmitiendo constantemente. Habíamos prometido no separamos de ella después de la última vez,

