Como no había luz natural no sabía cuanto tiempo llevaba aquí encerrada. Richard había bajado ya cinco veces a torturarme. Cada vez se mostraba más violento y desesperado. Me repetía constantemente que me rindiese y cediese, que me entregase a él. El problema es que él no era consciente de hasta que punto yo era incapaz de hacer eso. Prefería ser torturada y morir antes que traicionar a Kayden, que hacerle daño, que dejar voluntariamente que otro hombre me tocase. Por mucho que yo quisiese, sabía que jamás sería capaz de ceder ante lo que Richard me pedía, no con lo poderoso que era el mate-bond que nos unía a Kayden y a mí. Richard acababa de salir de la habitación, dejándome tirada sobre mi propia sangre, como todas las veces anteriores. Estaba asquerosamente sucia. Tenia toda la pi

