Capítulo 21

3993 Palabras
Nuestro padre, Guillermo Alix, era el Alpha de la manada más poderosa de España, Atardecer Dorado. Era un Alpha poderoso, pero a la vez era inteligente, sensato y justo. Consiguió ser muy admirado, tanto por su manada como por el resto de las manadas españolas. Aunque no existe la figura del rey dentro del mundo de los hombres-lobo, mi padre ocupaba un puesto parecido, sin que se hubiese acordado oficialmente, pero era aceptado de forma general. Todos los Alphas acudían a él para pedirle consejo, ayuda o su opinión en la resolución de un conflicto.    Pero como siempre pasa cuando alguien se hace muy popular, no todo el mundo le quería. Mi tío Alejandro, su hermano pequeño, le había tenido gran envidia desde niño. Nuestro padre siempre había recibido gran atención desde pequeño, y la gente le admiraba y respetaba incluso antes de ocupar la posición de Alpha. En cambio, Alejandro era un chico tímido, no excesivamente bueno en la lucha y, aunque era muy inteligente, tenía un lado malévolo y mezquino desde niño. Cuando nuestro abuelo decidió dejar su puesto de Alpha, mi tío Alejandro intentó, por todos los medios, que le dejase el puesto a él, y no a nuestro padre. Pero nuestro abuelo ignoró la petición y los argumentos de nuestro tío, y nombró a nuestro padre Alpha de Atardecer Dorado.    Tío Alejando se enfureció y juró que se vengaría. Durante años, nadie supo nada de él. Nuestro padre conoció a nuestra madre, Sofía, y juntos se convirtieron en una poderosa e invencible pareja. Se querían el uno al otro como nunca he visto a nadie quererse. Eran claramente almas gemelas, complementándose y mejorándose el uno al otro. Poco a poco nuestro padre comenzó a ganarse su reputación y formó una familia, teniendo no solo uno, si no 4 posibles sucesores. Esto destruía cualquier posibilidad para tío Alejandro de acceder al puesto de Alpha.    Cuando yo tenía 9 años aproximadamente, comenzaron a suceder terribles crímenes en todas las manadas españoles. Asesinatos, violaciones, torturas, secuestro de niños… Los hombres-lobo que los cometían aseguraban que actuaban en nombre de Alpha Guillermo, quién estaba trayendo justicia. En tan solo un año, nuestro padre pasó de ser la persona más querida y respetada, a la más odiada y buscada. Todo el mundo le deseaba la muerte. Nuestro padre sostuvo su inocencia en todo momento, pero no consiguió probarla.    El día del 18 cumpleaños de Marcos, hubo una gran fiesta, con un gran número de invitados. En mitad de la fiesta, apareció mi tío Alejandro, al que ninguno de nosotros conocíamos. Tío Alejandro se dirigió a la audiencia, recitando los diferentes crímenes que supuestamente había realizado nuestro padre en el último año. Claramente estaba todo planeado, porque nada más terminar su discurso, cientos de guerreros y Alphas de otras manadas rodearon a nuestros padres y a nosotros.    Nuestros padres fueron asesinados en una ceremonia pública al día siguiente. Nos obligaron a asistir y a ver como eran injustamente condenados y ejecutados. Ninguno de nosotros olvidaremos jamás lo que vimos ese día. Tío Alejandro no se quedó satisfecho con el asesinato de su hermano y su Luna. Se dirigió a la gente que había acudido a ver las ejecuciones, y les dijo que no era suficiente ese castigo por los crímenes tan terribles que había cometido. Según él, era necesario eliminar a toda la descendencia de Alpha Guillermo para asegurarse que el problema fuese correctamente resuelto. Nuestra ejecución fue fijada para el día siguiente.    Nos separaron a cada uno en celdas diferentes. Yo tenía tan solo 10 años en ese momento. Estaba aterrada, consciente de que eran las últimas horas de mi vida. Solo podía pensar en el asesinato de mis padres. Cuando pensaba que todo estaba perdido, apareció la madre de Cas y Miguel, y mate del Beta de mi padre. Sin preguntas, me agarró de la mano y me arrastró por el pasillo, donde se nos unieron mis hermanos y el padre de Cas y Miguel. Nos sacaron por uno túneles que no sabía que existían, que desembocaban en el bosque.    En el bosque nos esperaban los guerreros más fieles de nuestro padre, quienes, al conocerle tan bien, no habían creído los crímenes que falsamente se les habían imputado. Pasamos toda la noche corriendo. El único que era mayor de edad y que había conseguido su lobo era Marcos, lo que dificulto nuestra huida. Los guerreros podían cargar conmigo con facilidad, pero era imposible que llevasen a Lucas, Juan y Nico en los lomos de sus lobos.    Resultó que nuestros padres habían preparado un plan de huida, al ver como estaba evolucionando la situación. Habían preparado un pequeño refugio subterráneo, a varios días de distancia. Vivimos allí durante unas semanas, pero luego tuvimos que huir de ahí. Durante un poco más de un año, fuimos rogues, viviendo escondidos entre los bosques, huyendo de mi tío Alejandro, quién se había auto proclamado Alpha.    Nuestra salvación fue un amigo de mi padre, Alpha Jerome. Se habían conocido cuando eran jóvenes en un campamento para Alphas, y desde entonces habían mantenido buena amistad. Nada más enterarse de lo ocurrido, casi un año después, Alpha Jerome se puso en contacto con los padres de Cas y Miguel. En total éramos alrededor de 50 personas, por lo que no era nada fácil sacarnos a todos del país. Sin embargo, Alpha Jerome mandó su avión privado para recogernos y llevarnos a EEUU. Cuando llegamos a California, cedió a mis hermanos una parte de su territorio que estaba deshabitada, animándolos a formar su propia manada.    Le debemos quien somos y donde estamos a Alpha Jerome. Ha sido él y los padres de Cas y Miguel quienes nos han guiado y enseñado durante todos estos años. No ha sido un camino sencillo en absoluto. Formar una manada en un país que no es el tuyo, con un idioma diferente y sin conocer a nadie es un gran reto, sobre todo para un Alpha y un Beta tan jóvenes y sin experiencia, como era el caso de Marcos y Lucas.    Durante estos años hemos intentado permanecer fuera del radar de nuestro tío, asegurándonos de que no sabía donde estábamos. Nuestra aspiración siempre ha sido tener un ejercito lo suficientemente fuerte como para volver a España y derrotar a nuestro tío. De ahí los largos y exigentes entrenamientos.    Cuando por fin terminé de contar la historia, todos permanecieron en silencio. Mis hermanos, Cas y Miguel no tenían mucho más que decir. Kayden, Ian y Mark parecían no saber que decir. Kayden me miraba intensamente, con un brillo de admiración en su mirada.    -“Entonces, ¿Fue el tío Alejandro quién te secuestró?”- Preguntó Lucas, rompiendo por fin el silencio.   -“La verdad es que no.”- Contesté. –“Pero más o menos está involucrado.”   Les conté todo lo que había pasado con Ozias. Nuestro primer encuentro en el claro de bosque, el juramento de sangre, como vivía y todo lo que me había contado. Ninguno de los presentes parecía dar crédito a la historia que les estaba contando. A mí me había costado varios días asimilarlo, así que entendía que les llevase un tiempo. Cuando mis hermanos descubrieron el papel que nuestro tío jugaba en todo esto, se pusieron furiosos.    -“Ese miserable no te va a tocar ni un pelo.”- Estalló Marcos furioso. –“Por encima de mi cadáver.”   -“Tenemos que buscarle y acabar con él por fin.”- Dijo Lucas, uniéndose a Marcos.    -“Creo que por primera vez estoy de acuerdo con tus hermanos.”- Habló por fin Kayden. La mire sorprendida. –“Mandaré a mis hombres, iré yo mismo si hace falta, pero ese hombre debe pagar por todo lo que te ha hecho y por lo que te pretende hacer.”   -“No.”- dije. Todos me miraron fijamente, como si quisiesen comprobar que habían escuchado bien lo que había dicho. –“Entiendo que todos queréis matar al tío Alejandro, yo misma lo deseo con toda mi alma. Pero, el problema principal no es él ahora mismo. Debemos parar a Gideon y a su plan. Tenemos que empezar a buscar aliados, de todas las razas mágicas posibles, y empezar a prepararnos para la guerra.”   Pasamos las siguientes horas discutiendo nuestros siguientes movimientos y posibles aliados. Kayden tenía grandes aliados, pero también grandes enemigos. Marcos y Lucas prometieron marcharse mañana a visitar a Jerome, para ver si podíamos contar con él y su manda, y si podía conseguirnos más aliados.    -“Yo conozco a otra persona que podría ayudarnos.”- dije. Inmediatamente Cas y Miguel me miraron, ya que sabían perfectamente de quién estaba hablando.    “¿Estás loca? Kayden lo va a matar en cuanto se entere, no aceptaría ni borracho.”, me dijo Cas por nuestro vínculo mental. “Cas, es un buenísimo aliado, le necesitamos. No tiene por qué saber el resto ”, contesté, también a través del vínculo mental.    -“¿Podrías dejar de tener una conversación privada enfrente de todos y contarnos quién es esa persona?”-Nos interrumpió Kayden, con un tono seco y cortante. Me miraba, sospechoso, con los ojos entrecerrados.    -“Se llama Víctor, y es un vampiro.”-Contesté-“Creo que sería interesante contar con aliados de otras razas, ya que ellos cuentan con un gran número de híbridos.”   -“¡¿Vas a pedirle ayuda a tu exnovio el vampiro?!”- Exclamó Lucas, mirándome como si me hubiese vuelto loca. Adiós a mi plan de no contar a Kayden quién era Víctor. –“!¿Te has vuelto completamente loca o que te pasa?!   -“Exnovio del instituto no cuenta como exnovio.”- Le respondí mordazmente.-“Víctor es mi amigo, y creo que sería de tremenda utilidad contar con él.”   -“No vamos a recibir ayuda de ningún vampiro, y mucho menos si es tu exnovio.”- Dijo Kayden ferozmente.    Se había levantado de su silla, y estaba inclinado hacia adelante, apoyándose en su escritorio con los puños. Sus ojos estaban completamente oscuros y temblaba levemente, furioso. Sin dejarme intimidar ni un poco, me crucé de brazos y le miré desafiantemente. Todos estaban en silencio y nos miraban fijamente, como si tuviesen miedo de que nos abalanzásemos el uno sobre el otro en cualquier momento.   -“No eres quién para decidir a quién le pido ayuda.”-le dije, con gran seguridad en mi misma. –“Víctor es un aliado valiosísimo. Lo importante es ganar esta guerra contra Gideon, no quién es o no es mi exnovio.”   -“Contactaremos con cualquier otro vampiro, no es necesario que sea ese Víctor.”- Dijo Kayden, sonando más a una orden que a una propuesta.    -“No.”- me limité a contestar, mirándole fijamente, sin ceder terreno   -“¡¿Cómo que no?!- Exclamó, fuera de si. –“¡¿Qué tiene de especial ese chupasangre?!   -“Es el hijo del rey de los vampiros.” Contesté.   Kayden, Ian y Mark me miraron con absoluta sorpresa, como si me hubiese vuelto completamente loca. Mis hermanos pusieron los ojos en blanco. Siempre habían estado en contra de mi relación, incluida la de amistad, con Víctor. Cas y Miguel parecían francamente entretenidos con la situación.    -“Bueno, visto que está todo aclarado, creo que esta reunión ha llegado a su fin.”- Dije. –“Si no os importa, me gustaría tener una conversación en privado con Kayden.”   -“No.”- Contestó mi hermano Marcos, fulminando a Kayden con la mirada.    -“No era una pregunta, Marcos.”- Contesté, antes de que Kayden interviniese. –“Kayden es mi mate. No necesito vuestro permiso para hablar con él.”   Me sentí mal por hablar así a Marcos, pero es que a veces, tanto él como mis otros hermanos, se pasaban de protectores. No me dejaban vivir ni tomar decisiones por mi misma.   Todos los presentes empezaron a salir. Los últimos en irse del despacho fueron Marcos y Lucas, quienes lanzaron varias miradas asesinas a Kayden antes de salir, dejando la puerta abierta. Puse los ojos en blanco ante su gesto infantil y cerré la puerta. Nada más girarme, me encontré con la mirada de Kayden. Me miraba fijamente, con curiosidad y lo que me parecieron nervios. Aunque debían ser imaginaciones mías, no creo que Kayden fuese capaz de ponerse nervioso.   -“¿De que quieres hablar?”-Me preguntó, sin apartar su mirada de la mía.    Me acerque a él, hasta estar uno enfrente del otro. Simplemente con tenerle cerca me ponía nerviosa, pero me esforcé en disimularlo.    -“Sabes perfectamente de que quiero hablar.”- Le contesté. Asintió y abrió la boca para decir algo, pero le interrumpí antes de que lo hiciese. -“Quiero hablar yo primero.”- Le dije. Volvió a asentir. “He estado pensado mucho en lo nuestro y creo que es hora de que seamos plenamente sinceros el uno por el otro. Desconozco cual es el pasado que tanto te atormenta, porque no has querido compartirlo conmigo. Pero, como habrás podido ver, no eres la única persona que arrastra un pasado que le atormenta. Creo que la Diosa Luna nos ha elegido como mates por una razón, y que tú estas siendo un completo estúpido actuando en contra de sus decisiones. “   “Estoy dispuesta a que nos demos una oportunidad, a ver si funcionamos como mates. Entiendo que la situación ha cambiado y es complicada. Reconocerme ahora mismo como tu mate y tu Luna pondría a tu manada en el punto de mira de Gideon y mi tío. Si no quieres tener nada que ver conmigo, aunque me duela, lo entiendo y lo respeto. Te rechazaré ahora mismo y me aseguraré de que no volvamos a vernos nunca.”   -“No.”- Contestó Kayden, claramente angustiado, dando un paso hacía mí. Apenas nos separaban unos centímetros. Levantó su mano, lentamente, y me acarició la mejilla con delicadeza, como si estuviese tocando un objeto de inmenso valor. –“Haré todo lo que me pidas, cualquier cosa, pero por favor no te vuelvas a ir de mi lado nunca más.”   Su voz hizo que le mirase como si fuese la primera vez que le veía. Era una mezcla de miedo, angustia y suplica. Por primera vez, pude ver más allá de su fachada de Alpha duro y poderoso que siempre mostraba. Kayden era una persona con el alma rota, marcado por la soledad y un gran sufrimiento que nunca había compartido con nadie. Tuve que controlar mi impulso de abrazarle y consolarle.    -“Kayden…”- Comencé a decir.    -“Catalina, escúchame.”- me interrumpió. –“Siento todo lo que he hecho. Como bien has dicho, he sido un estúpido. No te merezco, ni a ti ni a tu perdón. En cambio, aquí estas, ofreciéndome darnos una oportunidad. Sería el mayor imbécil de la historia si rechazase esa oportunidad. Quiero pasar el resto de mi vida contigo Cat, no quiero pasar ni un segundo separado de ti. Estos último 8 años, pensaba que era una persona infeliz. Pero estaba equivocado, no sabía lo que era realmente la infelicidad. Ser infeliz es no tenerte cerca, conmigo. Viviré el resto de mis días intentando enmendar mis errores, aunque sé que, haga lo que haga, jamás compensará el haberte hecho daño.”   Mi corazón latía a grandísima velocidad, retumbando en mis oídos y dispuesto a salirse del pecho. No terminaba de creer que Kayden hubiese pronunciado por fin esas palabras. Me había engañado demasiado a mi misma, asegurándome que Kayden no me importaba tanto. Pero, ahora que Kayden reconocía por fin que quería estar conmigo, me di cuenta de que me había estado mintiendo a mi misma, día tras día. Le quería con todo mi corazón, quería todo de él.   Al igual que aquella noche en la azotea, me puse de puntillas y le besé. Está vez sus labios me esperaban, recibiéndome con ansia, como si mis labios fuesen la última gota de agua en el desierto. Nos devoramos en uno al otro, con ganas, dando rienda suelta a nuestros retenidos sentimientos. Cuando por fin nos separamos, ambos respirábamos fuertemente, intentando recuperar el aliento. Notaba como olas de deseo irradiaban de mi cuerpo, mientras Kayden me devoraba con la mirada.    No estaba lista en absoluto para dar rienda suelta a mis deseos más primarios. No quería caer en los mismos errores en los que había caído en el pasado. Así que, haciendo un gran uso de mi fuerza de voluntad, di un paso hacia atrás.   -“Hay otra cosa de la que quería hablarte.”- dije, intentando recobrar la compostura y reducir la tensión existente entre los dos. –“Bueno más bien dos. Ozias me explicó como Emerson demostró que Samira era su mate. Me recomendó que hiciésemos lo mismo en el juicio contra Richard.   -“¿Qué tenemos que hacer? Haré lo que haga falta.”- Dijo Kayden, poniéndose serio.    -“¿Sabes lo que es un oráculo?”- Le pregunté. Kayden asintió. “¿En serio? Yo no tenía ni idea…”- Contesté, prometiéndome a mi misma empezar a estudiar más historia. – “Como sabrás, los oráculos están compuestos por sacerdotisas que están en contacto con la Diosa Luna. Son las únicas criaturas existentes que pueden tener contacto con ella. Mucha gente usaba a las sacerdotisas con fines corruptos, así que, ellas mismas decidieron aislarse, huyendo de la gente. Prácticamente nadie sabe donde están actualmente los oráculos, así que tendremos que…”   -“Hay una a un día de aquí.”- me cortó Kayden. Le miré con los ojos como platos.    -“¿Me lo dices enserio?”- Le pregunté.   -“Totalmente enserio.”- Me dijo Kayden, dedicándome una pequeña sonrisa. –“Cuando yo era más pequeño, nació una sacerdotisa en nuestra manada. Como Alpha, mi padre estaba obligado a buscar el oráculo más cercano, para entregar a la niña. Yo le acompañé. Pero ¿En que nos puede ayudar un oráculo?”   -“¿Sabes que hacen las sacerdotisas de los oráculos?”- Pregunté, emocionada. No me podía creer que hubiese un oráculo tan cerca de nosotros.    -“Se que pueden comunicarse con la Diosa Luna, y poco más la verdad.”- Dijo Kayden, apoyándose en su escritorio y mirándome con curiosidad.    -“Efectivamente, son capaces de hablar con la Diosa Luna, transmitiendo los deseos de esta a los mortales.”- Dije.- “Pero tienen otras muchas cualidades, la mayoría de ellas desconocidas. La más codiciada, y por la que les perseguía tanta gente, es por su capacidad de ver el futuro. Pero eso no es lo que nosotros queremos. Ozias me contó que las sacerdotisas son capaces de ver los vínculos que unen a los mates. Cuando miran a una pareja, ven a su vez un lazo que les une. Este lazo es invisible a ojos de los hombres-lobo, pero no de las sacerdotisas, ya que ellas son capaces de ver la voluntad de la Diosa Luna. En este caso, el deseo de la Diosa de que dos personas estén juntas.”   -“Podemos llevar a una de las sacerdotisas al juicio para que demuestre que yo soy tu verdadero mate.”- Dijo Kayden, emocionado.    -“Efectivamente.”-Dije, sonriendo ampliamente.   -“Iremos mañana mismo.”-Me dijo Kayden, levándose. –“Quiero acabar con esto cuanto antes. No quiero que sufras más por su culpa. Avisaré a Ian.”   -“!Noo!”- Dije, poniéndome frente a él para pararle. Kayden se paró en seco, sorprendido. “La segunda cosa que quería contarte es que hay un espía entre nosotros, un traidor.”   -“Ian jamás me traicionaría.”- Gruñó Kayden furioso.    -“Entiendo que te moleste.”- le dije, resoplando. –“Pero, Ozias me contó que alguien de mi círculo más cercano está dando información a Gideon. Las únicas personas cercanas a mí sois tú, mis hermanos, Cas, Miguel, Ian, Mark y Kate. Ozias me dijo que sabría si tú me estabas mintiendo y traicionándome, gracias a nuestro vínculo. Por lo tanto, se que no eres tú, pero no podemos fiarnos de nadie más. Ni yo me puedo fiar de mis amigos ni tu de los tuyos.”   -“¿Estás seguro de que Ozias está en lo cierto?”- Me preguntó, pasándose los dedos de las manos por el pelo, pensativo y nervioso.    -“Gideon y mi tío tienen información que solo pueden haber obtenido de uno de ellos.”- le contesté. –“Se que es difícil de asimilar. Yo aún no me creo que uno de ellos nos esté traicionando. Pero, por si acaso, es mejor ser precavidos. Las cosas más importantes quedarán solo entre tu y yo.”-Kayden asintió, aceptando lo que decía. –“No vamos a contar lo del oráculo a nadie. Es importante que sea un elemento sorpresa en el juicio, nadie puede enterarse.”   -“Está bien.”- Resopló Kayden. –“Les diré a Ian y a Mark que vamos a mi casa de vacaciones, a trabajar en nuestra relación.”   Sonreí, satisfecha con el plan. Justo en ese momento, la puerta del despacho de Kayden se abrió de par en par. Alguien gritó mi nombre, e instantes después noté como alguien se abrazaba a mi pierna. Miré a Lily y la sonreí. Ella en cambio no sonreía. Mi miraba con sus enormes ojos color plata, cargados de lágrimas.    -“Ey, ¿Qué pasa?”- Le dije, agachándome a abrazarla.    -“Pensaba que te habías muerto… por mi culpa.”- Dijo, hipando entre sollozos. –“Pensaba que te habías muerto por mi culpa, igual que mi madre.”   Fruncí en ceño, confusa. Miré a Kayden, intentando buscar respuestas a lo que acababa de decir Lily, pero apartó la mirada. Acaricié el pelo de Lily, con cariño, intentando consolarla.    -“Shhhh”-Le dije meciéndola.- “Lo que paso no fue culpa tuya en absoluto, ¿Me oyes? Me buscaba a mi y te usaron como cebo. No fue culpa tuya.”   Noté como Lily asentía, pero sin dejar de llorar. Pensaba obligar a Ozias a pedir perdón la Lily la próxima vez que le viene. Me da exactamente igual que sea el mago más poderoso de su Orden, lo puede traumatizar así a una niña.   Cuando por fin Lily se calmó, subimos los tres a cenar. Allí estaban todos mis hermanos, Cas con Ian, Miguel con Bela y Mark con Kate. Cenamos todos juntos, poniéndonos al día. Kayden no abandonó mi lado ni un segundo, estando pendiente de mi constantemente.    -“Bueno, ahora que estás de vuelta Cata, Marcos y yo tenemos una gran noticia que darte.”- Me dijo Lucas, sonriendo de oreja. Le miré con curiosidad, sin saber que esperar. “Amy y Cristina están embarazadas, ¡Vas a ser tía!”   Los miré a ambos, emocionada. Sabía lo mucho que lo habían intentado. Ambos iban a ser unos padres increíbles. Las abracé a ambos, feliz. Pasamos el resto de la noche celebrándolo.    Sin embargo, para mi fue una celebración un tanto amarga, aunque Kayden fue el único que se dio cuenta. No podía dejar de pensar en lo mucho que quería a las personas que estaban aquí, y como uno de ellos no debía de quererme tanto de vuelta, ya que me había traicionado.  
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