Capítulo 20

3635 Palabras
-Kayden P.O.V-   Caminé despacio, sin prisa. Prefería ir lento a que se me pasase por alto alguna pista. Llevaba una semana sin ninguna noticia de Catalina. La incertidumbre de no saber donde estaba y si estaba bien me estaba matando lentamente. Me había acostumbrado a su presencia constante en mi alma, a través del mate-bond. Sin embargo, ya no sentía nada en el otro lado del vínculo. Solo un vacío absoluto.   Fue la evaporación de nuestro vínculo lo que me había puesto alerta el día de la desaparición de Cat. Había decidido irme con Ian, porque no sabía como manejar la situación con Catalina. ¿Cómo era posible que se hubiesen llevado a Lily mientras ella estaba en la habitación de al lado? Por un lado, era plenamente consciente de que no era culpa de Catalina. Pero, por otro lado,  una vocecilla diabólica me decía que había fallado a Lily por primera vez, y que esto había sucedido por mi excesiva atención sobre Catalina. Sin embargo, mientras Ian y yo buscábamos a Lily, dejé de sentir a Cat al otro lado del vínculo.    Intenté contactar con ella a través de nuestro vínculo mental, pero no respondía. Ian intentó llamarla al móvil, pero tampoco respondía. Como Ian sabía con que guerreros de nuestra manada se había marchado Catalina, me puse en contacto con ellos, para saber si todo iba bien. Fue Thomas, el rastreador quién me contestó. “Tenemos a su hermana, Alpha Kayden. Sin embargo, nuestra Luna ha sido tomada como rehén.” Les ordené que se quedasen donde estaban, me transformé y salí corriendo hacia ellos, preso de ira. Los iba a matar a todos sin ningún miramiento.    Ian me siguió de cerca. Llegamos por fin al lugar que me habían indicado. Allí estaba Lily con cinco de mis hombres. Los cinco guerreros estaban cubiertos de barro y parecían agotados y preocupados. Me abalancé hacia el primero de ellos con mis fauces abiertas. Lily gritó, asustada. Sin embargo, en mitad del salto, el lobo de Ian me golpeó por mi lado derecho, impidiendo mi ataque. Después, se colocó frente a los guerreros y me enseñó los colmillos amenazadoramente. “Apártate inmediatamente de ahí”, le ordené a través de nuestro vínculo mental. “No puedes matarlos Kayden, necesitamos saber que ha pasado”, replicó Ian.    Respiré profundamente varias veces, intentando que Zeus y yo nos calmásemos. Unos minutos después, volvía a respirar con normalidad y había conseguido dominar mis instintos asesinos. Recuperé mi forma humana y me acerqué a Lily, quien me miraba con ojos aterrados. Me agaché, la cogí en brazos y la abracé con fuerza contra mi cuerpo.    -“Os quiero en 5 minutos en mi oficina.”- Les ordené a los guerreros, antes de darme la vuelta e irme.    Llevé a Lily dentro de casa, seguido por Ian. La subí a mi cuarto y por fin la deje en el suelo. La examiné detenidamente, comprobando que no tenía ninguna herida. Parecía estar perfectamente.    -“¿Estas bien?”-Le pregunté. Lily asintió, pero seguía mirándome con miedo.-“Lo siento Lily, no quería asustarte.”   -“Me has dado mucho miedo.”-Dijo, mirándome con los ojos llorosos. La abracé. Así pasamos unos minutos, hasta que Lily se separó de mi y me miró. –“El hombre malo se ha llevado a Cat.”-Dijo, rompiendo a llorar. –“Ella ordenó a los hombres que se fuesen y se fue con el hombre malo.”   -“Tranquila, tranquila.”-Dije intentando calmarla, ya que se estaba ahogando en su llanto.   No entendía nada de lo que estaba diciendo. Justo en ese momento apareció Bela, acompañada de Miguel. Bela se abalanzó sobre Lily, y la abrazó emocionada.    -“Sígueme.”-le ordené a Miguel.    Me siguió sin rechistar. De camino a mi despacho, nos cruzamos con los hermanos de Catalina, a los que invité también a venir a mi despacho. Ian y Mark estaban allí, acompañados por los cinco guerreros, que seguían cubiertos de barro. Tuve que controlar a Zeus con todas mis fuerzas para no abalanzarme sobre ellos. Me senté en la silla de mi escritorio y les estudié detenidamente. Noté como temblaban ante mi mirada.    -“¿Qué hacemos aquí Alpha Kayden?”- Preguntó uno de los hermanos de Catalina.   -“Catalina ha sido secuestrada.”- Contesté después de unos segundos de silencia. Nada más escuchar mis palabras, los gemelos y Miguel se dirigieron hacía mí, dispuestos a taladrarme a preguntas. Antes de que pudiesen decir nada, levanté la mano, ordenándoles callar, y miré a mis guerreros. –“Aún desconozco los detalles de lo ocurrido. Thomas va a explicarnos que ha sucedido, y después decidiremos si él y el resto merecen seguir con vida o no.” Thomas me miró, pálido como la cera, pero asintió. Con un gesto, le invité a que empezase a hablar.    -“Cerca del río, captamos un rastro de Lily y sus secuestradores.”- Comenzó Thomas su relato. “Lo seguimos, atravesando el río hasta un claro. Allí estaba Lily, acompañada por un hombre. Ozias dijo que se llamaba. Luna Catalina intentó llegar hasta Lily, pero fue imposible, porque Ozias resultó ser un mago”- Todo le miramos sorprendidos, pero nadie intervino. –“Ozias propuso a Luna Catalina un cambio: ella por Lily. Nuestra Luna aceptó, haciendo un juramento de sangre con el mago. Prometió que ninguno de nosotros intervendríamos, y que ella se iría con él. Intenté razonar con ella, pero no hubo manera. Nos ordenó marcharnos con Lily. No podíamos incumplir sus ordenes, por un lado, porque es nuestra Luna, y, por otro lado, porque su vida, al haber hecho un juramento de sangre, dependía de nuestras acciones.”   Nada más terminar, Thomas bajo la mirada, aterrado por mi posible reacción. Me pasé los dedos de la mano por el pelo, ansioso. Estaba orgulloso de Catalina, había demostrado ser una excelente Luna, protegiendo a su manada. Pero se había puesto en peligro, y ahora no sabíamos donde estaba ni si estaba bien. No podía aguantar ese desconocimiento.    Nada más terminar de hablar con los guerreros comenzamos a organizar la búsqueda de Catalina. Ordené a Thomas y al resto de los guerreros que no se cruzasen en mi camino hasta que encontrásemos a Catalina. No podía prometer que les volviese a perdonar la vida si me los volvía a cruzar. Los hermanos gemelos de Catalina habían avisado a sus hermanos mayores, quienes se habían presentado horas después en mi territorio, hechos una furia.    Los hermanos mayores de Catalina intentaron matarme nada más verme. Ian y Mark quisieron detenerles, pero no les deje. Permití que Marcos y Lucas me diesen una paliza, sin resistirme, hasta que Miguel y los gemelos les pararon. Me merecía eso como mínimo. Porque la verdad era que toda esta situación había sido mi culpa. Yo había perdido el control por la desaparición de Lily, y Catalina había tenido que asumir el mando de mi manada y de la búsqueda de Lily, una responsabilidad que tendría que haber sido mía. Encima había sido un idiota no yendo a su grupo por orgullo, tendría que haber ido a asegurarme que no le pasaba nada, especialmente sabiendo lo complicada que estaba la situación en ese momento.    Llevábamos buscándola una maldita semana, y no había ni rastro de ella. Cada día que pasaba me sentía más deprimido y furioso. Un torbellino de oscuros sentimientos se había instaurado en mi corazón, haciendo que cada segundo de cada día fuesen agónicos. Era consciente de que había dejado de lado mis funciones de Alpha, y que Ian me estaba cubriendo, pero ahora mismo me veía incapaz de pensar en nadie que no fuese Catalina. En encontrarla, en saber que estaba bien.    Golpee el árbol más cercano, furioso y frustrado. Estaba empezando a perder la esperanza de encontrarla, y era consciente de que, sin ella, jamás podría volver a ser el poderoso e implacable Alpha que era antes. La necesitaba.    Marcos, Lucas, Ian y yo, junto con un gran grupo de rastreadores y guerreros habíamos salido a realizar una de nuestras expediciones diarias de rastreo. Nos encontrábamos a unos 45 minutos de Blood Moon. El primer día de búsqueda, habíamos recorrido mi territorio entero, centímetro a centímetro, sin éxito. Habíamos ido ampliando día a día el área de búsqueda, saliéndonos del territorio de Blood Moon, con el mismo resultado. No había rastro ni de ella ni de Ozias. Era como si se hubiesen desvanecido en el aire.    El teléfono de Ian sonó en ese momento, sacándome de mis pensamientos. Gracias al excelente oído de los hombres-lobo, podía escuchar la conversación sin ningún problema. Era Casandra.    -“Hola amor, ¿Va todo bien?”- Le preguntó Ian.    -“Ian, tenéis que volver ahora mismo.”- Dijo Casandra, claramente agitada. “Catalina se ha puesto en contacto con Juan y Nico a través del vínculo mental. Ha dicho que estará en 30 minutos en el borde norte del territorio. Estáis muy lejos, por lo que no he podido contactar con vosotros a través del vínculo mental. Imagino que ella tampoco ha podido ponerse en contacto con vosotros.”   No esperé a que Ian colgase el teléfono ni a que los hermanos de Cat se enterasen de lo que pasaba. Deje que Zeus tomase el control y salimos corriendo, como si el mismísimo diablo me persiguiese. Creo que jamás había corrido tan rápido. El camino hasta el borde norte me llevaría como mínimo 45 minutos. Quería conseguir llegar en menos tiempo. Mis cuatro patas se movían ágiles, con rapidez, no dejando tiempo al cansancio.    Cuando estaba a unos 10 minutos del territorio, noté como mi vínculo con Catalina se reestablecía. No podía escuchar que estaba pensando ni como se sentía, pero notaba que estaba bien y cerca. Aceleré aún más el ritmo, si es posible, y atravesé el borde norte. Empecé a captar trazas del olor de Catalina, aunque no eran muy fuertes. Se había movido de ahí. Corrí, siguiendo su olor, hasta que escuché diferentes voces hablando en español y el olor a césped recién cortado y a lavanda se hizo más intenso. Salté, con agilidad, cortando el paso al grupo de personas de las que provenían las voces.    No me fije en que personas formaban el grupo, solo tenía ojos para ella. Me miraba fijamente, con sus enormes ojos verde esmeralda. Tenía el pelo despeinado, y llevaba solo una camiseta, que le quedaba muy grande. Por el olor, debía de ser de alguno de sus hermanos. Estudié cada centímetro de su piel. No parecía tener ninguna herida, aunque estaba más delgada.    Recuperé mi forma humana. Sin dedicar ni un segundo a meditar mis acciones, di dos grandes pasos y la abracé. Creo que puedo decir sin mentir, que ese abrazo fue el mejor abrazo que he dado en mi vida. Generó en mi una ola de sentimientos, entre los que destacaban alivio y felicidad, que iluminaron mi sombría alma.   Estaba viva y estaba bien.    Mi Catalina.      -Catalina P.O.V-   Había tardado casi una semana en conseguir aprender a realizar los hechizos básicos de protección, para lograr protegerme de cualquier ataque mágico. Lo que más me había costado había sido aprender a escribir y entender las runas antiguas en las que se escribía cualquier hechizo. Obviamente, no sabía leer con fluidez ni entender todas las runas, los magos las estudiaban desde pequeñosy tardaban años en saberlas todas. Ozias solo me había enseñado las que iba a necesitar para el día de la Luna de Sangre, para impedir el plan de Gideon.    Ozias me había dejado marcharme para que pudiese advertir a todos, reunir al mayor número de aliados posibles y poner en orden mi vida personas. Había prometido volver a buscarme en menos de una semana, para seguir entrenando. Ozias había insistido que todos estos puntos eran una pieza clave en la guerra contra Gideon y mi tío. La parte de advertir a los demás y conseguir aliados lo veía más sencillo. Mi problema era como poner en orden mi vida personal. Sin duda tenía bastantes cosas que echar en cara a Kayden. No me había puesto las cosas fáciles en ningún momento. Según el lo había hecho por protegerme, pero había acabado haciéndome mucho daño.   Los primeros días en casa de Ozias, había estado furiosa con Kayden. Le había deseado mil males y había jurado que nada más verle, cortaría toda relación con él y no le volvería a ver. Pero a medida que pasaban los días, me fui dando cuenta de que esas ideas solo eran frutos de mi rabia hacia él. La realidad es que sentía que no podía vivir sin él, y tenía el presentimiento de que juntos seríamos invencibles y que solo juntos conseguiríamos encontrar la felicidad que a ambos nos faltaba. Estábamos hechos para complementarnos el uno al otro. Le había echado muchísimo de menos durante toda la semana, y estaba ansiosa por verle. Sin embargo, si que había tomado una decisión sobre él. Le iba a dar un ultimátum. O apostaba todo a nuestra relación o se acababa lo nuestro. Estaba harta de medias tintas y juegos.    Esta mañana, después de nuestra clase diaria, Ozias me había transmitido su decisión de que volviese a Blood Moon. Le había pedido que me acercase al territorio, pero que me dejase a una distancia razonable, ya que quería liberar a Electra un rato y correr. Estaba ansiosa después de toda la semana encerrada en una cueva. En el momento de despedirnos, Ozias me había mirado muy fijamente, antes de hablar. Las dos cosas que me había dicho aún resonaban en mi mente. La primera de ellas era la forma ganar el juicio contra Richard. Nada más revelarme la información, había empezado a diseñar diferentes planes en mi cabeza. La segunda cosa que me dijo fue que había un espía en mi circulo más cercano. Ozias desconocía quien era, pero sabía que había alguien transmitiéndole información a Gideon y a mi tío.    Electra y yo llevábamos ya media hora corriendo, y lo único en lo que podía pensar era en quién era la persona infiltrada. Las únicas personas con las que yo tenía relación y a las que les contaba cosas íntimas eran mis hermanos, Casandra y Miguel, y se me hacía francamente imposible que alguno de ellos me traicionase. Pero si no era ninguno de ellos, no me quedaban más sospechosos.     Cuando estaba ya acercándome al territorio de Kayden, noté como mi vínculo telepático con Juan y Nico se reestablecía. Como Cas y Miguel se habían unido a la manada Blood Moon, ya no tenía ese vínculo con ellos. Lo que me sorprendido fue que mi vínculo con Kayden, que tanto había echado de menos esta semana, no se reestableció. ¿Le habría pasado algo? Esa simple idea aceleró mi corazón a mil e hizo que Electra aullase, furiosa.    “¡Hola, Hola!”, les dije mentalmente a Juan y a Nico. “Catalina”, Exclamaron los dos al unísono, “¿Dónde estás?¿Estás bien?”, preguntó Juan, claramente agitado y preocupado. Sonreí. Les había echado mucho de menos. “Estoy estupendamente”, les dije, “llegaré en media hora al borde norte del territorio, nos vemos allí.” Rompí la conexión con ellos y empecé a correr más rápido, disfrutando del aire libre y del olor a la naturaleza. No entendía como Ozias podía soportar vivir en esa cueva.    Por fin llegué al borde norte. Allí esperándome estaban Cas, Miguel y mis hermanos. Nada más verme, Nico y Juan corrieron a abrazarme, casi ahogando a Electra. Nico se quitó la camiseta y me la tendió. Fui detrás de un árbol, a cambiarme rápido. Nada más salir, Nico y Juan volvieron a ahogarme en un abrazo. Cuando me soltaron, Cas se tiró sobre mí, abrazándome y llorando de emoción, consiguiendo que perdiese el equilibrio y que nos cállesenos al suelo las dos. La reina del drama. Cuando por fin me soltó, Miguel me tendió la mano, ayudándome a levantarme, y me dio un pequeño abrazo. Nada normal en Miguel realizar muestras de afecto. Debía de haber estado realmente preocupado.    -“¡¿Dónde has estado?”- Preguntó Nico, mirándome de arriba abajo.-“No veo que tengas ninguna herida, ¿Te han hecho algo? ¿Estas bien? ¿Quién ha sido? Voy a arrancar la cabeza al desgraciado ese.”   -“Bueno, bueno, vamos todos a calmarnos.”- Le dije sonriéndole. –“¿Dónde está Kayden?”   Hacía más de media hora que había avisado de mi llegada. Si Kayden quisiera verme, habría estado aquí, pero aquí no estaba. ¿Tan poco le importaba como para no venir a verme después de una semana desaparecida?   -“Ya le hemos avisado de que ibas a llegar. Estaba bastante lejos de aquí, pero estoy segura de que no tardará en llegar.”- Contestó Cas. La miré sin comprender, ¿Dónde estaba? –“Marcos, Lucas, Kayden e Ian llevan toda la semana buscándote por todos lados.”   -“¡¿Marcos y Lucas están aquí?!”- Pregunté. Era obvio que hubiesen decidido venir nada más saber de mi desaparición, pero no quería que se enterasen por otra persona de lo que había pasado estas semanas.    -“Si…”-Contestó Cas –“Y lo saben todo…”- Asentí, siendo consciente de lo que implicaba ese todo. –“Intentaron matar a Kayden nada más llegar.”   La miré sorprendida. Empezamos a caminar hacia la packhouse, mientras me contaban todo lo que había sucedido esa semana. No debería, pero me sentía contenta de que Kayden lo hubiese pasado tan mal esta semana. Me daba esperanzas sobre un futuro juntos. A mitad de camino, un enorme lobo gris, con patas blancas y ojos azules, saltó ágilmente frente a nosotros, interrumpiéndonos el paso.    Sus fríos ojos azules se clavaron en mí, haciendo que mi corazón empezase a latir a gran velocidad. Sonreí internamente al notar como nuestro vínculo se reestablecía. Cuando terminó de estudiarme, satisfecho de ver que estaba ilesa, Zeus dio paso a Kayden. Sin darme tiempo a reaccionar, Kayden dio dos grandes pasos y me abrazó, apretándome contra sus enormes músculos. Apoyé la cabeza sobre su pecho, feliz de volver a tenerle cerca, y noté como su corazón también estaba latiendo a gran velocidad. Permanecimos así unos minutos, disfrutando de volver a estar juntos, hasta que alguien detrás de Kayden se aclaró la garganta, reclamando nuestra atención. Me separé de Kayden, miré a la persona de la que provenía el ruido y sonreí.    -“Me alegro de volver a veros, os he echado de menos.”- Dije sonriendo ampliamente a Marcos y a Lucas.    Empecé a caminar hacia ellos, para saludarles, pero Lucas me alcanzó a medio camino, dándome un enorme abrazo que me dejó sin respiración. Lucas fue sustituido por Marcos, aunque al menos este último me abrazó con menos fuerza. Cuando los abrazos acabaron, todos empezaron a hacer mil preguntas a la vez. Todos querían saber donde había estado, con quién, si me había torturado y como había escapado.   -“A ver, en orden por favor.”- Les dije, notando como empezaba a tener dolor de cabeza por la gran cantidad de preguntas. –“Os voy a contra todo lo que ha pasado, con detalle. Pero antes, me gustaría darme una ducha y ponerme ropa decente. Os veo en media hora en el despacho de Kayden.”   Todos asintieron, conformes. Empecé a andar hacía la casa, soñando con una ducha caliente y mi ropa limpia. Enseguida fui alcanzada por Kayden, quién me había seguido.    -“¿Ocurre algo?”- dije, mirándole sorprendida.    -“Nada.”- Contestó, mirándome fijamente. –“Solo quiero asegurarme de que no te pasa nada.”   -“¿Vas a vigilarme hasta mientras me doy una ducha?”- Pregunté divertida.    Sin embargo, a Kayden no pareció hacerle nada de gracia mi comentario, ya que me miró muy serio y asintió. Me encogí de hombros, resignada, y fui hasta mi cuarto, escoltada por Kayden. Me espero fuera mientras me duchaba y vestía, con unos pantalones vaqueros cortos y una simple camiseta. No puede evitar notar que mi cuarto olía a Kayden, sobre todo mi cama, ¿habría estado durmiendo aquí?   Cuando por fin estuve razonablemente decente, salí al pasillo, donde seguía Kayden esperándome. Juntos bajamos a su despacho, donde ya estaban todos los demás. Kayden colocó una silla al lado de la suya, y me invitó a sentarme. Nada más sentarme, todas las miradas se clavaron en mí.    -“Bueno, ahora que estamos todos, voy a explicaros donde he estado esta semana.”- Dije.-“Es una historia bastante surrealista y un poco larga, pero os prometo que es real.”- Todos asintieron, mirándome expectantes. –“Antes de empezar con esa historia, necesito contarles a Kayden, Ian y Mark por qué tuvimos que huir de España.”   -“¿Por qué tienes que contar eso?”- Preguntó Marcos extrañado.    -“Porque el tío Alejandro está implicado en todo lo que está pasando.”- contesté.    Inmediatamente, el semblante de mis hermanos, Cas y Miguel se pusieron serios y pálidos, sin poder creer lo que estaban escuchando.   -“Muy bien.”- dije, girándome hacia Kayden, Ian y Mark. –“Os voy a explicar quienes somos y que pasó en España. Después, os explicaré a todos donde y con quién he estado esta semana, y que va a pasar dentro de un mes.”
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