Capítulo 19

3351 Palabras
Cuando noté que mis pies volvían a tocar tierra firme, abrí los ojos. Estábamos en lo que parecía una cueva. Estaba bastante oscuro, ya que no había iluminación natural. La única luz que había en la habitación provenía de unos pequeños fuegos azules que flotaban en el aire. Gracias a esos fuegos pude ver que estábamos en lo que parecía un pasillo. Ozias me soltó la mano y empezó a caminar. Le seguí sin preguntas, hasta que el pasillo se ensanchó, dando lugar a una pequeña cocina, también iluminada con fuegos azules flotantes. Con un gesto de Ozias, la luz desprendida por los fuegos se hizo más intensa.    Efectivamente, por la piedra de paredes, confirmé que debíamos de estar en una cueva. Hacía frío y había bastante humedad. La cocina era pequeña y no estaba muy limpia ni ordenada. Había una mesa de madera en el centro, con cuatro sillas. Un par de encimeras, un horno, una nevera y poco más.   -“Ve a darte una ducha antes de que me llenes toda la casa de barro.”- Me dijo Ozias. “Sígueme.”    Salimos de la cocina y pasamos por un pequeño salón. Todas las paredes estaban cubiertas con libros. Había un par de sillones individuales y una mesa baja, también llena de libros. Al fondo del salón había un escritorio, con una silla y una lámpara. La mesa estaba llena de lo que, a lo lejos, parecían pergaminos. Ozias siguió andando, sin detenerse en el salón. Entramos en un estrecho pasillo. Al final del pasillo, había dos puertas. Ozias abrió la de la derecha y se hizo a un lado, invitándome a pasar.    -“Está será su habitación.”-Dijo Ozias.-“Encontrarás toallas y ropa limpia en el armario.”   Sin decir nada más se marchó. Estudié mi nuevo cuarto. Era bastante pequeño. Tan solo tenía una cama individual, un armario y un pequeño sillón individual, igual que los del salón. Abrí el armario para coger ropa limpia. Perfectamente dobladas había cinco camisetas blancas y cinco pantalones vaqueros. Ozias no había perdido mucho tiempo a la hora de elegir mi ropa. Sin embargo, para mi sorpresa, todo era de mi talla. Tarde bastante tiempo en ducharme, ya que tenía barro en absolutamente todos los rincones de mi cuerpo. Aproveché la ducha para darle vueltas a la situación en la que me encontraba.    No sabía donde estaba ubicada la cueva. Además, no parecía sencillo huir de ahí, teniendo en cuenta que solo había una entrada y salida, sin ninguna ventana. No me sorprendería nada que la entrada estuviese protegida con magia. Nos habíamos teletransportado, por lo tanto, no habíamos dejado ningún rastro que pudiese ayudar a Kayden o a mis hermanos a encontrarme. La situación era de todo menos positiva. Era cierto que Ozias no había intentado tocarme ni hacerme daño, lo cual me daba un poco de tranquilidad, pero no debía bajar la guardia.    Cuando estuve limpia y vestida, decidí salir a buscar a Ozias. Lo encontré sentado en el escritorio del salón, escribiendo concentradamente en uno de los pergaminos. El enorme y musculoso cuerpo de Ozias no encajaba en absoluto en ese pequeño salón lleno de libros y pergaminos. Era un contraste gracioso. Ozias levantó la cabeza del pergamino y me miró.    -“¿Sucede algo?”- Preguntó.   -“No te pega ser un erudito.”- Contesté, sin contenerme.   Se levantó bruscamente, como si se acabase de acordar de algo, y chaspeó los dedos. Mis ojos se abrieron como platos. El Ozias gigantesco y musculoso había desaparecido, dejando paso a un señor mayor, de muy baja estatura. Su pelo era muy largo, gris, y estaba recogido en una trenza. Llevaba una túnica morada con estrellas doradas bordadas. Tu piel estaba muy arrugada, tenía una nariz aguileña y sus ojos eran muy pequeños, color avellana. Cogió unas gafas pequeñas y redondas y se las colocó. Parecía tener al menos cien años.   -“Impresionante.”- Me limité a decir, cruzándome de brazos.    -“Impone más unos músculos que un cerebro.” Contestó encogiéndose de hombros.    -“¿Vas a explicarme que hago aquí?”- Le pregunté.    -“Directa al grano, me gusta.”-Dijo mientras se dirigía a uno de los sillones y me señalaba el otro con la mano. –“Siento que hayamos tenido que conocernos de esta forma, pero es la única opción que me ha quedado.”-Le miré, sin entender que quería decir.-“Primero intenté contactar con tus hermanos. Les dije que tenía que hablar contigo, y que era una situación de vida o muerte. Se pensaron que era un viejo chiflado y me ignoraron. Después intenté hablar con Alpha Kayden, pero se pensó que era un acosador, y me amenazo de muerte si aparecía por su territorio.”- Asentí, me podía imaginar perfectamente ambas situaciones sucediendo.-“Alpha Kayden te tiene constantemente vigilada. Así que no me quedo más opción que secuestrar la hermana de tu mate y esperar a que vinieses a buscarla.”   -“Sin duda esa era la única opción.”- dije irónicamente.-“ Y los ataques de los rogues, ¿Por qué?”.   -“Eso no es cosa mía.”- contestó Ozias.-“Yo simplemente aproveché la confusión de los ataques para poder poner en práctica mi plan.”   -“¿Y que me tienes que decir tan importante como para tener que secuestrarme?”-Le pregunté, mirándole seriamente.     -“Paso a paso.”- Me dijo.-“Necesitas todas las piezas de la historia para poder comprender por qué eres una pieza fundamental en todo lo que va a suceder. Lo primero que debes saber es quién soy yo. Como ya sabes mi nombre es Ozias y soy un mago. En el mundo de los magos existen dos Ordenes: la Orden de Hamelot y la Orden de Hussian. La de Hamelot esta compuesta por magos que a los que se les conoce como magos de luz, mientras que la Orden de Hussian esta compuesta por magos oscuros, conocidos así por su amor hacía las artes oscuras, la magia negra. Cada Orden está dirigida por una persona que se conoce como El Hechicero. A su cargo y a sus ordenes se encuentran todos los magos de su Orden. El Hechicero es siempre el mago más poderoso de la Orden, y el puesto puede ser disputado por cualquiera que crea que puede vencer al Hechicero. De esta manera, se garantiza que El Hechicero sea siempre el mago más poderoso de la Orden. Yo, Ozias, soy El Hechicero de la Orden de Hamelot.”   Me sonrió orgulloso y yo le miré sorprendida. Era sorprendente que pequeño y peculiar hombrecillo, viviendo en una oscura y pequeña cueva fuese El Hechicero de una de las dos Ordenes de magos existentes. El mago más poderoso de su Orden. Probablemente lo que realmente fuere este hombre es un pobre viejo delirante.   -“¿Cuántos años tienes?”- Pregunté sin pensar, arrepintiéndome enseguida de mis maleducadas palabras.    -“547”- Dijo sin dejar de sonreír.    Cuanto más le miraba menos podía creer que Ozias fuese El Hechizero de Hamelot. Era un tierno abuelito, de más de 500 años, que transmitía dulzura e inocencia.    -“Lo siento, pero me cuesta creer todo lo que esta contándome.”- Le dije con sinceridad.    -“Querida, no te dejes llevar por las apariencias. Te recuerdo que hoy te han jugado una mala pasada.”- Dijo, mirándome fijamente con sus pequeños ojos color avellana.    -“Si es usted El Hechicero, ¿Cómo es que vive aquí?¿Donde están sus magos?¿ No tiene un gran palacio o algo así?”- pregunté.   -“No es necesario tener grandes posesiones para ser Hechicero. Lo importante es tener grandes conocimientos. Renuncié al palacio que me correspondía y a mis sirvientes. No necesito nada de eso. Lo único que necesito son mis libros, y, como podrás ver, aquí estoy bien servido.”- Dijo, mirando con orgullo a sus estanterías repletas de libros. –“Además, puedo hacer que cualquiera de mis magos aparezca aquí inmediatamente si así lo deseo.”   Asentí, estudiándole con más detenimiento. Las estrellas de su túnica morada estaban bordadas con un finísimo hilo de oro, en la parte de abajo había unas letras, que no había visto jamás, bordadas y de su cuello colgaba un enorme colgante redondo, decorado con inscripciones hechas con las mismas letras usadas en la túnica.   -“¿Y que necesita El Hechicero de Hamelot de una simple mujer-lobo?”- Le pregunté con curiosidad.    -“Sabes Catalina, es ciertamente curioso como el destino juega con la vida de algunas personas.”- Comentó recostándose en el sofá. –“No es solo una razón la que te hace estar hoy aquí, si no varias. En primer lugar, no eres una simple mujer-lobo, eres la Luna de la manada más poderosa de EEUU, Blood Moon. En segundo lugar, estás aquí porque eres una descendiente directa de Azalea, una de las brujas más poderosas jamás existentes. Y, en tercer lugar, estás aquí porque eres la sobrina de Alejandro Alix.”   -“No he sido nombrada aún como Luna, y no se quién es Azalea. Además, no tengo contacto con mi tío desde hace más de diez. Creo que no soy la persona que está usted buscando.”- Dije levantándome para irme. Con un gesto de Ozias, una enorme fuerza hizo que volviese a sentarme.    -“No seas impaciente, querida. Tienes un papel fundamental en toda esta historia, y es de vital importancia que lo comprendas correctamente.”- Dijo reclinándose hacía mí. –“¿Sabes de donde recibe su nombre la manada Blood Moon?”   Negué con la cabeza. Normalmente las manadas recibían su nombre por alguna característica de su territorio o en honor a alguna de las formas de la Luna, donde reside nuestra Diosa.    -“Blood Moon significa Luna de Sangre.”- comenzó a explicar Ozias.-“La manada se llama así en honor a un mágico fenómeno que sucede en ese territorio cada 100 años. Por la forma en la que se alían los astros, la Luna adquiere un color rojo sangre, bañando con su luz roja a todo el territorio. Es un fenómeno único. Pero la Luna de Sangre no traer consigo únicamente un magnífico espectáculo visual, sino que también genera la noche más mágica del siglo. Los niveles de magia en el territorio se multiplican por cien, haciendo que las criaturas mágicas, es decir, magos, brujas, hombres-lobo, hadas, vampiros, etc, vean sus poderes aumentar abismalmente. Esa noche, todas las criaturas mágicas son capaces de hacer cosas que no podrían hacer un día normal.”   -“¿Por qué Blood Moon no es famoso por este fenómeno? Jamás había escuchado hablar de algo así.”- Le pregunté, muerta de curiosidad.    -“Fenómenos así suelen atraer a gente codiciosa. Un gran número de tragedias han sucedido como consecuencia de este fenómeno. Así que se optó por empezar a ocultarlo a la población, por convertirlo en una leyenda. Hoy en día la gente piensa que los efectos de la Luna de Sangre no son reales. La única criatura mágica que vive en vuestro territorio son hombres-lobo. Como dormís por la noche, que es el momento en el que la Luna de Sangre sucede, muy pocos se enteran de lo que esta sucediendo, no siendo conscientes de su aumento de poder. Y los que se enteran no lo cuentan, por miedo a que les traten de locos”   -“¿Cuándo es la próxima Luna Sangrante?”- Pregunté, empezando a entender por donde iba todo aquello.    -“Dentro de cinco semanas.”- contestó Ozias, dejando de sonreír y poniéndose serio. –“Se ha logrado ocultar el fenómeno de la Luna de Sangre a mucha gente, pero no a todo el mundo. Existe gente poderosa y excesivamente ambiciosa que sabe que va a suceder dentro de cinco semanas, y quiere aprovecharse de ello para llevar a cabo sus planes.”   -“¿Quienes?”- Pregunté frunciendo el ceño.   -“Mi hermano, Gideon, Hechicero de la Orden de Hussian, y tu tío Alejandro.”- Contestó.   Mis ojos se abrieron como platos y mi boca se abrió en una enorme O. ¿Qué pintaba mi tío Alejandro en todo esto? Yo pensaba que estaba en España, dirigiendo la manada que había arrebatado a mis padres. ¿Estaba aquí? ¿Estaba cerca de Blood Moon? Mi corazón empezó a latir ante la idea de que ese cretino estuviese cerca de Kayden, Lily, mis hermanos o cualquiera de las personas que me importaban.    -“¿Cómo es posible que mi tío Alejandro conozca la manada Blood Moon? No creo que sepa ni donde está California.”- Pregunté, ansiosa por saber la respuesta.    -“Me temo que eso es culpa de Gideon.”- Contestó Ozias.-“ Desde hace siglos, Gideon tiene un ambicioso plan. Desde hace cientos de años, lleva buscando la manera de llevarlo a cabo. Fue hace poco cuando descubrió que la Luna de Sangre no era una mera leyenda, si no que era real, y decidió poner su plan en práctica. Necesita que tu formes parte de su plan, así que buscó a alguien que te odiase lo suficiente como para unirse a él. Así es como encontró a tu tío Alejandro, quién acepto formar parte del plan de Gideon sin dudarlo.”   -“¿Cuál es ese plan?”- pregunté, sin estar segura de querer saberlo realmente.    -“Gideon siempre ha sido un apasionado de la magia oscura y siempre ha soñado con convertirse en el mago más poderoso de la historia.”-Dijo Ozias- “Cuando logró convertirse en El Hechicero de la Orden de Hussian, se dio cuenta de que quería más poder. Decidió que quería lograr gobernar sobre todas las criaturas mágicas del mundo. Algo así como un Rey del mundo mágico. Gracias al libro de un antiguo y poderoso mago, descubrió que las almas de diferentes criaturas pueden fusionarse, creando híbridos. Es decir, se puede coger a un hombre-lobo e introducirle el alma de un vampiro, logrando que sin necesidad de que alguno de sus padres sea vampiro, se convierta en un híbrido.”   “Gideon es consciente de que las criaturas mágicas existentes solo obedecerían a alguien de su misma r**a. Jamás considerarían a un mago como su rey. Por ello, decidió insertar en su alma el alma de cada una de las criaturas mágicas existentes. Jamás se ha realizado un hechizo de esa magnitud, y jamás se ha juntado el alma de más de dos criaturas diferentes en una misma persona. Lleva años experimentando, para asegurarse de que cuando realice el hechizo sobre si mismo, sea un éxito. Lleva años secuestrando a personas híbridas, para intentar introducirles más almas en su cuerpo. Es una forma de acortar el proceso, ya que de por sí, un híbrido tiene dos almas distintas ya unidas, de forma natural.”   Notaba que estaba blanca como la cera. No me podía creer todo lo que me estaba contando Ozias. Era una absoluta locura. Había que parar a Gideon costase lo que costase.   -“¿Y que papel juega mi tío en todo esto?”- Pregunté con curiosidad.    -“Tu tío se ha convertido en el sicario personal de Gideon.”- Contestó Ozias.-“Gideon le ha prometido a tu tío convertirle en su mano derecha cuando gobierne sobre todas las criaturas mágicas existentes. A cambio, tu tío es el encargado de realizar los ataques para conseguir híbridos sobre los que experimentar, ha ayudado a la realización de los experimentos y está dirigiendo el plan para conseguirte a ti. Gracias a él, ni Gideon ni sus magos se han manchado las manos.”   -“¿Por qué me quieren a mí?¿Tiene que ver con la tal Azalea a la que has mencionado antes?”   -“¿Conoces los diferentes tipos de bruja existentes?”- Me preguntó. Negué con la cabeza, avergonzada de lo poco que sabía sobre otras criaturas mágicas. –“Es bastante complicado y no es del todo relevante ahora mismo. Lo único que debes saber, es que hay diferentes familias de brujas. Cada familia tiene diferentes poderes. Sin embargo, existió una familia de brujas que acumulaba los poderes de todas las demás familias. Fue una familia poderosa, pero se extinguió. Todas las brujas y magos las tenían miedo y envidiaban, así que las mataron, una a una. La última bruja perteneciente a esa familia fue Azalea. Para que una bruja transmita todos sus poderes a sus hijas, su mate debe de ser un mago. Sin embargo, el mate de Azalea fue un hombre-lobo. El vínculo que los unía era tan poderoso, que Azalea no pudo resistirlo, y decidió que prefería estar con su mate antes que garantizar que sus hijas pudiesen heredar sus poderes.”   “Así, Azalea se convirtió en la última bruja capaz de poseer y ejercer todas las variedades de poderes existentes. Pero esto no quiere decir que sus hijas y descendientes no heredasen nada de sus poderes. Todas y cada una de sus descendientes llevan un trozo del alma de Azalea y alguno de sus poderes. Tú, Catalina, eres la única descendiente mujer viva de Azalea. Gideon desea más que nada ese trozo de tu alma, para incorporarlo en la suya. Tu tío lleva más de un año manipulando manadas para que declarasen la guerra a Blood Moon y pagando a rogues para que atacasen a Blood Moon, con el objetivo de debilitar a la manda y contar con grandes aliados, para cuando llegue el momento de ir a buscarte ”   Me entraron ganas de vomitar y noté que me mareaba. Todo lo que me había contado Ozias era demasiado para procesarlo en tan poco tiempo. Me considero una persona fuerte, valiente y luchadora, capaz de enfrentarme a cualquier cosa. Pero de ahí a haberme convertido en una pieza clave en el plan de un poderoso mago chiflado, al que se le había unido el mezquino de mi tío, había un paso. Ni si quiera estaba segura de poder hacer algo al respecto. ¿Qué podía hacer yo contra Gideon?   -“Entiendo que es mucha información de golpe.”- Me dijo Ozias, posando su mano sobre mi hombro y apretándolo con cariño. –“Pero tu papel es fundamental en todo esto. Eres la Luna de la manada más poderosa que jamás haya existido, tu mate es el Alpha más poderoso y temido que se recuerda, y eres la heredera de Azalea, tienes sus poderes. Además, tienes en ti misma un poder propio que pocas veces había visto. Y te aseguro que, en todos mis años de vida, he conocido a mucha gente.”   -“No es verdad, yo no tengo ningún tipo de poder, nunca lo he tenido.”-Exclamé frustrada.   -“Crees que no los tienes porque aún no sabes usarlo.”- Contestó Ozias poniéndose en pie. –“Obviamente, tus poderes no son como los de una bruja normal, pero los que tengas, serán fuertes y poderosos. Sin embargo, el tiempo juega en nuestra contra. Únicamente voy a tener tiempo para enseñarte a defenderte de la magia de Gideon y a enseñarte el hechizo que ayudará contrarrestar el de Gideon cuando llegue el momento. En un futuro, te enseñaré a como usar el resto.”   -“Entonces, conseguir evitar que todo esto suceda, ¿Depende únicamente de mí?”- Le pregunté.   -“Efectivamente, Catalina. Eres nuestra única esperanza. Pero te prometo que no lo harás sola. Yo estaré a tu lado en todo momento. Y estoy seguro de que conseguirás a más gente que te apoye.”- Contestó Ozias.  
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