-“¡¿Cómo que alguien se ha llevado a Lily?!”- Exclamé.- “¿Cuándo?¿Quién?”
-“No sabemos nada.”- Contestó Ian. –“Esta mañana ha habido un aviso de que había rogues atacando el borde este del territorio. Kayden y yo fuimos. Eran tan solo dos rogues, así que el problema se resolvió rápidamente. Cuando volvimos, la casa estaba llena de olores de hombres-lobo que no pertenecían a nuestra manada. Seguimos el rastro y nos llevó hasta el cuarto de Lily. Todo estaba roto y revuelto, como si hubiese habido una pelea, y Lily no estaba. Desde que descubrimos que no estaba, estamos recibiendo ataques constantes de rogues en las fronteras, que estamos intentando contener.”
Instantáneamente, mi cabeza empezó a trabajar a mil por hora, intentando averiguar que habría pasado y cuales debían ser nuestros siguientes pasos para encontrar a Lily.
-“¿Dónde esta Kayden?”- Pregunté.
Quería ir a hablar con él. Estaba molesta porque no me había avisado ni del ataque de los rogues ni de la desaparición de Lily. Pero no solo quería echarle eso en cara, si no que quería participar activamente en su búsqueda. Miré a Ian y me di cuenta de que parecía sobrepasado por la situación.
-“Kayden está fuera de sí.”- Contestó, visiblemente molesto. –“Me he hecho yo cargo de la situación.”
-“Vale, perfecto. Me gustaría ayudarte.”- le dije.
-“Catalina… se que no lo habéis hablado aún Kayden y tú, pero él te ha reconocido como Luna de su manada. Eso te convierte en la persona a cargo cuando Kayden no está…”-Dijo Ian. Claramente le incomodaba tener que pedirme que ejerciese mi rol de Luna cuando ni siquiera lo habíamos hablado Kayden y yo.-“Obviamente si no te sientes preparada, puedo ser yo quien asuma la responsabilidad y dirija…”
-“Me haré cargo yo Ian, tranquilo.”-Le corté. No había tiempo que perder y yo estaba acostumbrada a asumir el mando. –“Quiero que reúnas en el comedor a los mejores rastreadores y a todos los hombres-lobo que, aunque no sean los mejores, sean buenos rastreando. Quiero al resto de guerreros en los bordes del territorio. No quiero ni un solo centímetro del territorio que no este vigilado. Nadie puede entrar ni salir hasta que aparezca Lily. Quiero a todos los ancianos, niños y mujeres sin conocimientos de defensa en los refugios de seguridad. Quedamos en el comedor en 5 minutos. Trae un mapa del territorio y otro con todas las casas y edificios abandonados donde la puedan haber ocultado.”
Ian asintió y se fue. Mandé a los bordes del territorio a mis guerreros para reforzar las defensas, menos a Miguel, Cas, Luis y mis hermanos, a quienes cité en el comedor. Bajé corriendo a mi cuarto. Allí, me puse mi uniforme, me recogí el pelo en una trenza y cogí mis dagas y mi arco. Decidí bajar a ver a Kayden antes de ir al comedor a encontrarme con Ian. Abrí la puerta de su despacho sin molestarme en llamar. Me quedé impresionada con la destrucción que encontré allí.
Kayden había destrozado literalmente todo su despacho. No había sobrevivido ni un solo mueble. La pared estaba llena de agujeros por los golpes que Kayden le había propinado. En medio de esa destrucción estaba Kayden. Sus ojos negros como la noche se clavaron inmediatamente en mí. Normalmente, Kayden no me generaba miedo, como le sucedía a la mayoría de los hombres-lobo. Sin embargo, en ese instante, sentí verdadero terror. Principalmente, porque sabía que ahora mismo Kayden no estaba en control de si mismo ni de sus actos. No deje que el miedo que sentía transcendiera, y me mantuve serena. En el fondo sabía que Kayden jamás me haría daño.
-“Voy a iniciar un dispositivo de búsqueda de Lily. ¿Vienes?”- Le pregunté, intentando que no notase que me sentía intimidada por él.
-“¿Eres consciente de que se la han llevado de la habitación de al lado a donde estabas?”- Preguntó, con un tono tan calmado que me puso los pelos de punta. La calma antes de la tormenta.
-“Ahora mismo no voy a pararme a analizar como se la han llevado ni si es mi culpa. Lo único importante ahora es encontrarla antes de que sea tarde.”- Me limité a contestar.
Kayden no dijo nada. Simplemente continuó mirándome con sus ojos completamente negros. Parecía estar listo para matar ante cualquier movimiento. Mi corazón latía a mil por hora ante esa idea.
-“Bueno, si cambias de opinión búscanos.” -Me limité a contestar.
Salí del despacho y subí al comedor. No podía quedarme a esperar a que Kayden recobrase el control. Cuando un Alpha perdía el control era muy difícil recobrarlo. Kayden no era capaz de tomar decisiones sensatas en ese momento y teníamos que encontrar a Lily cuando antes, así que no podía perder el tiempo esperandole. En el comedor me esperaban Ian, Mark, Kate, Bela y los guerreros de Blood Moon, así como Nico, Juan, Miguel, Casandra y Luis. Estos últimos, al igual que yo, equipados con sus dagas de plata y sus arcos, listos para la guerra.
Estudiamos el mapa del territorio y empezamos a formar diferentes grupos. En todos esos grupos debía haber un rastreador experto. Conseguimos formar un total de 20 grupos, a los que les asigné diferentes áreas de rastreo. Como Bela y Kate no tenía ningún tipo de entrenamiento, más allá que el recibido las dos semanas anteriores, las dejé como encargadas de los mayores, niños y mujeres. Cuando todos los grupos, menos el de Ian y el mío, se machacaron, revise el mapa para ver que áreas nos tocaban a cada uno.
Justo cuando íbamos a salir, apareció Máximo, uno de los dos jefes guerreros de Kayden, acompañado de Amanda. Viéndolos juntos me di cuenta de algo en lo que no me había fijado antes. Sin ninguna duda Máximo era el padre de Amanda.
-“Beta Ian.”- Dijo Máximo dirigiéndose a Ian e ignorándome por completo. –“Hemos venido nada más enterarnos. Amanda y yo queremos colaborar en la búsqueda de Lily.”
-“Máximo.”- Intervine. Yo estaba a cargado de la manada en ese momento, y pensaba dejárselo claro. No iba a admitir faltas de respto. “Tu ayuda será muy bien recibida en el borde norte, donde se están sufriendo ataques de rogues. Sin embargo…”- Dije girándome para mirar a Amanda.-“Amanda carece de formación en la lucha, por lo que deberá acudir a los refugios con el resto de las mujeres.”
-“Disculpa, pero creo que no sabes a quién estas dando ordenes.”- Me dijo Máximo, mirándome con superioridad. Amanda sonrió encantada por la intervención de su padre, y me miró burlonamente. –“Mi hija es la futura Luna de esta manada. Por lo tanto, no tienes absolutamente ningún derecho para darle ordenes. Intervendrá en la búsqueda de la hermana de su mate si así lo desea.”
La cara de Ian se transformó en una máscara de ira. Sin embargo, antes de que Ian pudiese hablar, le hice un gesto con la mano, obligándole a callarse. Yo libro mis propias batallas.
-“La situación es simple.”-Dije, poniendo un tono frío y acercándome a Máximo. –“Ahora mismo, tu Alpha no está disponible para hacerse cargo de la situación. Por lo tanto, la persona a cargo de la operación de búsqueda de Lily y de la protección de la manada soy yo. Se perfectamente que sabes porqué la persona a cargo soy yo, ya que se me ha notificado que Alpha Kayden os ha informado. Por lo tanto, no voy a perder el tiempo discutiendo eso ahora mismo. No sé me ha informado que Amanda ocupe ni vaya a ocupar el puesto de Luna. Por lo tanto, es una civil más, así que acudirá a los refugios con el resto de los civiles.”
“Tu en cambio, acudirás al borde norte. Es una orden. Dicho esto, obviamente puedes optar por desobedecer mis ordenes. Aunque estoy segura de que a Alpha Kayden no le gustará escuchar que su jefe del ejercito ha desobedecido órdenes directas durante la búsqueda de su hermana. Y te recuerdo Máximo, que el desacató de una orden directa de un superior es un crimen penado con la ejecución.”
Ian me sonreía satisfecho. En cambio, Máximo temblaba en cólera. Sabía que tenía razón y que no podía desobedecer mis ordenes, especialmente desde que Kayden me había reconocido como su mate. Asintió y empezó a caminar en dirección a la puerta. Sin embargo, Amanda no parecía tan disuadida con mis palabras. En tres grandes pasos se colocó frente a mí, con los brazos en jarra y mirándome asesinamente.
-“Como te atreves a hablarnos así, maldita zorra.”-dijo Amanda, sin poder controlarse.-“Kayden te ha reconocido como su mate, pero no te ha reconocido oficialmente como Luna. ¡Yo soy su Luna!¡Me ha escogido a mí!”- Gritó histéricamente antes de abalanzarse sobre mí.
Con gran facilidad esquivé su movimiento, la agarré y la empuje contra una encimera, sujetándole los brazos por detrás del cuerpo, inmovilizandola.
-“Jacob.”- Llamé a uno de los guerreros de mi grupo. –“Acompaña a Amanda a los calabozos, para que pueda meditar sobre su actitud. Alcánzanos nada más terminar.”
Con un gesto, ordené al resto de mi grupo que nos siguiese. Ian y su grupo también se marcharon. Nos había tocado inspeccionar una zona del bosque, cercana a un río. Nuestro grupo estaba dirigido por Thomas, uno de los mejores rastreadores de Blood Moon. Al rato de empezar nuestra búsqueda, Jacob se nos unió, confirmándome que Amanda había sido retenida en una de las celdas.
Después de más de una hora de búsqueda, los guerreros comenzaron a desanimarse. Contacté con todos los demás grupos, pero ninguno tenía noticias. Un rato después, Ian me contactó para comunicarme que Kayden se había unido a su grupo. Por un lado, me alegré, porque sabía que se habría arrepentido de no haber buscado a su hermana. Por otro lado, sentí un pinchazo de decepción porque Kayden no hubiese decidido unirse a mi grupo.
-“Luna Catalina.”- me dijo Thomas, interrumpiendo mis pensamientos. –“He detectado un rastro.”
Todos le seguimos hasta el río, donde el rastro se perdía.
-“El rastro se pierde aquí. Seguramente hayan cruzado el río. ¿Qué quiere que hagamos, Luna?”- Me preguntó Thomas.
Estudié el río. Era bastante ancho y la corriente fluía con fuerza. Además, en el otro lado, había una gran área de fango antes de poder pisar tierra firme.
-“Nos transformaremos y cruzaremos. Intentad saltar lo más lejos posible.” Les indiqué.
Me desvestí detrás de un árbol. Até mi ropa a mi arco y mis fechas y me transformé, dejando a Electra tomar el control. Cogimos la ropa y el arco con los colmillos, y corrimos velozmente hacía el borde del río, y saltando con fuerza. Noté por el rabillo del ojo como el resto me seguía. Aterrizamos casi en el otro lado, por lo que solo tuvimos que nadar un pequeño tramo. Sin embargo, esa fue la parte fácil. El fango era más profundo de lo que parecía, haciendo muy difícil avanzar. Cuando por fin conseguimos llegar a terreno firme, estábamos todos cansados y embarrados.
Thomas olfateó el terreno y comenzó a avanzar. Todos le seguimos. Corrimos un par de kilómetros hasta llegar a un enorme claro. En medio del claro, había un hombre gigantesco. Era calvo, muy corpulento, no llevaba camiseta, revelando su musculoso y tatuado pecho. A su derecha, estaba Lily de pie. Estaba perfectamente, aunque sollozaba asustada. El hombre sonrió ampliamente nada más vernos.
-“Por fin, Catalina.”- Dijo, con una voz grave. –“Pensaba que no llegarías nunca.”
Le miré detenidamente, estudiándolo. Ese hombre me conocía y me había estado esperando. No había hecho daño a Lily, lo que me hacía pensar que la pobre niña no había sido más que un cebo para atraerme. Rápidamente me transformé detrás de un árbol, volviendo a ponerme el uniforme y tensando el arco, lista para atacar. Estaba llena de barro, lo que hacía el roce con la ropa fuese incomodo, pero no había otra opción.
-“Manteneos en vuestra forma de lobo, estad alerta y atentos a mis instrucciones.”- Ordené a mi grupo.
Era la primera vez que me enfrentaba a un enemigo sin estar acompañada de Miguel, pero había sido necesario separarnos para lograr un mayor equilibrio de nivel en los grupos. Tendría que apañármelas con los cinco guerreros que tenía. Avancé lentamente, con el arco siempre listo para disparar y rodeada de lobos. Fue cuando estábamos a apenas unos metros de distancia cuando noté que si olor corporal no era el de un hombre-lobo. El olor que habíamos seguido hasta encontrarle no era suyo, era un rastro falso. No podía ser humano, porque no habría conseguido esquivar nuestras defensas. Entonces, ¿Qué era?
-“¿Quién eres?”- Pregunté, poniendo su corazón en mi punto de mira, por si necesitaba dispararle.
-“Mi nombre es Ozias.”-contestó, mientras me estudiaba.
-“Suelta a la niña Ozias, y podrás salir con vida.”- Le dije.
Ozias comenzó a reírse escandalosamente ante mis palabras, como si le hubiesen contado un chiste graciosísimo. Los lobos a mi alrededor gruñeron, furiosos, mostrando sus colmillos amenazantemente. Lily empezó a gritar mi nombre, asustada, rogando que le ayudase.
-“Creo que no estás en la postura de hacer peticiones.”-Dijo Ozias, sonriendo ampliamente. -“Te haré una oferta. La niña por ti.”
Disparé la flecha que tenía cargada sin dudarlo ni un segundo. Sin embargo, la flecha no llegó a Ozias, si no que se estrelló contra una barrerá invisible. Disparé al menos diez flechas más, con el mismo resultado. Ozias debía de ser un mago. Furiosa, tiré mi arco y mis flechas y caminé hasta acercarme a Ozias. Los guerreros me siguieron de cerca. Me detuve donde habían caído mis fechas. Extendí la mano, y noté como una leve corriente de electricidad recorría mi cuerpo.
-“Te aconsejo no intentar pasar, la corriente te electrocutaría al segundo.”- Dijo Ozias, con una sonrisa orgullosa.
Estaba francamente frustrada. Como podía rescatar a Lily si no podía acercarme a ella ni conseguir atacar a Ozias.
-“¿A que ahora ves mi oferta más atractiva?”- Dijo Ozias, mirando primero a Lily y después a mí.
-“Muy bien, acepto el trato. Dejarás que mis guerreros se lleven a la niña y yo me iré contigo.”- le dije. No veía otra manera. Ya vería en un futuro como escapar de Ozias, problema de la Catalina del futuro. “¿Cómo puedo saber que cumplirás tu palabra?” le pregunté.
-“Muy fácil, haremos un juramento de sangre.”- dijo, sacando una pequeña daga del bolsillo.-“Yo prometeré entregar a la niña a tus guerreros, intacta, y tu a cambio prometerás venirte conmigo, sin oponer resistencia, y que no intentarás escapar.”
Un juramento de sangre no era ninguna tontería. Cuando dos criaturas realizaban un juramento de sangre, el precio a pagar por incumplirlo era la propia vida. Pero no veía ninguna otra opción.
-“No lo haga, Luna Catalina, por favor.”- Dijo una voz tras de mí. Thomas había recuperado su forma humana y me miraba con preocupación.
-“No tenemos otra opción ,Thomas”.- Le dije, resignada.
-“Alpha Kayden no aceptaría esto, Luna. Se pondrá furioso cuando se entere de lo que ha hecho para salvar a su hermana.”- Dijo, preocupado.
-“Lo sé, Thomas. Por eso, os ordeno que os llevéis a Lily y que no hagáis nada para intentar defenderme. Es una orden directa de vuestra Luna, por lo que no podéis desobedecerla. Eso es lo que le contaréis a Kayden que ha pasado.” Le dije, mirándole fijamente.
-“Luna, lo siento, pero no puedo permitir que le pase nada. Es nuestra Luna, debemos protegerla con nuestra vida.”- Dijo Thomas agitadamente. El resto de los lobos aullaron mostrando conformidad con las palabras de Thomas.
-“Os lo agradezco mucho, de verdad. Pero como vuestra Luna, debo ser yo la que asuma las decisiones difíciles y no vosotros. Os llevaréis a Lily, y yo me las apañaré. Es una orden. No hay nada más que discutir.”
Le tendí la mano a Ozias, quien me pasó la daga. Me realicé un corte no demasiado profundo en mi palma derecha y miré a Ozias.
-“Prometo que, si entregas sana y salva a Lily a mis guerreros, me iré contigo, sin oponer resistencia y sin tratar de escaparme.”- Dije, devolviéndole la daga.
Ozias se realizó un corte también en su mano derecha.
-“Prometo que, si vienes conmigo, respetando tu promesa, entregaré a Lily a tus guerreros, y todos podrán marcharse sin sufrir ningún daño.”- Dijo Ozias, tendiéndome la mano.
Satisfecha con su promesa, tendí mi mano, estrechando la de Ozias. Una corriente de magia recorrió mi cuerpo. El pacto estaba cerrado. Me puse de cuclillas y extendí mis brazos hacia Lily. La niña corrió hacia mí, y nos fundimos en un fuerte abrazo. Era un enorme alivio saber que estaba y que estaría bien. Lily lloraba y yo la consolé, dibujando pequeños círculos con las palmas de mis manos en su espalda.
-“Suficiente.”- Dijo Ozias.-“Es hora de irnos.”
Asentí y me levanté, cargando a Lily en brazos, y camine hacía Thomas. Le tendí a Lily, y este la cogió en brazos.
-“Cuidadla con vuestra vida.”- Les ordené.
Thomas asintió, y empezó a caminar, acompañado por el resto de los lobos. Cuando Lily vio que yo no iba con ellos, comenzó a llorar, patalear y a gritar mi nombre. Sin embargo, Thomas no la soltó en ningún momento, y continuaron andando.
Suspiré y me giré hacia Ozias, lista para irnos.
-“Deja todas tus armas aquí, no las vas a necesitar. Puedo detectarlas con mi magia, así que no trates de engañarme, estarías incumpliendo el pacto y morirías.”- me recordó.
Resignada, comencé a sacar todas las dagas que llevaba escondidas entre la ropa, incluidas las dos dagas de mis botas. Cuando terminé, Ozias sonrió satisfecho y me tendió la mano. Primero miré su mano y después le miré a los ojos. Estaba loco si pensaba que nos íbamos a ir de aquí juntos de la mano.
-“Dame la mano para que podamos irnos.”-Me dijo. Le miré sin entender que quería decir. Ozias suspiró, empezando a perder la paciencia. –“Hay que explicártelo todo eh… Vamos a teletransportarnos. Venga, dame la mano.”
Le miré sorprendida, pero le tendí la mano. Ozias me agarró la mano que le había tendido. Inmediatamente, todo empezó a dar vueltas a mi alrededor. Sentí como me mareaba y tenía ganas de vomitar. Me pitaban los oídos.
Al menos ya sabía como había entrado Ozias y se había llevado a Lily sin que nadie se enterase.
Magia.