LA PREOCUPACIÓN DE IRA

2296 Palabras
Advertencia: Este capítulo contiene contenido violento y lenguaje inapropiado, y podría perturbar a algunos lectores, por favor preste atención. A la mañana siguiente tocaron a la puerta de Astrid, ella se levantó y abrió la puerta, era Ira. -Astrid, hoy iras al plano terrenal- dijo Ira -Creo que aún hay un par de cosas que debo resolver, donde viviré o el dinero; necesito conseguir un trabajo- contesto Astrid, mientras enumeraba con sus dedos todas las cosas que necesitaba -Princesa Astrid, todo eso está resuelto, vivirás en la academia, tiene una habitación para cada estudiante, todo esta pagado y para lo que necesite tiene cuatro tarjetas a su nombre, su padre se tomó la molestia de arreglarlo todo en el plano terrenal, eres su hija adoptiva y llevará su apellido, en realidad uno de sus muchos nombres pero su favorito, desde hoy será conocida en el plano terrenal como Astrid Luzbel. -Lo arregló todo. -Si, excepto que olvidó avisarte que hoy tendrán un día de padre e hija en el plano terrenal. - ¿Día de padre e hija?, me gusta como suena- dijo Astrid mientras miraba el suelo con una pequeña sonrisa -Eso es bueno. - ¿Vas a decirme que averiguaron anoche? -No mucho, para ser sincero hasta Paimon se cansó de torturarlo y no sacar nada, solo sabemos que le es muy devoto a alguien. - ¿Dónde está? -Lo dejamos ir, pero hombres de mi confianza se asegurará de averiguar todo lo que necesitemos así que despreocúpate. - ¿Y Paimon? -Está firmando unos documentos. - ¿Documentos? -Astrid, ahora Paimon tiene el pase para estar libremente tanto en el plano terrenal como en el infierno para poder protegerte. - ¿Hablas en serio? -Si, solo que podrá ir después de terminarlos y algunos asuntos que debe resolver, pero me pidió que te diera esto. Ira extendió su mano y le entregó una pequeña caja a Astrid, ella la abrió y era un collar con un pequeño colgante era una pequeña flor negra cristalizada -Me encanta. -Esa es la flor del desierto infernal, solo se encuentra en un solo lugar y es bastante lejano tiene la capacidad de sobrevivir a cualquier tipo de clima y aunque la arranquen está hermosa flor no muere, es muy interesante ¿no? te lo envía Paimon de una de sus viajes de conquista. -Dale las gracias de mi parte. -Lo are. Ira le coloco el collar a Astrid -Ira ayúdame a elegir algo para usar en el plano terrenal, no sé en qué tipo de lugar está ubicada la academia o que haremos y me gustaría estar vestida para la ocasión. -Un vestido con estos zapatos son perfectos, además hoy en el plano terrenal donde está la academia, hará mucho calor. - ¿Cómo sabes eso? – Preguntó Astrid mientras entraba al vestidor de su habitación y cerraba la puerta para cambiarse -He ido un par de veces al plano terrenal- dijo Ira, mientras caminaba hacia el balcón de Astrid y miraba las enormes murallas - ¿Alguna razón en particular? -Los negocios de tu padre. - ¿Qué negocios? -Tiene miles de empresas, no olvides que es el Diablo, los negocios y los tratos son una parte esencial de él. -Sabes mucho de él. -Cuando pasas demasiado tiempo con una alguien los secretos ya no son secretos, conocer cada detalle de su vida para facilitarle es mi trabajo. -Veo que le eres devoto. -No se si devoto es la palabra que elegiría, puede matarme cuando quiera si cometo algún error. -Ira, no dejaré que te haga daño eres mi guardián y no pienso perderte. -Y esa es una de las razones por la que te soy devoto a ti Astrid. Astrid se peinó haciéndose un rodete con pequeños mechones cayendo al costado de su rostro, estaba emocionada de volver al plano terrenal y que pasaría en esa salida tan inesperada, Astrid se dirigió al espejo y se miró en él. Salió de su vestidor y se paró detrás de Ira -¿Cómo me veo? - Preguntó Astrid a Ira, él volteo para ver a Astrid -Bien como siempre, princesa- Contestó Ira con una pequeña sonrisa -Entonces, estoy lista. Ira guió a Astrid hasta el portal que la llevaría al plano terrenal - ¿En todo este tiempo no usaste el collar? -No, me lo prohibí en todo el viaje, además solo puedo usarlo en situaciones de emergencia para escapar cuando la situación lo requiera, si tienen perros infernales y una forma de viajar al plano terrenal, aunque me mezcle con las personas ellos me encontraran. -Existen pocos portales que los pueden llevar al plano terrenal y según el trabajo que hagan los demonios, algunos rompen las reglas para pasarlo y son los que saben la ubicación de estos portales y los esconden, pero son raros debido a que algunos portales aparecen y desaparecen en diferentes lugares del infierno. -En mi viaje vi tres portales. -Es obvio, tu viajaste por muchos lugares y principalmente los que están prohibidos o son imposibles de encontrar. Ambos llegaron a la biblioteca y se dirigieron al fondo donde hay una enorme escalera que subieron y al llegar al segundo piso se encontraron con enormes rejas, Astrid buscó por donde abrirlas, pero se encontró con una enorme boca, en ellas con dientes afilados y una larga lengua. -Solo tienen acceso los que están directamente relacionados con el Diablo como tú, yo o algunos demonios creados por él, pero después de eso nadie más puede pasar, al principio si colocan su sangre y son rechazados esta encantadora boca les arrancara la mano, pero si insisten en pasar a pesar del rechazo el guardián de la biblioteca se hará cargo personalmente de ellos. - ¿Quién es el guardia? -Gula y si quieres saber qué les hace, es simple se los come- dijo Ira sonriendo mientras mostraba los dientes Ira hizo una pequeña cortada en su pulgar le entregó una gota de su sangre a la boca y las rejas se abrieron para él, pero ante Astrid se cerraron -Solo una gota es más que suficiente princesa- dijo Ira mientras se alejaba Astrid extendió su mano hacia la boca y cortó su dedo índice con uno de los afilados dientes de la boca y derramó una gota de sangre en la lengua, la boca sonrió reconociéndola en un instante y las rejas se abrieron ante ella, cuando Astrid entró vio todos los estantes llenos de antiguos libros y rodeado una hermosa enredadera de rosas rojas en cada estante. -Bonita decoración- dijo Astrid mirando las rosas -No es una decoración- dijo Ira - ¿Entonces? -Acércate y velo por ti misma- dijo Ira mientras se colocaba detrás de Astrid Astrid caminó directo a la rosa y se acercó a ellas, solo para ver en el centro y de repente vio un ojo que se movió y la miró directamente, se giró y vio que todas las rosas comenzaron a moverse apuntaban hacia ella, luego vio a Ira detrás de a ella - ¿Quieres explicarme? -Tu padre creó esta parte de la biblioteca para documentar cada lugar importante del infierno, entre ellos varios de los que tú visitaste, pero solo unos pocos saben de ellos porque son lugares de donde se obtiene algo a cambio de otra cosa y suelen ser cosas demasiado poderosas. Sabes que tu padre no confía en nadie ni siquiera en sus propias creaciones y no lo culpo, muchos intentaron dar un golpe y pocos se quedaron a su lado, así que creo este lugar con la condición de que solo sus creaciones puedan pasarlo, pero aun así nos tiene en la mira, la boca y los ojos son parte de él, ya sabes ese dicho de que las paredes pueden ver y escuchar- dijo Ira mientras acariciaba una rosa con un ojo mirándolo directamente -Nada se le escapa. -Supongamos, pero no puede estar en todos lados principalmente en el castillo, solo custodia las partes más importantes, sabes la ciudad es enorme, entran miles de muertos condenados al infierno todos los días y el infierno es infinito, supongo que en algún momento notaste algún cuervo. -Había uno que siempre me seguía en mi viaje. -Es el, los cuervos son sus ojos y oídos fuera del castillo, tal vez ahora sepas porque nunca tiene tiempo para nada, custodiar el castillo, sus alrededores y una ciudad que a cada segundo se expande más es agotador, tal vez por eso creo que debes aprovechar esta oportunidad para estar con él hoy, rara vez se lo ve con tiempo para algo. -Lo are. -Este es el portal- dijo Ira mientras apuntaba a un gato n***o sentado sobre una silla - ¿Un gato? - Preguntó Astrid -Si, los gatos son criaturas conectadas con el cielo y el infierno, pueden ver y sentir lo que los humanos no, la mayoría suele encontrar los portales y guiarnos cuando estamos perdidos y este gato custodia el portal de la biblioteca. El gato dio un pequeño maullido, salto de la silla y caminó hasta un rincón donde colocar su pata y araño la pared abriendo un portal al plano terrenal -Cuídate Astrid. -Le are Ira, no te preocupes. Antes de que Astrid pudiera cruzar el portal Ira tomó su mano y la retuvo por un instante -Astrid, en el bosque detrás de la academia hay un árbol es un portal y está conectado al de la biblioteca, cuando cruces este portal saldrás del portal del árbol, memoriza la ubicación, así que si algo sucede y no tienes tu collar o te lo quitan en cualquier situación de peligro donde tu vida corra riesgo ven, cuando te sientes sola ven o cuando lo desees solo ven, no tienes que estar en peligro si quieres vernos lo sabes- dijo Ira mirándola a los ojos -Ira- dijo Astrid seriamente Ira la miró preocupado de que lo que haya dicho no fue de agrado para Astrid o mal interpretado -Sin ti me sentiré sola, es obvio que estaré rodeada de idiotas aburridos así que cada vez que pueda vendré, lo prometo. -Que idiota eres ja, ja, entonces voy a esperarte- dijo Ira sonriendo de una forma tan sincera que provoco una sonrisa en el rostro de Astrid, ella solo lo miró, Ira soltó su mano y la vio desaparecer detrás del portal, luego al cerrarse el portal, él solo se quedó parado mirando ese rincón sin decir una palabra, el gato lo miraba al igual que las rosas, después simplemente Ira volvió a la cámara de tortura, podía escuchar los jadeos de Paimon y verlo cubierto de sudor y sangre, se había quitado su larga chaqueta y arremangado su camisa. -Podemos empezar de nuevo- dijo Paimon con una vos gruesa y amarga, tenía el ceño fruncido y estaba agotado Lo primero que vio Ira al bajar fue a Busasejal atado en una cruz al revés, estaba de cabeza desangrándose y con partes faltantes en su cuerpo, se podía observar carne por todos lados al igual que algunos órganos. Se quitó el collar que Astrid le había regalado con un poco de su sangre y colocó una gota en la boca de Busasejal, cuando la gota tocó su lengua su cuerpo comenzó a regenerarse mientras el ángel caído lloraba rogando piedad. -Por favor te lo ruego, para- Dijo Busasejal mientras lloraba -Ira, ¿recuerdas las torturas de la inquisición la de la ¨la doncella de acero¨? Preguntó Paimon -Como no recordarla, excelente invento de los humanos- dijo Ira mientras se sentaba -Se lo haremos a nuestro amigo, respira profundamente porque dolerá mucho- dijo Paimon mientras encadeno las manos de Busasejal y lo arrastró dentro de la doncella de acero. Ira se levantó y se posó junto a Busasejal -Vamos, no es tan difícil, solo dinos quién está ahí afuera intentando jodernos- Dijo Ira -Ira, ya no quiero sufrir- Dijo Busasejal -Sabes muy bien que no me interesa tu sufrimiento, quiero saber quién quiere matar a Astrid- Dijo Ira mientras tomó un collar de hierro y lo colocó en el cuello de Busasejal e hizo girar un tornillo que comenzó a asfixiar de a poco al ángel caído, Paimon solo lo miró y se sentó, estaba cansado horas torturando y no consiguió nada solo miraba como Ira lo tomaba su lugar. -Lucifuge, solo sé que me envió Lucifuge- dijo Busasejal, intentado respirar Ira y Paimon quedaron callados por un segundo procesando lo que acababa de decir el ángel caído -Creí que ese bastardo había entendido su lugar cuando lo destrozaste- Dijo Ira -Tal vez debí haberlo matado, escuché que había creado su propia ciudad con los demonios rebeldes que fueron expulsados, pero no me pareció creíble después de ver lo débil que era- Contestó Paimon -Tenemos que confirmar esto, Paimon tienes que ir al desierto y averiguar todo, yo hablare con el Diablo de lo que sucede- Dijo Ira -Bien, reuniré a mi legión- Dijo Paimon mientras subía las escaleras para salir al desierto para confirmarlo Cuando Paimon se había alejado lo suficiente, Ira se acercó a Busasejal mientras tomaba la puerta de la doncella de hierro -Si me estas engañando, are que te arrepientas pedazo de mierda ¿oíste? – Dijo Ira, mientras cerraba la puerta, los pinchos de hierro comenzaron a clavarse en el cuerpo del ángel, sus gritos de agonía podían escucharse y la sangre corría en los orificios de la doncella mientras Ira miraba a los ojos del ángel y se acercaba a él. -Mas te vale que sea cierto, no querrás que esto empeore- dijo Ira, alejándose de la habitación dejando al ángel dentro de la maquina de tortura. -¿Cómo estará Astrid?- Se preguntó Ira mientras movía de un lado a otro su anillo.
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