PERDONAME

1655 Palabras
Advertencia: Este capítulo contiene contenido violento, lenguaje inapropiado, podría perturbar a algunos lectores, por favor preste atención. En una enorme tina cubierta por pétalos de jazmín n***o reposaba Astrid, mirando la marca en su mano izquierda, esa pequeña marca producida por el fuego del dragón infernal al que Astrid tuvo que enfrentarse para superar una de sus pruebas. -Siempre me lo recordarás- Pensó Astrid mientras acariciaba la cicatriz de su mano. Astrid, comenzó a distraerse con los pétalos negros que se movían en el agua de la tina en la que se encontraba y recordó la noche que su brazo fue marcado para siempre. Recuerdo: -No quiero matarlo- dijo Astrid -Astrid, las cosas más difíciles son las que te fortalecerán y te forjaran en quien debes ser- dijo Xaphan -¿Por qué simplemente no me das unas lecciones de cómo fortalecerme y gobernar de una forma en la que nadie sea lastimado? -Astrid, no hay ser que no haya experimentado el dolor en carne propia, tu como muchos lo hiciste, pero simplemente te provoco un pequeño corte, pero jamás te penetro traspasando la carne ya no estás en la tierra donde todo duele, estás en el infierno donde todo muere y la piedad es inexistente, si tú no eres fuerte por quienes te necesitaran en el futuro ¿Quién lo será? -Pero matar no es la solución ¿No hay otra alternativa? -Si no te vuelves fuerte física y mentalmente, todos los que te aman morirán por ti, pero cuando te des cuenta de esto será tarde y solo verás una enorme pila de cadáveres que estarás arrastrando y cada vez serán más. -No quiero que nadie muera, no podría con el dolor- Dijo Astrid mientras pequeñas lagrimas se derramaban en sus mejillas -Entonces tienes que estar dispuesta a sacrificarlo todo por los que amas, sufrir por ellos y tomar las decisiones que nadie más podría tomar duela lo que duela, tienes que ser fuerte y eso requiere de mucho valor, en el tiempo que entrenes tienes que forjarlo porque la muerte está esperando que des un solo paso en falso para destrozarte. - ¿Y si no puedo?, ¿y si me equivoco? -En todo el entrenamiento que tuvimos estos meses no solo eres capaz de convocar tu arma, sino que la dominas a la perfección, lograste transmutar tu arma a tres niveles, ahora debes perfeccionarte en el campo de batalla. Seré honesto, hay más posibilidades de que mueras a que vivas, pero si peleas por los demás sobrevivirás mientras estés dispuesto a sacrificarte por ellos. Recuerda, ellos no te tendrán piedad así que nunca bajes la guardia ni por un segundo sé que volverás Astrid, hasta entonces las llamas de la montaña de fuego arderán para iluminar tu camino y yo estaré esperándote. -Gracias por todo- dijo Astrid Xaphan vive al pie de la montaña de fuego, la montaña estaba rodeada de naturaleza, pero del lado trasero de la misma se encontró el campo de batalla rodeado de arena y huesos de quienes se enfrentaron antiguamente a los dragones y no lograron sobrevivir. Toda la montaña está rodeada de un círculo mágico, el cual es invocado para retar a algún dragón a duelo hasta la muerte, Astrid sabía que ellos duermen hasta el llamado y su sueño lleva más de cinco mil años en profundo descanso, Astrid llegó al campo de batalla y creyó que sería como los del castillo donde entrena Paimon, pero olvidó un pequeño detalle, y es que cada cosa que se cree que es pequeña en realidad es enorme, el infierno es infinito y no hay nada pequeño en él. El campo de batalla sobrepasaba más de lo que Astrid esperaba, comenzó a preguntarse si en él podría construir cuatro castillos idénticos al del Diablo y aun así seguiría sobrando espacio, camino buscando una fuerza que la atrajera de forma peligrosa y la encontró, ella estaba sobre una pequeña parte del círculo que rodeaba toda la montaña. Ella se provocó un pequeño corte en la palma de su mano y la extendió, derramando sangre sobre el círculo que como si fueran raíces se expandió hacia el bosque donde se encontraban los dragones, no tardó más de un minuto en lo que pudo oír el rugido de un dragón a lo lejos, él había acepto el duelo de Astrid. Astrid comenzó a ver sobras salir de la montaña, levanto su cabeza para ver el cielo lleno de nubes, pero detrás de ella había una luz naranja, largas y enormes sombras volar sobre ella, de entre ellas una descendió ante Astrid, más alto de lo que le habían dicho y más intimidante, ambos se miraron fijamente por más de un minuto sin hacer un movimiento, pero Astrid movió su pie unos milímetros y el dragón ataco, ella corrió pero a pesar de la distancio el dragón solo tuvo que dar un pequeño salto el cual fue suficiente para alcanzar a Astrid, el fuerte golpe de la gran bestia sobre la tierra provoco que el cuerpo de Astrid se elevara por los aires provocando una fuerte caída, pero ella se levantó en el momento en el que sintió el golpe, corrió hacia la oscuridad donde logro esconderse detrás de una roca, el dragón estaba buscándola aunque es alto y su visión extensa la oscuridad no era su aliado esa noche, pero de repente todo se ilumino de color naranja y del cielo comenzó a caer una lluvia de fuego, eran todos los dragones que estaban escupiendo fuego y volando sobre las nubes. Cuando Astrid se dio cuenta una enorme cola se dirigía hacia ella golpeándola con tanta fuerza que su cuerpo recorrido una distancia considerable del campo de batalla, tres de sus costillas estaban rotas y su boca comenzó a sangrar en ese momento se escuchó cientos de rugidos, eran los dragones del cielo anunciando la primera sangre, Astrid se puso de pie, pero estaba muy mareada y su visión era borrosa, mientras el dragón se acercaba a ella recordó las palabras de Xaphan. ¨Tienes que estar dispuesta a sacrificarlo todo por los que amas, sufrir por ellos y tomar las decisiones que nadie más podría tomar duela lo que duela, tienes que ser fuerte y eso requiere de mucho valor ¨, solo un segundo fue suficiente para que Astrid tomará su primera decisión acerca de la vida y la muerte. Astrid controlo su respiración y centro su fuerza en su pierna derecha mientras convocaba su guadaña en su mano derecha y se impulsó de un solo golpe en el suelo apuntando directamente a su objetivo, fue tan rápida que el dragón apenas pudo notar el polvo que levanto su rápido movimiento, antes de que pudiera darse cuenta cual era la posición de Astrid, ella ya había cortado el tendón de su pata izquierda y un fuerte grito de dolor se hoyo a kilómetros, Astrid se detuvo y en un segundo salto a la espalda del dragón y clavo su guadaña en ella y así se impulsó al cuello para cortarlo, pero antes de que pudiera lograrlo el dragón giro la cabeza y mordí el brazo derecho de Astrid, así el dragón abrió sus enormes alas y de un impuso hacia el cielo, Astrid vio a cientos de dragones escupir fuego y volar en círculos, ese fue un hermoso espectáculo que muy pocos habían logrado ver los pocos sobrevivientes, pero todo esto se vio interrumpido cuando el dragón enterró más sus enormes dientes en la carne de Astrid, lo único que se interponía para que el dragón le arrancara el brazo a Astrid era su guadaña, la cual estaba en su mano derecha, ella se aferraba con fuerza, su filo estaba enterrado en el paladar del dragón. La respiración de Astrid estaba agitada ya no había escapatoria, excepto un pequeño sacrificio, respiro profundamente y cerró los ojos, exhaló y abrió los ojos, transformó su guadaña en una escopeta y el dragón cerró rápidamente la boca sobre su brazo, faltaba poco para arrancarlo, pero ella logró dispararle dos veces hasta que ya no lo sintió, el dragón le había arrancado su brazo y así ambas cayeron no sin antes dar su último esfuerzo, el dragón abrió la boca para tragarla completamente y un fuerte sonido alertó a todos los dragones del cielo que ambos habían llegado a la tierra. Todos los dragones descendieron para ver al último en pie, el dragón comenzó a moverse y de la nada su garganta fue cortada desangrándose lentamente, mientras Astrid salía de ella, caminó balanceándose de lado a lado con su mano izquierda en su hombro derecho el cual estaba desangrándose, ella podía sentir que el dragón seguía respirando, pero cada vez era más débil se acercó a la cabeza y recostó todo su cuerpo sobre la mejilla izquierda del dragón y comenzó a llorar. -Ruego tu perdón, por favor perdóname- dijo Astrid mientras se ponía de rodillas ante él, convocó su escopeta, apuntó a la cabeza del dragón que estaba sufriendo. - ¡Perdóname! - y disparó acabando con su sufrimiento. El dragón derramo una lagrima que cayó sobre la mano izquierda de Astrid, era un pequeño cristal, Astrid asimilaba la primera vida que había quitado, y un dragón entre todos completamente n***o de ojos azules, bajo la cabeza y abrió su boca, lamio una pequeña parte de la mano de su brazo izquierdo, esto causo una fuerte quemadura en Astrid que cicatrizo al instante, esa es la marca de que había matado a un dragón. Todos los dragones bajaron la cabeza ante Astrid y luego abrieron sus alas para volver a la montaña a sus sueños eternos a la espera del próximo que los desafié. Astrid volvió al presente con el sonido de las gotas que caían en su tina. Esa noche Astrid reposo en su cama esperando a que sus ojos se cerraran y descansara rogando soñar cosas buenas o nada.
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