Antes de que Sonia reaccionara, se le abrió la puerta. Estaba frente a una mujer de unos cuarenta años que le saludó sonriendo -Bienvenidos, entren. ¿Querían comer o alojarse? - -Vamos a comer primero -Dijo Mario -Entonces, búscale una habitación para la señorita - Así, ya se podía decir que era asistente y chofer. La mujer lo entendió de inmediato y se dirigió cortésmente a Sonia -Señorita, entre. ¿Qué plato le gustaría probar? - -No soy particular con la comida -Sonia le sonrió. No conocía a esa mujer. Probablemente se habría trasladado junto con la Casa de Té después de que esta cambió de dueño. La Casa de Té era muy grande y tenía una puerta trasera que daba al jardín de té en que los visitantes podrían pasar el tiempo. Pero si se quería ir allí, habría que pasar por la zona del n

