Probablemente fuera porque Rafael llevaba demasiado tiempo desaparecido, vino un guardaespaldas a buscarlo. A pocos pasos, lo descubrió desmayado en el suelo, así que exclamó de sorpresa -¡Señor Rafael! - El gritó rompió el silencio, al siguiente, se abrió la puerta de la zona del oeste, de la cual salió un joven canoso, quien frunció el ceño y preguntó -¿Qué pasa? - Los dos guardaespaldas se acercaron a él con Rafael, quien seguía sangriento, y le contestó -Lo golpearon y lo dejó desmayado - El hombre de cabello blanco frunció el entrecejo de sorpresa -Descubre lo que pasó -Luego, volvió a mirar a Rafael diciendo -Llévalo a la ciudad, aquí no hay ningún médico - -¡Sí! - Los subordinados en el árbol se miraron el uno al otro y se preguntaron -¿Por qué ha venido él? - En el otro lado.

