En casa.
A Diana le parecía conocida la mujer, claro había estado aquí, pero no le recuerda bien, y ahora ella está sola sin nadie, ¿Porqué todo lo que ama muere?, aunque jamás quiso decir Diana siempre jugaban con Vasco y estaba feliz con Lucero.
Y ahora hasta ellos dos está muertos, hay tantas gentes ahora viendo como está cuerpo, otro murmuraba diciendo.
—"La habrá matado su hija, es raro"—
—"Esa mala mujer, jamás ha tenido valor de ser una mujer decente"—
—¿Qué será de la niña?—
Hasta que los policías comenzaron a callar a todas las personas presente.
Policía, —¿Qué les pasa?, son adultos o este es para chismear—
Dolores, —Más respeto señores, una niña ha perdido a su madre—
Policía 2, —Ya encontraron al hombre que gritaba como loco—
Dolores, —Seguro él, es el asesino de esa mujer—
Policía 3, —Mejor debemos sacar a la niña de aqui—
Dolores la saca a Diana de la escena del crimen, para que suba el hombre que arrestaron en la calle y así tomar su declaración de él .
Al salir de la escena, Diana reconoció que aquel hombre tenía una marca en la frente, entonces bajando las escaleras comenzó a escuchar las voces susurrado era más tenebrosa que le decía.
—"Dianaa, Diana ven aquí en la oscuridad, vas a estar mejor, nosotros lo hemos hecho por ti"—
Diana tenía un ataque de miedo y comenzó a llorar, Dolores la abrazó muy fuerte, ella también se apiadó por Diana que estaba sola.
Diana, —¿Qué será de mi?—
Dolores, —Lo primero es que te calmé, lo segundo es que tendremos que ponerte en custodia a los servicios sociales—
Diana, —No quiero estar en un orfanato, ¡Por favor!—
Dolores la miro, entonces Diana comenzó a llorar otra vez, y Dolores abrazo a la niña para calmarla y pienso a mirarla es pequeña para su edad, verla delgada, desnutrida, su cabello enredado.
Hasta su piel de Diana estaba seca, una doctora se acerca a la niña ahora que está en la calle, le toma la temperatura ha verla a la doctora, nota que su ropa es antigua.
Su cabello es rojo, aquella mujer la mira sus ojos son negros cosa que en ese instante el hombre que detuvieron se había lanzado cayendo al carro de la policía.
Muriendo a toque, entonces aquella Diana quedó en shock, Dolores tapó los ojos de la pequeña, mientras Diana veía a esa doctora subir a un antiguo auto de ambulancia eso parecía sacado de una película de terror, su cuerpo débil hace que Diana se desmaye.
Al despertar Diana estaba en un cuarto de un hospital, el doctor a cargo le hizo colocar suero, quedarse por dos días más, para su recuperación.
Diana ve acercarse a la misma mujer policía donde está ella, cerca de ella está una mujer más que es policía también, aunque está policía la mira mal.
Diana, —¿Quién eres?—
Policía, —Hola, me presento me llamo Dolores Guzmán, desde hoy seré yo la que te cuide, dime algo—
Diana, —Mi nombre es Diana Quiroz solo llevo el apellido de mi madre, ¿Porqué mi padre?, no sé quién es—
Dolores, —Diana vamos a esperar a la asistente, para que te lleve a un albergue—
Diana, —Pensé que me quedaría aquí—
Dolores, —Yo también pensé eso, pero ya te dieron de alta—
Diana, —¿Dónde iré?, ¿Cómo es el trato?, la señorita o señor, ese asistente es bueno—
Dolores, —Diana, no te preocupes, me voy a informar de dónde vas, y solo nos queda esperar a que llegué—
Diana, —Esta bien la vamos a esperar, disculpa ahí hay buenas personas, es que yo ya sufrir mucho–
Dolores, –Son niñas de tu edad deben llevarse bien allí, Diana no piense mal te irá bien ahí–
En unos minutos un colega se me acerca, me llama para ir hacia la puerta, aprovecho que Diana duerme.
Policía, —Buenas noches, señorita Guzmán, soy Luis Rojas, me mandaron para informarle que la señorita del albergue—
Dolores, —Si dime Luis—
Luis, —No vendrá y lamentablemente tuvo un accidente, el alcalde y algunos de defensa de la mujer recomendó que una vecina la cuide—
—O se quede algún lugar, es que lamentablemente la niña es de una prostituta, y la mala vida de aquella mujer—
Dolores, —Rojas entiende que nadie debe juzgar la vida de otros, y la niña es inocente lo que hace los padres—
Luis, —Es que ya fuimos puerta tras puerta nadie la quiere en su hogar—
—Hasta que la señorita del albergue tuvo un accidente eso es muy raro—
—Hasta una mujer me dijo que "Prefiere una serpiente", que una niña así, otros decía que mala costumbre la habrá enseñado—
—Nadie la quiere ni los funcionarios, ni el alcalde mandarle a otro albergues—
Dolores miro hacia donde está Diana, que lastima que una niña pague los errores de una mujer de bajo nivel y pensó si ella la cuida hasta que la señorita se recupere así la cuida mejor.
Dolores, —Dile al capitán, que yo me haré cargo, firmaré hasta que la señorita se recupere—
Luis, —Estas segura de hacer eso por una niña así—
Dolores, —¡Si, compañero!—
Entonces Luis sonrió y se fue en ese instante para dar el permiso así Diana se vaya con Dolores Guzmán.
Dolores vio irse Luis sin despedirse de ella, cosa que ve todos los días indiferencia entre los compañeros.
Cuando despertó Diana, ya era el día siguiente, ya tenía libre las manos, no estaba la guía ni el suero.
Diana, —Aun sigo aquí, nadie se apiadó de mi, ahora, ¿Dónde iré?—
Dolores, —Ahora hablas sola—
Diana, —Hola señorita—
Dolores, —Te iras conmigo a mi casa, vamos a vestir a la señorita—
Diana, —Gracias señorita—
Dolores saco un pantalón con un polo y le puso para colocarla, ayudarle vio en su cuerpo moretones, heridas en su espalda, y le dió pena.
Dolores, —(triste) Hoy entierra a tu madre—
Diana, —¿Puedo ir?, a despedirme de ella—
Dolores, —Su hermano mayor, vino por ella y ellos le va enterrar fuera de Lima—
Diana, —Entiendo, nadie me quiere ver—
Dolores, —No te preocupes, también voy averiguar dónde está—
Diana se quedó pensativa y abrazó a Dolores, también lloro a no ver más a su mamá aunque ella siempre fue mala y la culpaba de todo.
Al salir de hospital todos los pacientes y doctores la miraba extraño, así Dolores llevo a la niña hacia su casa, al llegar entraron.
Dolores, —Este es mi casa—
Diana, —Se nota cómoda—
Dolores, —Vamos al segundo piso, te aliste un cuarto para ti—
Entramos vio todo la cama con fundas y frazadas rosadas, la ventana con cortina de color pastel, era un sueño para Diana.
Diana, —¡Muchas gracias, señorita!—
Dolores, —Me iré te dejo, sientate cómoda y está es tu casa—
Cuando Dolores dejo a Diana en el cuarto, tuvo frío como si alguien pasara, en una semana paso Diana no fue al colegio.
Así pasaron los días, Dolores iba a su trabajo y a veces llegaba tarde, aunque Diana siempre dormía, alguna veces la entraba en el piso durmiendo, aunque ella no pesaba la cargaba fácil.
Diana ya estaba recuperando su semblante y su cabello estaba lindo, llegó el día que volvió al colegio.
Cuando Dolores se quedó en la casa, por los pasillos escuchaba voces y siempre sentía el aire frío, y cuando dormía se sentía observada, pero así vivió con Diana, y ahora siempre pasaba eso.
La noche.
Aunque Diana se sentía cómoda con Dolores, aveces se sentía vigilada, y triste también, ya cumplió sus deberes escolares.
Ya nadie la golpeaba aunque la veía mal, su vida ya está bien, en aquella noche, vio una sombra en la esquina del cuarto.
Dolores, —¿Te sucede algo?—
Diana, —¡Nada!, Dolores me iré a dormir ya—
Dolores, —Si es mejor vaya, ¡Hasta mañana!—
Diana abraza fuerte a Dolores, y se va a su cuarto, Dolores termina de ordenar apaga todas las luces, aunque parece que alguien la vigilan.
Pero al subir las escaleras, mira al pasillo unos ojos rojos, Dolores cierra los ojos y vuelve a mirar otra.