Capítulo 8 Abro los ojos, son las nueve de la mañana, todos deben de estar terminando de desayunar. Miro al techo, extraño el techo de mi habitación con la pintura del cielo lleno de nubes. Vuelvo a cerrar los ojos, apretando los párpados con fuerza. Respiro hondo y golpeo el colchón con un puño ¡j***r! Apenas llevamos en este lugar un poco más de una semana y ya todo está patas arriba ¡Maldición! Esta es una mala copia de un romance de verano. Se supone que el príncipe debería de enamorarse de mi hermana, no sentirse atraído por alguien más ¿Qué debo de hacer ahora? Ojalá hubiera aceptado el repudio de la reina y me hubiese largado a Colorado. No quiero estar aquí, no así. No quiero ver a mi hermana sufrir, no quiero que sus sueños se rompan y, sobre todo, no quiero ser la causante.

