Hades estaba más allá de la ira, por segunda ocasión en la semana habían interceptado parte de su cargamento que llegaba desde México y Colombia, no tenia idea de quien era el osado, pero podría darse por muerto, nunca le había gustado que se interpusieran en su camino, nunca había permitido que nada ni nadie le estorbara y ciertamente no estaba dispuesto a comenzar ahora. – Vamos regresa a la cama, no sirve de nada que estés haciendo disgustos tan temprano, deja que Charlie se encargue, para eso es tu mano derecha – dijo Hildegard que se hallaba desnuda sobre la cama después de una larga noche de sexo. Hades la miro con enojo, él era el líder de Figlio Di Satana, no Charlie, era su deber resolver esos problemas. – No digas tonterías, no dejare a Charlie solo batallando con esto, ser

