- ¡Esta niña! Dándote problemas, Alex. Mira la hora que es. Le dije que se fuera en taxi, pero no me hizo caso. Lo borracha que esta. - ¡Mamá! Deja de regañarme delante de Alex. Por favor. - pasé su brazo por mi hombro y mi mano por su costado, mas ella no se dejaba sostener. - Estoy mareada, quiero ir a la cama contigo. - tiró del cuello de mi camiseta. Como se resistía a caminar, opté por llevarla en brazos. - Deja el ruido, despertarás a Eva.- le volvió a regañar su madre. - ¡Ay, pero que brazos más fuertes! Me sostienes como si nada. - rodeó los suyos en mi cuello. - Es porque eres delgada, no soy tan fuerte. - su madre abrió la puerta de la habitación y yo entré, con cuidado de no golpearla contra la puerta. - Disculpa todas estas monerías, Alex. Tan tarde de la noche. Se

