- Isa, ¿puedes venir un segundo? - La voz de Alex sonó a través del teléfono. Creo que ya sabía de que se trataba pues él llevaba un largo rato leyendo los documentos que yo le había entregado. Entré a la oficina. - Creo que hace falta uno, ¿alguno de ellos faltó a la reunión? He visto los nombres y eran ocho. Solo hay siete. No había querido mentirle sobre lo ocurrido, así que simplemente no lo mencioné. - Iré a ver si ya lo tiene listo. - Gracias. Quiero terminarlo antes del almuerzo. - Vuelvo enseguida. Mis pasos se iban arrastrando, el idiota se saldría con la suya cuando viera que yo iba por sus documentos. Tenía que ir un nivel más abajo, donde estaban las oficinas de ellos. - Señorita Sass. - podría decir que ya sabía que era su voz, pues tenía un tono suave y ligero. Es

