Sería gracioso sino fuera porque en realidad puede resultar peligroso, la falta de delicadeza con que Asher ha comenzado a apartarla de otros hombres, pareciendo más un novio celoso que un forzado prometido, frío, calculador y posesivo sobre su futura novia.
—¡Asher!— chilla.
Lex ha estado a punto de caerse, ha pasado a llevar un vaso de agua y Evette se tambalea en su taburete. Estira la mano y se aferra al brazo de él para evitar caerse, por suerte alcanza a agarrarse.
—Calmate, Dios mío.
Es Kora quien ahora se hace un espacio entre ellos y empuja a Asher hacia el lado con un movimiento de cadera que le sale tan natura y coqueto. Evette intenta no ponerse celosa, pero nota los ojos de Asher sobre ella, recorriendo su cuerpo. Se muerde el interior de la mejilla. Intenta transformar sus celos en rabia por lo inconsistente que es; se pone celoso porque Lex está cerca de ella, pero luego mira a otras mujeres.
—Había pensado que tiraremos una carne a la parrilla, pero— Kora tuerce los labios — con este clima no se puede hacer nada.
Todos miran por el ventanal hacia afuera. El cielo grisáceo es suficiente para saber que en un rato más estará lloviendo, además las nubes se encuentran tan densas que siendo las cuatro de la tarde parece que fueran las siete. Una corriente de viento sacude las copas de los arboles y Eve tiene la impresión de que será más que una simple lluvia.
—Podemos pedir pizza— propone Will.
Todos aceptan de inmediato, menos Eve que se muerde el labio inferior pensando en como se va a zafar de esa. Con el asado era fácil, tampoco le gusta mucho la carne, pero todos saben que adora la pizza.
—¿Qué opinas Evy?
—Eeh— retuerce sus manos —, sí, claro.
Will llama para pedir la pizza mientras Eve y Kora mueven algunos snacks a la sala de estar. Lo hombres las siguen, la mayoría con una cerveza en la mano. Ella no cambia el agua por nada y cada vez que se tienta con papas o unas galletas con queso crema, suprime el deseo con un buen trago de agua. No le sorprende que tenga que pararse tantas veces para ir al baño. En una de sus tantas ideas al baño se topa a Lex saliendo de la cocina y recuerda que tiene cosas pendientes que hablar con él.
—Hey— lo llama en un tono bajo, sin querer alertar a los demás.
—Evy.
Se acerca a ella con una lata de cerveza en la mano.
—Oyep— marca la “p” y luego relame sus labios, Lex le presta atención al gesto nervioso y humedece sus propios labios —, es que quería decirte que mañana probablemente le cuente a mi papá y no sabía si querías estar ahí o no. No se que es mejor.
Lex se pasa una mano por el pelo y baja la mirada hacia ella.
—Yo creo que es mejor que esté, se verá más creíble.
—Cierto— asiente con un movimiento corto —. Buenop, era eso solamente.
Se balancea en sus pies y va a dar media vuelta. Lex la detiene, tomándola del brazo.
—Estaba pensando que después de eso podríamos salir a comer algo.
La invitación está acompañada de una sonrisa sin dientes. Se le tiñen las mejillas de rojo y le sudan las manos. La suelta y esconde las extremidades en los bolsillos de su chaqueta.
—Claro, no hay problema.
—Perfecto, ¿podría ser una cita?
Eve pestañea.
—Oh—. ¿A eso se referia?
—Digo, si tú quieres… no—. Sacude la cabeza y se pasa una mano por el pelo —. Es una cita, ya está decidido.
Evette boquea y mira hacia todos lados, inconscientemente buscando un lugar donde esconderse. ¿Lex gusta de ella? ¿De verdad? Pero si él sabe que está enamorada de Asher, o al menos pensó que era así, siempre asumió que todos sus amigos sabían de sus sentimientos no correspondidos.
—Yoo, eh— Eve trata de pensar en una respuesta decente, pero tan solo logra decir sonidos sin sentido.
—Di que sí— le pide —, como una forma de devolverme el favor por ayudarte.
Cierto. Él tiene razón, se lo debe.
—Claro— sonríe —, después podemos salir a comer, dejaré que me sorprendas con el lugar— sus labios se estiran hasta que le duelen las mejillas y espera verse entusiasmada.
—Perfecto— Lex sonríe también.
No le quita la mirada de encima. Eve no quiere arriesgarse a dejar de sonreír así que se excusa diciendo que va al baño, manteniendo la sonrisa, ahora un poco más nerviosa. Al darse media vuelta suspira.
Dios, no puede creer que eso haya pasado.
¿Ella? ¿De verdad? Lex debe tener algún problema si ha visto algo remotamente atractivo en ella.
Pero ese no es el problema ahora. Primero tiene que acabar la obsesión de Asher o lo que sea que lo motiva a arruinar su vida, luego podrá lidiar con Lex y sus sentimientos, muy probablemente erróneos.
De los nervios le dan ganas de orinar de nuevo, así que es bueno que haya decidido volver al baño. Gira la perilla pero la puerta está cerrada y le toca esperar a que se desocupe.
Revisa su celular, encontrando unos mensajes de su hermana, cada uno es una letra y juntos forman su nombre. Lo ha hecho para captar su atención, así que le pregunta qué necesita. Ella le responde que necesita dinero. Evette resopla, por supuesto que le escribiría solo por eso.
Se mete a la aplicación del banco y le deposita la suma pedida, luego le manda una foto del comprobante a su hermana, quien le responde con un “graciaaaaaas” y muchos corazones.
Entorna los ojos y guarda su celular al escuchar que se abre la puerta.
El corazón se le sube a la garganta cuando lo ve salir. Alto e imponente como siempre, incluso en un pantalón de buzo y un poleron canguro. Tiene el cabello desordenado, un poco más largo de lo que siempre lo lleva, se le nota en las patillas. Evette recorre la línea de su mandíbula con dedicada atención, pensando en que se sentiría seguir el camino con sus dedos o mejor aún, con su boca.
Carraspea al darse cuenta de que lo ha estado observando por mucho tiempo. Se prepara para cualquier tipo de comentario, es Asher después de todo, pero lo que no espera es que se de media vuelta y se aleje de ella sin decirle ni una sola palabra, sin mirarla dos veces, sin siquiera dedicarle un segundo de tu atención.
Le dan ganas de gritarle y reclamarle, pero entonces recuerda que esto es lo que ha querido desde hace tiempo; ser invisible para Asher y, por lo tanto, ser libre de él. Sabía que no le gustaría una vez lo consiguiera, porque es masoquista y aunque la dañe, prefiere su atención a no ser importante. Lo que no espera es que le doliera tanto, que sintiera una rabia visceral y una parte de ella despertara, para empujarla a hacer todo lo posible por hacerse notar.
Apenas logra controlar aquella nueva voragine de emociones.