—No sé que tanto funcione— Kora tuerce los labios luego de escuchar la nueva propuesta de Evette —. Es que, insisto, está obsesionado contigo.
—No creo.
La rubia sacude la cabeza, pero no insiste más. Al parecer Eve ya ha tomado una decisión. Se inclina sobre su amiga y entre palabras susurradas le pide que le ayude, Kora se niega de inmediato, pero acaba cediendo después de una extensa suplica. Entre las dos arman un plan, no es nada elaborado, quizá un poco retorcido, pero tiene la aprobación de Kora y eso garantiza éxito, que es lo único que le importa a Evette en el momento. Aunque está decidida a conseguir lo que quiere, todo esto se siente irreal, un pequeño juego de aventuras que terminara en un par de días y luego todo volverá a la normalidad. La posibilidad de escapar de Asher es absolutamente irreal en su mente, es más una fantasía en realidad. Por eso no puede evitar completar cada parte del plan con ligereza, incluyendo el perfeccionismo que la caracteriza, pero dejando de lado la obsesiva búsqueda de detalles defectuosos para arreglar.
Oli almuerza con ella, pero en ningún momento tocan el tema, es como si no tuviera una opinion al respecto, algo extraño considerando que su amiga siempre tiene una opinión sobre algo, sobre todo cuando ese algo es Asher. Evette misma tiene mucho que comentar con respecto a lo que está haciendo, pero no sabe como iniciar la conversación, en realidad cada vez que intenta hablar con Oli siente que la está aburriendo. Termina buscando refugio en la mesa del equipo de futbol, con Kora y algunas novias de los jugadores. Uno de esos días, sentada al lado de Harry mientras conversan sobre recetas de postres, un cuerpo se deja caer a su lado.
Al principio cree que es él, porque nadie más se atreve a acercársele, mucho incluso han dejado de hablar con ella luego de los últimos ataques de celos de Asher o posesividad o lo que sea que lo llevo a golpear a Lex. Al mirar hacia el lado se sorprende de ver a su amigo, él le devuelve la mirada y le ofrece una sonrisa diminuta que le abriga el pecho. Apoya la cabeza en su hombro por unos segundos y luego vuelve a conversar con Harry, consciente todo el tiempo de la presencia de Lex a su derecha.
Unos minutos antes de ir a clases recoge sus cosas y se queda esperando a que Lex haga lo mismo mientras los demás se dispersan. Kora la anima desde lejos y luego continua su camino bromeando con Will.
Carraspea y limpia el sudor de sus manos en la falda, causando que se deslice unos centímetros hacia abajo. Se la sube a la cintura, pero su esfuerzo es en vano, pues segundos más tarde vuelve a caer hasta atascarse en sus caderas. El entusiasmo ante la posibilidad de estar más delgada le sube el animo lo suficiente como para recibir a Lex con una sonrisa y un abrazo apretado.
—Lo siento— toma distancia, pone las manos tras su espalda y se balancea en sus pies —. ¿Cómo has estado? ¿Sigues enojado conmigo?
—Bien— responde su amigo con un tono seco, pero al menos sincero.
Evette retuerce sus manos esperando la respuesta de lo que en verdad quiere saber. O sea, no debe estar enojado porque sino no se hubiera acercado, pero no sabe si en realidad la ha perdonado o si es que le tiene rencor.
—Asher es un psicopata manipulador…
Esta comenzando a molestarse que todos se refieran a él con esa palabra, puede que esté medio loco, pero es más cosas que eso.
»Tú no tienes ninguna culpa de eso y debería haberlo visto en ese momento —. No sabe muy bien a que se está refiriendo, pero no le parece apropiado interrumpirlo, así que solo asiente —. No estoy enojado contigo, solo…— detiene su caminar y la toma de las manos —prométeme que no volverás a elegirlo a él por sobre mí.
Evette está mucho más perdida de lo que pensaba, pero una voz en el fondo de su mente le sugiere que es mejor decirle que sí. Quiere volver a tener a Lex como su amigo, sobretodo ahora que Oli está tan distante, además, no puede tolerar la idea de saber que alguien la odia o que al menos que le resulta desagradable.
Asiente, bajando la mirada a sus manos entrelazadas, a los dedos gruesos de él apretujados entre los de ellas. Lleva un anillo simple en el anular, tiene unos detalles grabados que desde aquel ángulo no se ven y parece más una sortija de matrimonio.
—Lex, yo sé que esto habla terrible de mí, pero— lo mira a través de sus pestañas —, ¿podrías hacerme un favor?
?
Al día siguiente Kora los ha invitado a todos a su casa para pasar el tiempo y aprovechar que sus padres no están.
Evette le pregunto a Oli si la pasaba a buscar, pero nunca obtuvo respuesta así que llega sola a la casa de su amiga, una bandeja de galletas en las manos.
—Hey— Kora le da un abrazo rápido —, adelante. Uuh, ¿qué trajiste?
—Galletas de naranja y otras con chocolate blanco.
Se le colorean las mejillas y las manos le comienzan a sudar, su vergüenza empeora cuando Will aparece.
—¿Las hiciste tu, Eve? Se ven deliciosas, hay que probarlas de inmediato.
No tiene ni tiempo de advertirle que es una receta nueva, que ella no las probo y que puede que no le gusten. Will se zampa una en tres segundos, un lapsus eterno en donde la incertidumbre es una tortura.
—Están muy buenas— exclama al tiempo que se lleva otra a la boca.
Agarra cuantas puede en sus manos, pero luego las devuelve a la bandeja y decide que llevarse esa es una mejor idea.
—No te las comas todas, animal.
—Si se acaba antes que lleguen los otros es culpa de ellos por impuntuales.
Eve contiene una risa. Se mueve a la cocina, detrás de Will que va comiendo las galletas con un placer que alimenta su ego. Se sirve un vaso de agua para aplacar el hambre y luego se sienta en un taburete para ver como Kora y Will debaten sobre si deberían guardarles galletas a los otros o no, porque al parecer están muy buenas y no hizo suficiente.
—No sabía que sabías cocinar.
—No es algo que haga mucho.
En casa no hay nadie que quiera comer sus preparaciones, demasiados carbohidratos. Ella, por supuesto, tampoco las come.
—¿Por qué?— Pregunta Kora ladeando la cabeza.
Va a responderle, pero en ese momento suena el timbre.
Lex, que fue el tercero en llegar, agarra la última galleta antes de que Will note que se han acabo y se la come. Da pasos lentos hacia ella y se acomoda a su lado, apoyando el brazo en el respaldo de la silla. Eve lo mira desde abajo, sus labios se estiran sutilmente.
—¿De verdad te han gustado?
—Están exquisitas. Las mejores galletas que he probado en mi vida.
La cara le arde. Baja la mirada y balbucea un agradecimiento. Pensando en como cambiar de tema, recuerda que Lex tiene un favor pendiente con ella y va a recordarle eso mismo, pero la interrumpe la presencia arrolladora que se pone entre ella y su amigo.