6 años atrás — ¿Vas a venir sí o no? ¡Tenemos media hora esperándote! ¿Por qué no contestabas el maldito teléfono? — Grita Isaías de 14 años a Thomas, que en aquella época aún seguían llamándole Tommy, a regañadientes del adolescente. —¡No contestaba porque me confiscaron el celular! Pero supe donde papá lo escondió… — Explica en susurros el chico, mientras mira hacia atrás para cerciorarse que su padre no le viera. — ¿Quiere decir que nos citaste sabiendo que estabas castigado? ¡Nos la vas a pagar, cagón!... espera Isaac, no me quites el teléfono, todavía tengo que… —Las palabras del chiquillo cesan, mientras en el otro lado de la línea se escucha una disputa. —¡Escúchame bien, si no vienes no te daremos la maldita identificación que nos costó una bola conseguir! ¡Cump

