Zacary se apartó de Isaías. Suspiró, y luego intentó sonreír para que el gemelo viera que su abrazo, y beso dieron resultado. Así de esa forma llena de mutismo, ambos chicos se despidieron. Un par de horas más tarde —¡Ese estúpido de Zacary nos drogó! — Grita Jacob, en el auto rumbo a la casa de sus padres. Isaías que también iba en el auto, y que además se había enterado de toda la historia gracias a su hermano, frunció el ceño al escuchar las acusaciones que vociferaba Jacob. —¡Déjate de hablar tanta mierda, rubia falsa. Zacary no ha hecho nada, él estuvo todo el tiempo conmigo, así que cierra tu puta boca si no tienes nada interesante que decir — Escupe Isaías con mucha molestia a Jacob, que le miraba sorprendido por esas palabras tan ofensivas que había exclamado el

