
Me arrojaste a las llamas, avisaste el fuego, me redujiste a cenizas... ... pero olvidaste un detalle! Que el ave Fénix renace de sus propias cenizas! Admito que me consumió, me despedazo, me destrozó... pero también admito que miré hacia adelante y entendí que en esta vida, llega el día en el que todo toma un nuevo sentido
