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Hola, Soy Elizabeth

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sin pareja
alegre
genio
Oficina/lugar de trabajo
addiction
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Descripción

Elizabeth es una joven aplicada, entregada a su trabajo y muy responsable, sin embargo, desde hace un tiempo comienza a sentir que su vida es muy monótona. Le encantaría cambiar eso, solo que no sabe por donde empezar. Todo dará un gran giro cuando su jefe se retire y su hijo tome el control de la empresa. Elizabeth con ayuda de sus amigas, aprenderá a salir de su zona de confort y sumergirse en una nueva aventura con su atractivo jefe, ¿Que podría suceder?

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Sé que todos cuentan después que son adulto, cuál era el gran sueño que tenían cuando niños. Para ser honesta, yo no lo tenía o por lo menos no muy claro, en realidad era una niña de muy pocos amigos que disfrutaba del silencio y la tranquilidad, por mucho tiempo eso me hizo encerrarme conmigo misma. Mis padres siempre se han preocupado por mí, quizás temen a que me aparte del mundo. Como yo lo veo, solo quiero buscar mi camino sin apuros, sin estrés, a sabiendas de que la vida no es una carrera y que a todos nos llegará nuestro momento especial, y así es como llegué al punto donde estoy. Hola, Soy Elizabeth, y esta es mi historia. 6 de la mañana… Escucho mi alarma, eso significa que ya son las 6 AM. Siempre termino despertándome unos minutos antes de que suene. Me levanto para empezar mi rutina de todos los días: hacer mi café, revisar los pendientes que tengo para hoy, quitar y poner cosas en mi agenda, lo acostumbrado de siempre. Dejo la cafetera puesta para luego ir a ducharme, y sí, soy de las personas que necesitan una taza de café para terminar de despertar. Quizás se pregunten, ¿Por qué no estoy apurada por llegar al trabajo?, y la respuesta es que vivo cerca de la empresa. Me costó un poco encontrar un aparte estudio, que me permitiera estar a un paso de la Constructora Sousa, es un poco costoso; sin embargo, cuenta con el espacio necesario para estar cómoda y tener mi estudio. También si le agregamos el hecho de que está ubicado en la parte céntrica de la ciudad donde vivo. Después de estar aseada y cambiada, voy a la cocina, vierto la bebida caliente en un vaso térmico y salgo de la casa. No desayuno, rara vez lo hago, usualmente, termino comiendo algo rápido en la empresa. Debo contar que aquella chica que no tenía claro lo que quería hacer, se convirtió en arquitecta, ya a mis 28 años trabajo en la constructora más importante del país, si yo, la que se toma su tiempo para realizar las cosas. Pero volviendo a mi rutina, aquí voy ya lista para empezar mi jornada laboral. Me gusta mi trabajo, sin embargo, reconozco que se ha vuelto muy monótona, se me hace difícil salir de mi zona de confort, ¿Cómo se hará eso? Metida en mi mundo, voy caminando por la transitada acera sin ser consciente de lo que pasa a mi lado. Hoy opte por una vestimenta cómoda, como siempre; llevo unos pantalones a cuadros oscuros, una camisa blanca y mis distintivos converse tradicionales. Me encanta trabajar cómoda y relajada. Por último, no puede quedarse mis lentes; tengo animatismo y miopía. Esos no pueden quedarse. Mientras voy perdida en mis pensamientos, escucho una voz lejana, pronunciar mi nombre, bueno, en realidad un apodo, no me gustan los diminutivos, pero aunque se lo diga mil veces no me hará caso. —¡Ely! ¡Oye, Ely! - me dice gritando, se trata de mi mejor amiga, Gabriela - ¿Es que no me escuchabas?, bueno, nunca lo haces, siempre está perdida, ¿En qué piensas? —Hola, Gabriela, solo estaba analizando todo lo que tengo que hacer hoy - Revolotea los ojos. —Nada raro en ti. Eres la mejor en lo que haces, no te preocupes - dice tomándome del brazo mientras caminamos hacia la empresa. —No lo hago, pero me gusta que todo este perfecto y a tiempo, no sé por qué me reclamas tú eres igual. —No tú llevas las cosas al extremo, ¿Sabes que creo?, que necesitas un novio. —¿Es lo que supones, que necesito un novio? —Claro, no todo puede ser trabajar, necesitas salir a divertirte – me dice y comienzo a reír - Tenemos que organizar algo para hoy - hago gesto de no querer - No me mires así, eres muy hermosa, ya quisiera tener tu pompis, no hay razón para estar encerrada en el trabajo. No puedo dejar de reír, porque siempre me dice lo mismo, no consideró tener baja autoestima, sin embargo, no pierdo tiempo pensando en cosas superficiales, tales como; si tengo un buen trasero o gran busto, o si el tamaño de mis labios son los correctos para que un chico se fije en mí. Eso es gastar energía, pero sí, tengo una linda figura; soy de tez morena, cabello castaño oscuro y rizado, que llegan hasta la parte baja de mi espalda. No soy de busto enorme, supongo que el tamaño de mi parte trasera lo compensa, mis labios son gruesos y mis ojos son verdes, soy la combinación de una pareja birracial. —¿Entonces qué dices? - me pregunta, pero estoy sumergida en mis pensamientos. —Perdón, no te escuche, ¿Qué me decías? - me mira enojada. —¿¡Es en serio!? - grita molesta - Te decía que saliéramos hoy. Hay un nuevo club, podemos ir, a ti te gustará, es tranquilo, claro, dentro de lo que puede un club ser tranquilo. ¿Qué dices? - estoy pensando en decirle que sí, siempre escapo de sus invitaciones, pero hoy no quiero discursos. —Está bien, vamos - le digo. —¡Perfecto!, entonces hoy pasaré por ti a las 9 PM, y no quiero excusas, hoy es viernes y mañana no trabajamos. —No te iba a dar excusas - Le digo sonriente. Seguimos la conversación hasta que llegamos al imponente edificio. Entramos y encontramos en su puesto en la recepción a Jessica, un alma fiestera igual que Gabriela, la cual le cuenta los planes de esta noche, y sin dudarlo ella acepta. En realidad, no sé dónde mis amigas sacan tantos ánimos para salir de fiesta. —Claro que voy. Necesito distraerme, otra vez Víctor y yo peleamos - Víctor es un vago, que Jessica tiene como novio y se niega a dejarlo - Por cierto, ¿A que no adivinan, quién se retira? - dice Jessica cambiando de tema. Gabriela y yo nos encogemos de hombros, al no tener idea de quién podría ser. —Pues nada más y nada menos que el jefe de todos los jefes, el dueño de esta empresa - dice. Abro los ojos en señal de sorpresa. — ¡Que! - Grita Gabriela. —Pensé que no vería este día - digo - Siempre fue un apasionado de la Arquitectura, aún recuerdo cuando me dio clases en la universidad. Recuerdo ese día, estaba concentrada leyendo un libro, luego lo vi entrar al aula. Fue extraño ver a Mateo Sousa, el dueño de la constructora más grande del país, la cual tiene una importante presencia en el mercado internacional. Cuenta con edificios en Europa. No suelo sorprenderme mucho, no obstante, saber que empezó de cero y se fue construyendo paso a paso, es digno de admirar. Salgo de mis recuerdos para enterarme de que su único hijo, será quien tomará el mando de la constructora. Hasta el momento, él se ha hecho cargo de las oficinas de las oficinas que hace 5 años se abrieron en Europa. Mateo, hijo, ha hecho un gran trabajo allá, se sabe poco de su vida, para los simples mortales como yo, es un total misterio. Es muy atractivo, nunca se le ha visto envuelto en escándalos de mujeres, ni peleas clandestinas. Se ha dedicado a fortalecer su carrera profesional, estudio arquitectura e ingeniería y algo que tiene que ver con empresas, digno heredero del imperio Sousa. No estoy enamorada, solo sé reconocer el trabajo de los demás. Dada por terminada la reunión y planificar el almuerzo, donde seguiremos hablando de la nueva noticia. Gabriela y yo subimos a nuestra oficina; es ta pintada de blanco, así que hace que se vea aún más espaciosa. Es de concepto cerrado, todo lo contrario al nuevo estilo de tener puertas de cristal, me encanta la privacidad cuando estoy diseñando. Ahora me toca revisar los planos del nuevo proyecto. Esta vez el señor de Sousa, quiere hacer un edificio de bajo costo para aquellas personas de escasos recursos que quieran adquirir una vivienda digna. Lo sé, hasta parece político, pero no, solo es algo que le prometió a su esposa ya fallecida. Murió hace cinco años, el mismo tiempo que tiene su hijo, que se fue a Londres. Mientras, en mi iPad, escucho los tacones de la bruja roja, así la llama Gabriela, por su color artificial de cabello. Solo trabaja aquí porque es hija de unos de los socios del señor de Sousa. —Elizabeth, ¿Ya está lista la revisión? - me dice y pongo los ojos en blanco. —Si Nicol ya está lista, te la mandaré en un momento - le digo sin ganas. —Bueno, hazlo rápido, no hay tiempo. Te he dicho que me digas señorita o jefa - no puedo evitar reír. —Disculpa, ¿Desde cuándo eres mi jefa? - pregunto. Si prestarle mucha atención. —Ya verás cuando llegue Mateo y las ponga en su puesto - se refiere al hijo quien lleva el mismo nombre de su padre - El señor Sousa le ha dado mucha confianza - dice molesta. —Nicol recuerda que aprobaste la Universidad gracias a que te ayudaba en todas las materias que por desgracia tuve que dar contigo - se pone roja de la furia, Gabriela empieza a reír. —Mejor me voy y me mandas lo que te pedí - dice chocando contra el piso sus tacones de aguja como niña chiquita. —Si mejor vete y deja de molestar - La veo irse furiosa. No soy chismosa, sin embargo, me encanta molestarla. Gabriela y yo empezamos a reír. Luego recuerdo que no he desayunado, si mamá estuviera aquí se enfadaría conmigo, siempre dice que la comida más importante es el desayuno. Salgo de la oficina hacia el ascensor, voy muy relajada sin imaginarme lo que está a punto de suceder. Se abren las puertas de la caja metálica, de allí sale una obra de arte. Midiendo 1.95, con hombros fornidos, piel melocotón, ojos color miel, cabello y barba perfectamente cortadas y con el olor más rico del mundo. ¡Dios, este hombre es perfecto! Cuando caigo en cuenta de que lo estoy mirando como una tonta, sacudo la cabeza para volver a mi estado normal. Él fija su mirada en mí, estoy loca por hablar y decirle que deje de hacerlo. Tomo fuerzas, entro al ascensor, mientras que él sale, de manera educada, nos saludamos: —Buenos días - me dice con su voz muy varonil. —Buenos días - le respondo de manera segura, no tan segura. Y cada uno va por su lado. ¡Por Dios! ¿Por qué me pongo así?, no es el primer hombre de 35 años que veo, ¿Será por qué fue el primero en besarme? ¡Oh! ¿Ya les conté esa historia?, se las dejaré para otra ocasión…

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