Me están pasando más cosas en a penas una semana que en toda mi vida. Ver a mis padres hablar con Mateo y el Señor Sousa, es algo que me cuesta procesar, por lo que podría representar. De lejos puedo ver a Gabriela, con su típica sonrisa de picardía, y Jessica algo extrañada, lo que me espera. Escucho a mamá responder: —El gusto es de nosotros joven - mamá me vuelve a mirar. Yo trato de disimular mis nervios. —Sabe, su padre nos acaba de dar el permiso de halarle las orejas, si llega a portarse mal con nuestra hija - esta vez habla papá, él no se está dando cuenta de lo que pasa, el señor de Sousa solo ríe y Mateo bueno el pobre está sorprendido. —No se preocupe, su padre nos garantizó que la tratara con respeto - dice mamá sin dejar de analizarlo. —Bueno, Señor y Señora Rodríguez, pro

