Capítulo 14

763 Palabras

Llegamos, y el encargado nos guía hasta nuestra mesa. Mateo, con cierto disimulo, me lanza miradas de no entender las razones que hizo que su padre nos invitara a almorzar. Un amable mesero toma nuestras órdenes, antes de irse el Señor Sousa le pide una botella de vino, según él, para festejar. El restaurante es muy elegante, hasta el punto de que siento que mi cómodo jean n***o y camisa blanca, no entona con el lugar. Al parecer mi casi suegro seda cuenta por qué lo escucho decir: —Te ves hermosa, querida, no tienes que preocuparte por tu vestimenta, ¿Cierto hijo? - dice con una enorme sonrisa. —Eh… sí, se ve bien, señorita Rodríguez - dice con nerviosismo. Nos traen la comida junto con el vino que pidió el señor Sousa, quien brinda por el comienzo de una nueva era en la constructora

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