La castaña se alejó un poco de la puerta y la abrió lentamente, dejando ver a Martín allí, quien traía su portafolios en mano. Estaba dudando si debía dejarlo pasar o no, porque dentro se encontraba Carlos y no sabría cómo explicarle a Martín, cuando se encontrara con Carlos, quién era él y cómo había permitido que un completo desconocido pasara toda la noche en su casa.
La castaña respiró hondo y decidió dejar pasar a Martín. Cuando entró, lo primero que hizo fue encontrarse con Carlos.
_ Martín, este es Carlos, un amigo de la familia que necesitaba un lugar para quedarse anoche _ dijo, tratando de sonar convincente. _ Carlos, él es Martín, mi compañero de trabajo y también mi prometido.
Martín miró a Carlos con curiosidad y luego a la castaña. __ ¿Un amigo de la familia? No recuerdo haberlo visto antes, Mucho menos haber escuchado hablar de él. __ comentó, levantando una ceja.
Carlos, sintiendo la tensión en el aire, se levantó del sofá y extendió la mano.
__ Hola, Martín. Lamento la confusión. Soy un viejo amigo de Elena, pero he estado fuera del país por un tiempo. __ dijo, viéndolo desafiante.
Martín estrechó la mano de Carlos, pero no parecía completamente convencido.
__ Entiendo. Bueno, espero que hayas tenido una buena estancia. __ exclamó, fulminándolo con la mirada.
La castaña, tratando de cambiar de tema, preguntó: __ Martín, ¿cómo te fue en la reunión de esta mañana?.
A lo que Martín suspiró y dejó su portafolios en la mesa. __ Fue agotadora, pero creo que logramos avanzar en algunos puntos importantes.
Carlos aprovechó la oportunidad para excusarse. __ Bueno, creo que es hora de que me vaya. Gracias por la hospitalidad __ dijo, dirigiéndose hacia la puerta.
La castaña lo acompañó hasta la salida, susurrándole: __ Gracias por entender.
Carlos asintió y salió, dejando a la castaña y a Martín solos en la sala. Se podía notar su expresión de disgusto en su rostro, pero ¿qué podía hacer? Elena no le pertenecía en absoluto. La castaña sabía que tendría que dar más explicaciones después, pero por ahora, estaba aliviada de que la situación no hubiera empeorado.
La castaña cerró la puerta y se volvió hacia Martín, quien la miraba con una mezcla de celos, curiosidad y desconfianza.
__ ¿Por qué no me habías mencionado a Carlos antes? __ preguntó Martín, tratando de mantener la calma.
La castaña se mordió el labio, buscando las palabras adecuadas para intentar convencer a Martín, quien se encontraba bastante disgustado con ella.
__ Es que... no sabía cómo decírtelo. Carlos apareció de repente en las puertas de mi hogar y necesitaba ayuda, si no te lo dije era porque no quería preocuparte en lo absoluto __ dijo nerviosa.
Martín suspiró y se sentó en el sofá. __ Entiendo que quieras ayudar a un amigo, pero me gustaría estar al tanto de estas cosas. Somos un equipo, ¿recuerdas? __ dijo, riendo levemente.
La castaña asintió, sintiéndose un poco culpable. Se acercó a él y besó su frente.
__ Tienes razón, Martín. Lo siento. Prometo que no volverá a pasar.
Martín la miró con ternura y le tomó la mano. __ Está bien. Solo quiero que seamos honestos el uno con el otro. __ Le indico.
En ese momento, el teléfono de la castaña sonó, interrumpiendo la conversación. Ella lo sacó del bolsillo y vio un mensaje de Carlos:
__ Gracias por todo. Nos vemos pronto.
La castaña se asustó, se preguntaba cómo Carlos logró obtener su número si ella no recordaba habérselo dado, pero dejó eso a un lado, no era momento para pensar en esas cosas. Al ver que él estaba bien, solo sonrió y guardó el teléfono.
__ Parece que Carlos está bien. Ahora, ¿qué te parece si preparamos algo de comer y me cuentas más sobre tu reunión? __ le preguntó.
Martín asintió y se levantó del sofá. __ Me parece una excelente idea. __ Sonriendo cálidamente.
Por otro lado, Carlos salió de la casa con una mezcla de alivio, disgusto y preocupación. Sabía que su presencia había causado tensión, pero no tenía otra opción en ese momento, no quería causarle problemas a Elena. Mientras caminaba por la calle, sacó su teléfono y marcó un número.
__ Hola, soy yo. __ Dijo __ Sí, ya salí. Todo bien, pero necesito encontrar un lugar seguro donde quedarme esta noche __ Dijo, mirando a su alrededor en busca de un taxi. __ Ayer fui perseguido por varias patrullas de la policía y al parecer no descansarán hasta lograr apresarme, apenas pude escaparme esta vez __ Indicó __ No quiero cabos sueltos, si sabes de alguien que está conspirando en nuestra contra ya sabes qué hacer, mátalos y no dejes testigos __ Dijo seriamente y con voz grave.
Después de colgar, Carlos se dirigió a un café cercano para esperar. Mientras tomaba un café, pensaba en cómo había llegado a esa situación. Había vuelto al país con la esperanza de empezar de nuevo, pero las cosas no habían salido como esperaba.
De repente, su teléfono sonó de nuevo. Era un mensaje de un viejo amigo ofreciéndole un lugar para quedarse. Carlos sonrió, agradecido por la ayuda. Terminó su café y se dirigió a la dirección que le habían dado, decidido a aprovechar esta nueva oportunidad para continuar con su plan. Estaba decidido a callar a aquellas personas que intentaban sabotearlo.