Rachel miró a Ethan con determinación. La lluvia seguía cayendo, formando charcos en el suelo del oscuro almacén. Sus ojos azules brillaban con una mezcla de rabia y esperanza.
__ ¿Por qué debería confiar en ti? __ repitió Ethan, su mano aún temblando por la tensión del enfrentamiento.
Carlos, desde su escondite, sostenía su arma, listo para intervenir si la situación se volvía peligrosa.
Rachel se acercó a Ethan, ignorando la pistola que él había dejado caer.
__ Porque al igual que tú, también quiero justicia __ dijo con voz firme. __ He seguido tus pasos durante meses, investigando a la organización. Tengo pruebas documentadas, fotografías, testimonios. No soy parte de ellos, pero estoy dispuesta a exponerlo si me dejas trabajar para ti.
Ethan frunció el ceño. __ ¿Y qué ganas tú con todo esto?.
__ Mi hermano __ confesó Rachel, tocando la cicatriz en su mejilla. __ Mi hermano fue reclutado por ellos. Desapareció sin dejar rastro. No puedo quedarme de brazos cruzados mientras esta organización destruye vidas.
Carlos, al escuchar esto, sintió un nudo en el estómago. ¿Rachel también tenía una historia personal detrás de su búsqueda de justicia? ¿Qué más ocultaba esa cicatriz en su rostro?
La lluvia arreció, y los tres permanecieron en silencio, atrapados en un momento decisivo. El almacén parecía encogerse a su alrededor, como si el mundo entero estuviera observando. ¿Aceptaría Ethan la ayuda de Rachel? ¿Podrían unir fuerzas para desmantelar la organización?
El sonido de un disparo resonó en el aire. Carlos salió de su escondite, apuntando su arma hacia la entrada del almacén. Otros miembros de la organización se acercaban, sus rostros enmascarados por la lluvia. Pero aún así logró escapar con vida de allí junto a Tony, su leal seguidor.
__ Tenemos que decidir ahora __ dijo Rachel. __ ¿Estás con nosotros, Ethan?.
El tiempo se detuvo. Ethan miró a Rachel, luego vio a Carlos huir. La tormenta rugía afuera, pero dentro del almacén, una tormenta aún mayor estaba a punto de ser desatada.
¿Qué haría Ethan? ¿Aceptaría la ayuda de Rachel? ¿Podrían enfrentarse juntos a la oscuridad que los rodeaba?. Sofía, la tercera pieza de este rompecabezas, permanecía en las sombras, observando la escena con ojos agudos. Su cabello oscuro estaba empapado por la lluvia, y su mano sostenía una navaja afilada, lista para a****r. A diferencia de Rachel y Ethan, Sofía no tenía motivaciones personales. No tenía hermanos desaparecidos ni cuentas pendientes que saldar con la organización. Pero tenía sus propios secretos y habilidades.
Mientras Ethan y Rachel discutían, Elena evaluaba sus opciones. ¿Debería intervenir? ¿Debería unirse a ellos o seguir su propio camino? La organización no era ajena para ella; había cruzado sus caminos en más de una ocasión. Sabía que la verdad estaba enterrada en los archivos cifrados de sus servidores, estaba decidida a llegar hasta el final, todo para obtenerlos y salvar a Carlos.
La lluvia seguía cayendo, y Sofía tomó una decisión. Se acercó sigilosamente al grupo, su navaja lista para la acción. No podía confiar plenamente en nadie, pero quizás junto a ellos podría desentrañar los hilos de la conspiración y evitar exponer a los verdaderos culpables. La tormenta rugía, y Sofía se unió al enfrentamiento. La alianza entre ellos era frágil, pero en ese momento, era todo lo que tenían.
Por otra parte, Carlos y Tony habían salido de allí ilesos. Quizás no habían ganado la batalla, pero estaban decididos a ganar la guerra. Y si Ethan estaba dispuesto a dársela, ellos estaban dispuestos a recibirla con los brazos abiertos.
__ ¡Malditos ineptos! __ Exclamó Carlos mientras impactaba una patada en un contenedor de desechos. __ Quiero que los mates a todos, ¿oíste? __ ordenó. __ A todos, y no quiero que dejes a uno solo con vida __ dijo, con sus ojos irradiando ira.
Ethan, el enemigo jurado de Carlos y Tony, no se daría por vencido tan fácilmente. A medida que avanzaba la noche, los tres se prepararon para el enfrentamiento final. Las calles estaban desiertas, y solo el eco de sus palabras y pasos resonaba en los edificios abandonados.
Tony ajustó su cuchillo, mirando a Carlos con determinación. __ ¿Crees que podremos vencerlo? __ preguntó en voz baja.
Carlos asintió. __ Hemos sobrevivido a situaciones peores. Esta vez no será diferente.
El celular de Carlos comenzó a sonar mientras él se encontraba recostado en una esquina, su figura oscura recortada contra la luna.
__ Carlos, Tony __ dijo con una sonrisa siniestra. __ Pensé que podríamos tener una charla antes de la inevitable confrontación.
__ ¿Lo disfrutas, verdad? __ preguntó Carlos con voz seria.
__ Sí, y no sabes cuánto lo hago __ respondió Ethan riendo a carcajadas.
__ Así que asegúrate de disfrutarlo mucho, porque esa sonrisa que tienes en el rostro, yo seré el responsable de borrarla __ dijo levantando la voz __ Escúchame, Ethan Grace __ ordenó __ Ruega a Dios para que no te encuentre, porque si lo hago, juro que te arrancaré el corazón y se lo daré de comer a los perros. Pero creo que estoy siendo demasiado considerado contigo, porque eso para mí no sería suficiente.
Al escuchar aquella amenaza, la risa de Ethan desde la otra parte cesó y solo se pudo apreciar un silencio de su parte mientras la llamada fue cerrada por él. Carlos y Tony intercambiaron miradas, sus ojos reflejando una mezcla de odio y determinación. Sabían que no había vuelta atrás. Ethan era un adversario astuto, y su odio mutuo había llegado a un punto sin retorno.
Ambos decidieron regresar a casa ya que no encontraban condiciones para seguir peleando. Aunque Carlos sabía perfectamente que él solo podría acabar con la vida de todos si se lo propusiera, no lo hizo. Solo deseaba darle una muerte lenta pero dolorosa a Ethan por haberlo traicionado de esa manera, a pesar de todo el apoyo que le había brindado cuando nadie más lo había hecho.