7. MEDICINA PARA UN CORAZÓN ROTO

801 Palabras
Richard y sus amigos permanecían la mayor parte del tiempo en Francia, solo regresaban cuando era estrictamente necesario, sin embargo, el tiempo se les acaba y debían regresar del todo para hacer frente de tiempo completo a sus obligaciones y responsabilidades, después de aquella fiesta de quince años, viajarían por ultima por última vez a Francia para dejar sus asuntos al día y trasladar su vida a Italia;  Thamara también viajaba con su padre como regalo adicional de sus quince, mientras esperaban la hora el vuelo, Richard y Carlos llegaban a la sala de espera de los pasajeros de primera clase, Thamara se había alejado de su padre para comprar agua y al ver a Richard la botella resbaló de sus manos y rodó justo hasta los pies de aquel monumento de hombre, él estaba perfectamente vestido con un traje n***o, camisa blanca y una gabardina gris, ella tenía unas faldas de jean cortas y una blusa de tiras fucsia ajustada al cuerpo y su pelo castaño recogido con dos coletas – esto es tuyo – escucho como eco en su cabeza haciéndola reaccionar, ahí frente a ella estaba él extendiéndole la botella que se le había resbalado – gracias – respondió ella recibiendo aquella botella, era evidente que no la había reconocido por ninguno de los eventos anteriores pero obviamente ella lo reconocería en cualquier lugar en el que lo viera. Thamara busco un lugar en aquella sala de espera donde pudiera apreciar a su amor sin que él se percatara, lo veía de lejos, en silencio, de pronto él estaba coqueteando con una joven que se encontraba en aquel lugar, podía ver como ella correspondía a lo que él le decía con una sonrisa, él acarició la nariz de aquella mujer, en ese instante sencillamente dejó de mirarlo, algo dentro de ella dolía y aún no lo entendía, a sus quince años tenía roto el corazón, pero esas cosas no se aprenden en ningún libro de biología, solo sintió deseos de llorar, el dolor que le oprimía el pecho la hizo llorar amargamente pero ella misma no lo entendía, no podía contenerse, cuando su padre le preguntaba ella solo se presionaba el pecho, de repente apareció de nuevo en su ayuda – soy Richard, médico residente señor Jhonson, ¿puedo ayudar en algo? – escucho la voz acercarse y pudo verlo demasiado cerca – princesa dile al doctor lo que sientes – habló el padre de la adolescente – ¿dónde te duele? – pregunto Richard, ella retiró las manos del pecho y simplemente salió corriendo en dirección del baño, todos se quedaron viendo y por el altavoz anunciaron su vuelo – creo que vamos en el mismo vuelo señor, si me necesita búsqueme – dijo Richard mostrando el su tiquete para ubicación de su silla, el padre fue hacia los baños por su hija y cuando salió él la tomo por los hombros - ¿Qué paso princesa? – pregunto el padre, ella solo negó y se aferró a él en un abrazo y abordaron el avión. Richard le ofreció al señor Jhonson un tranquilizante para su hija y que ella estuviera cómoda en el viaje, aquella reacción de la joven había sido inesperada y quizás no se sentía a gusto con que la examinaran en público, lo que era entendible para las jóvenes de su edad.  El tranquilizante le ayudó a dormir durante todo el viaje, lo que le impidió disfrutar de la vista del hombre del que siempre había estado enamorada. Thamara despertó y no vio a su padre junto a ella, se levantó en busca del baño y de regreso a su silla vio a Richard - ¿estás mejor? – preguntó él a la adolescente – ¿tiene medicina para un corazón roto? – preguntó ella, él levantó las cejas, función los labios y negó con la cabeza - lo siento – ella inclinó la mirada – pero si no se fijó en ti, entonces es un idiota, con unos ojos como los tuyos me iría hasta el infierno – aseguró Richard con una coqueta sonrisa, ella levantó la mirada y le sonrió totalmente roja, era seguro que no la recordaba – gracias – respondió ella y él le guiño el ojo mientras ella regresaba a su silla junto a su padre que ya se encontraba allí – ¿estás bien princesa? – preguntó su padre, ella aun roja y sonriente asintió con la cabeza; Carlos que aparentemente estaba dormido, había escuchado a su amigo coquetear con aquella adolescente – esa niña es la hija del señor Jhonson, es su tesoro ni se te ocurra – Richard se carcajeo con el comentario de su amigo – creí que estabas dormido, pero solo quería arreglarle el rato a esa niñita – respondió a su amigo.
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