Desconocido** Natalia Podría vivir aquí aunque sea unos segundos y olvidarme de todo, solo que no es posible. Mickelay se sienta a mi lado, pasando de la silla al pub donde me encuentro. Su ausencia me molesta, pero en ocasiones como esta, cuando me toca sin ser consciente, es como tener a mi Nick de vuelta. Su mano quita la pelusa de mi hombro, pellizcando la tela mientras leo las políticas de seguridad de la empresa. Escribo aparte los cambios que haré en mi laptop; hacen falta muchos, y Nick no los ha olvidado a pesar de su falta de personalidad, porque a veces conserva su cerebro de genio. Su agotamiento mental lo tiene pálido y exhausto. Hablamos del botón de pánico para los dispositivos. – Será una aplicación que se descargará automáticamente – dice, y por un momento su voz tiene

