CAPÍTULO VEINTICUATRO Estefanía apenas podía reprimir su aversión mientras avanzaba por las áreas más pobres de Delos, a través de las calles tortuosas del Distrito Enredado, aunque aquello tenía un lado positivo. Era un recordatorio de lo mucho que ella tenía, de lo mucho que tenía por lo que luchar. Era lo mismo que sentía cada vez que tenía que salir para ir a la ciudad a encontrarse con un confidente o abastecerse con la clase de cosas que no podía dejar a sus doncellas. El mundo fuera de palacio era cruel y sucio, y eso aún era más razón para que Estefanía se asegurara de mantener su sitio. Sin embargo, había cosas por las que valía la pena arriesgarse. No por amor –aquello lo había aprendido a las malas. Sin embargo, siempre valía la pena esforzarse por el odio y la venganza. “Vi

