Lo amaba con toda mi vida hasta que comenzó a perder la razón afirmando que una hada lo visitaba todas las noches. Se había vuelto insoportable con esta historia sin sentido, pero una parte muy pequeña dentro de mí, me pedía que le creyera como si su vida y nuestra relación dependiera de aquello. -¿También crees que estoy loco? - me preguntó con su mirada lánguida. -No lo sé. Si soy honesta contigo todo me suena descabellado. -A mí también. -¡Te tratan bien aquí? -Sí, eso creo. Ya mismo acaba la hora de las visitas. ¿Te veré mañana? - Claro que sí. Nos despedimos con un beso rápido en los labios. Me partía el corazón verlo en ese estado y no poder hacer nada al respecto. Mi alma estaba atada a la de él por lo que cada segundo sin él, era un completo infierno. Luego de aquel día la p

