Estábamos en el cementerio caminando de la mano, la noche era muy fría y provocaba que emitiera muchas bocanadas con tal de mantener mi cuerpo un poco caliente, pero era imposible. Me dio su abrigo y me abracé en él, se reía cada vez que lo hacía. -Entonces, ¿tienes frío de nuevo?- se rio. -Muy gracioso, pero sí, sabes bien como mi cuerpo reacciona ante el frío. -Lo puedo notar y para serte franco es muy tentador verte así. -¿A qué te refieres? Estamos solos en el cementerio así que puedo besarte como lo hacía Homero a Morticia. -Es razonable lo que pides. -También, y si me lo permites, quisiera que creeramos una pequeña Merlina. Lo vi directamente a los ojos y quise creer que no hablaba en serio, pero el brillo en sus ojos era distinto, no estaba mintiendo, realmente quería hacer

