Pasaron algunos días sin enemigos alrededor, Gemma lucia intranquila, temerosa por encontrarse con aquel nuevo rival, no podía borrar aquellos ojos dorados de su mente, se sentía como al principio, débil ante sus enemigos. Había estado volando sobre el mismo punto celestial, hace tiempo que había encontrado los cuatro puntos restantes y eran los únicos lugares en donde podía andar sin ser amenazada, convivía con algunos animales, se entretenía observando sus vidas, y se dedicaba a salvárselas cuando se encontraban en peligro, su parte humana aun tenia sentimientos, aunque intentaba reprimirlos, estando a solas con los animales mostraba un poco de afecto, dejando escapar una escasa sonrisa. Se encontraba paseando por un pastizal enorme rodeado de montañas verdes, perseguía a las cebras mi

