Era un día agradable, soleado y tranquilo, Gemma despertó mientras la luz del sol cegaba su mirada a través de la gran entrada de la cueva, se levanto como de costumbre y se asomo a la orilla de la cima en medio de su paraíso, rodeado de arboles verdes y un cielo azul, el sol brillaba intensamente, algo que le sorprendió pues la mayoría de sus días eran tristes, y hoy, parecía ser diferente. Gemma prendió vuelo como siempre paseando por lo que ella llamaba “sus tierras”, bajo en un pastizal verde que solía visitar con frecuencia, luego comenzó a caminar entre su largo crecimiento, a lo lejos miro una cabaña abandonada, su sonrisa se opaco mientras a su memoria llego el día que piso por primera vez aquel lugar. No había sido nada agradable, pues apenas habían pasado unos días de haber pe

