Suratt entró nervioso a su aposento, cerró las puertas quedando completamente a solas, sacó el oráculo que llevaba escondido bajo su túnica blanca y lo extendió sobre el altar, el silencio inundo el lugar luminoso, observo detenidamente el camino durante unos minutos hasta que memorizó lo suficiente, enrollo el oráculo apretándolo al mismo tiempo que se hacía cenizas, enseguida Ógremon tocó la puerta. __Mi señor, ¿puedo pasar? __Si, adelante. Ógremon entro, Suratt se aclaraba la garganta con confianza, sabía que Ógremon no le cuestionaría para mal, dijo. __¿Ha podido hablar con él? __Si, lo he logrado. Ógremon sintió gran inquietud, sabía lo que eso significaba para en contra de sus votos. __Dios nos proteja, dígame, ¿qué le ha dicho? __Me ha confiado el camino para encontrarme con

