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3618 Palabras
La sala también se levantó en aplausos. Mau mando a relajarse. —La r**a enana se encargara de la educación, conjuntamente con los elfos, sé que siempre han tenido roces entre ustedes. Pero esta es la ciudad de la libertad y no toleraremos a los que obstruyan las reglas. El general elfo se pronunció con gala y elegancia. —Seguramente conviviremos en armonía con los enanos. Sin quedarse atrás los enanos también respondieron. —Sí, nos llevaremos bien rey.—Ambos generales hicieron una reverencia y se volvieron a sentar. En silencio. > —Cap…—Escucho la voz de Vladimir en su cabeza.—me parece que estás haciendo las cosas con un poco de apresuro… una biblioteca está bien, pero no pienses que voy a contar mi historia a un cronista, son novecientos años, ya se me han olvidado cosas…  ni siquiera recuerdo en donde nací, ni a cuantos mate, estoy en desacuerdo. Mau miro a Vladimir, conservaba esa mirada perezosa que le decía, una sola cosa, quería estar en un letargo largo, entonces le fruncido el ceño y luego le hablo a través de la telepatía. —Pues dudo que tu historia quepa en un libro… solamente sé que las cosas mejoraran si sabemos en donde están nuestras raíces y quedara como un registro histórico… nada más. Vladimir rugió decepcionado. —Tercer punto del día…—Enuncio Mau mientras miraba el cuaderno— la seguridad de nuestra gente, la aldea es un lugar abierto en donde cualquiera puede entrar no le negaremos nada a una criatura que quiera paz y libertad, me dicen que en las noches se han visto gente que quiere irrumpir o salir del perímetro de la aldea… entonces creo que debemos duplicar la guardia, no dejaremos que nadie nos mangonee. La única opción que tenemos entonces será duplicar la guardia mientras encontramos a esos bandidos…—Mau señalo a Víctor— el general de los hombres lobo Víctor se encargara de eso… Mau tomo una bocanada de aire mientras buscaba el siguiente punto del día, la lista era larga pero solo iba a repasar lo más importante. —La economía de nuestro país también es importante, ahora somos más de diez mil habitantes y necesitamos vivir de algo… creo que lo mejor será, que vivamos del comercio, los enanos ayudaran a hacer industrias textiles y también herramientas necesarias talos como espadas y asas, eso brindara un mercado internacional con otros reino, aunque muy bien debemos ser cuidadosos con cada aliado que podamos conseguir, nadie confiaría mucho en una alianza de criaturas mágicas. Pero les haremos saber que no somos malignos. De eso se encargara la primera embajadora la druida Vanesa y el general de los cambiantes… ustedes trabajaran juntos para poner embajadas en todas las naciones cercanas… y crearan lazos de amistad con los comerciantes de esa zona, así podremos traer comida y artículos a nuestras tiendas… Mau echo una Hojeda mas, y luego vio algo que le interesó mucho. —La coronación, es un tema importante y con esto lleva a elegir las familias de nobles, por eso… he decidió detrás de un exhausto margen de mediación, que no habrá rey.—Vanesa y Vladimir se abalanzaron sobre la mase casi al mismo tiempo— ¡calma!—El indico que se sentaran y ellos obedecieron con parsimonia— No habrá reyes porque suena muy antiguo y como no hay esclavos en nuestra alianza, entonces mejor será el termino de presidente. —¿Mau porque eliges el término que utilizan las razas del medio oriente para designar a un líder?—El dragón conocía mucho de historia, tanto que hasta dejo en parálisis a las declaraciones de Mau siendo el único que sabía que era esa palabra. —Lo leí hace tiempo en un libro, un presidente es una persona que se encarga de guiar a todos en una dirección y velar por el bienestar del país. Pero no es un rey, puede ser removido por elecciones, las cuales llaman votos, tampoco hay nobles en un gobierno así, sino ministros… —Todos escucharon las palabras sabias de Mau— entonces creo que debemos ir haciendo la orden del gabinete. Un imperio es irremovible y nunca escucha consejos nuevos, en cambio un gobierno siempre puede ser reemplazado con facilidad y sin sangre… ven somos más avanzados que cualquier reino en el mundo… somos el primer país libre e independiente. Todos hicieron bululú, las palabras que decía Mau eran completamente ciertas, traía beneficios una comunidad como esas en medio de un bosque que resultaba ser centrado en el mapa. —Entonces creo que la reunión de Hoy a finalizado, no quiero que os perdáis el festival por mi culpa, ahora pueden retirarse y disfrutar del resto de la tarde. —¡Esperen!—Vocifero el general dragón y los generales que estaban abandonando la sala se detuvieron en seco y volvieron a prestar su atención—debemos tener un nombre para nuestro país, también una bandera y un himno son requerimientos básicos de cualquier nación, si no nunca nos tomaran en serio…  Mau frunció el ceño la proposición era interesante. —¿Que propones Vladimir? —Tengo los nombres pero no el resto… nuestro país se puede llamar “Peace De Cent” la ciudad de la libertad. Claro si el resto de generales está de acuerdo, si no que proponga otro nombre y lo someteremos a votación. Todos intercambiaron palabras una bullicio se elevó en la sala,  a Mau no le gustaba el desorden, entonces mando a hacer silencio por medio del aparato mágico. —¿Alguien tiene una objeción?—Pregunto el alfa. Nadie hablo… —Entonces se queda desde hoy y hasta la eternidad como Peace De Cent la ciudad de la libertad y paz…—Mau golpeo la mesa con un pequeño martillo. Todos aplaudieron, estaban en armonía y felicidad, así debía ser por los años próximos,  los generales empezaron a salir de la sala en cabo de minutos la soledad estaba presente y solo quedaban los más allegados a Mau, él se dejó caer en la silla para descansar. —Genial has flipado con ese nombre Vladimir…—Menciono Mau… —Si Mau solamente pensé que estábamos de aquí para allá con lo de ciudad de la libertad, villa de la paz, aldea mágica y a la mierda todo… debíamos tener un nombre digno. Mau proporciono una palmada a la espalda del general. —Me pareció muy inteligente de tu parte general—Vocifero Vanesa. —Claro.—Afirmo tajante. Mau miro a Víctor y a Uki en la sala. —Amigo porque no vas preparando las cosas para que empiece el festival, tengo ganas de ver los fuegos artificiales que trajo nuestro general dragón… Víctor se levantó de la silla y acomodo sus carpetas y luego asintió con la cabeza. Uki antes de salir por costumbre hizo una reverencia y en pocos segundos abandonaron la sala. —Este país se está volviendo cada vez más grande debemos tener orden—Espeto algo inductivo Mau quería llegar a los corazones vacilantes de sus compañeros para que mostraran más dedicación. Vanesa lo miro… —Tengo que irme volveré para el festival…—Enseguida se desvaneció en el aire. Vladimir viendo la típica escena de novela romántica se echó una carcajada antes de comentar algunas cosas. —Hace mucho que no estaba en una corte. —¿Eras noble Vladimir?—Mau le brindo una ceja arqueada. —No.—Inmediatamente— era un guerrero pero siempre me la pasaba en las sombras del comandante de turno y aprendí muchas cosas. Luego la maldición apareció y me convertí en un dragón… ¿era posible eso? —¿Qué maldición general? Vladimir dudo en contestar, pero decidió depositar un voto de confianza en su presidente, igual pasarían algunos años juntos en la asociación. —La maldición del séptimo hijo del dragón del infierno. En primera instancia no era un dragón, fue en una aventura donde pelee con el séptimo hijo del dragón del infierno cuando obtuve estos maravillosos poderes, al precio de una maldición, soy prácticamente inmortal, pero el ataque de alguien que tenga más poder mágico que yo me haría pasar un mal rato. —No lo sabía—Menciono Mau en un tono pusilánime como si lo estuviera lamentando. Vladimir con algo de nostalgia pudo pararse de la silla y estiro sus brazos. —Nadie sabe muchas cosas sobre alguien que ha vivido por más de novecientos años. Es como un iceberg oculta más cosas de las que se ve. Mau también se levantó y cogió las cosas de las que estaban en la mesa. —Lo se… pero será mejor que nos apuremos para poder disfrutar de los fuegos artificiales, de tus fuegos artificiales, quien lo diría casi ningún reino tiene algunos así. Vladimir porto el orgullo de un dragón, sabía que eran los únicos que tenían algo semejante en esa zona, también tuvo que volar cuatro días de ida y vuelta para poder encontrarlos en medio oriente.   —Mejor deja de mascullar palabras y vamos a prepararnos. Que follón ahora tengo que supervisar a esa panda de maniacos que ni siquiera ha visto uno en si vida. —Te quejas mucho para ser general. El dragón solo resoplo. Los dos salieron de la cámara de guerra para posteriormente internarse en la aldea, Mau vio que casi era el ocaso y Helena lo esperaba afuera, ella se había vestido con un elegante abrigo de piel color n***o y una falda de color blanco, era perfectamente una combinación, jugaba con las botas que le llegaban a las rodillas y también la bufanda que cogió en tono otoño. Inmediatamente al ver a su amado corrió tras él y se lanzó a sus brazos. Mau la atrapo y luego le dio un beso voraz. Hasta que se quedaron sin aire. —Te extrañaba vampira. —Yo también lobo…—Ella jugueteo con sus dedos por la nariz de Mau, un gesto tierno, que para Vladimir estaba más que pasado… siendo el único que se estaba comiendo todo aquel espectáculo. Él se aclaró la garganta un poco tosiendo un par de veces hasta que capto la atención de los dos tortolos. —Me voy a preparar los fuegos artificiales, después nos vemos presi… Como siendo echado del lugar extendió sus alas y luego se alzó al vuelo, Helena y Mau quedaron solos, luego volvieron a conectar sus bocas en un beso enardecedor. —Mi vampiresa debemos prepararnos, Vanesa tiene listo ya los puestos en donde nos sentaremos para disfrutar del festival. Me dijeron que va a ver música y también intérpretes. Ella afirmo con la cabeza mientras se acercaba más a su lobo, estaba claro que las cosas iban caminando hacia un lugar mejor. —Nunca pensé que nos fuéramos a besar tan intensamente en plena calle.—comento juguetona. Mau pensó: todo lo que había pasado en estos meses se asemejaban a las historias, el con algo de valentía y buenos conocidos había forjado desde cero un reino donde todas las criaturas podían vivir en armonía, tal vez estaba más cerca de ser feliz de lo que creía. —Verdad. Pero te dije que te iba a hacer una casa, y ahora mismo construyen un castillo, entonces creo que podemos echar raíces. ¿Qué significaba esas cosas? ¿Qué era echar raíces? ¿Acaso Mau quería dar un paso más en la relación? Helena tuvo que detenerse a pensar, porque tal vez se estaba haciendo ilusiones e interpretaba mal las cosas que decía Mau tal vez se refería a otro caso en específico. —¿Qué quieres decir?—La voz de Helena tenía un tono asustadizo, más bien como inseguro tal vez no es estaba preparada para asumir algunas cosas. Sin embargo Mau no creía aunque no supiera de lo que estaba hablando, la siguiente parte de la historia de la Utopía. Tal vez helena no lo leyó entonces tendría que contárselo, aunque fuera una manera un poco tosca y seca, quería hacerlo con un regalo y un lugar idílico. No en plena plaza de su reino. —Los humanos le llaman boda… quiero que te cases conmigo Helena. El corazón de Helena sufrió una parada inminente, ¿Mau estaba hablando enserio? No se lo podía creer, era muy rápido una decisión un poco adelantada o no… seguramente estaba siendo influenciado por todas las cosas del consejo y su gobierno por eso… pero también ansiaba casarse con Mau, no podía negar que se sentía mas mujer con él, mas vampira. —Pero…—Helena Intento protestar. Pero Mau tomo sus labios con los dedos y le planto un beso profundo y pronunciado, tanto que ni siquiera pudo aguantar las caricias de su hombre lobo. Mau se aprovechó y saboreo cada parte de la boca de la vampira, era extasiante y también conmovedor, le encantaba como el cruce de sus lenguas se convertía en un encontronazo suave y dulce, comparado con las demás beses que daba un beso… poco a poco dejo deslizar sus manos por el cuerpo de su chica, sintiendo sus curvas, voraz de hambre, por lo que no pudieron terminar en la tienda esta mañana. Aun debía cobrárselas a Vanesa cuando regresara. —Aquí no Mau hay mucha gente. —Pues que soporten ver a su rey besando apasionadamente a su reina. Helena quiso reír pero las circunstancias no eran las más favorables, ¿Qué le diría a Mau, lo aceptaría? Claro que lo iba a hacer pero tenías dudas aun, porque no estaba preparada para una boda, nunca antes tuvo una, bueno querían casarla por obligación pero no era lo mismo, ahora sentía que cada pincelada de amor era verdadera, y se lo había demostrado tanto que era de esperarse aquella proposición. Mau siguió haciendo el beso más apasionado, no quería separase de su vampira ni por un segundo, seguramente estaba tan excitada como él. Pero sostenía fuertemente con firmeza que no la iba a dejar ir tan fácilmente que lo crucificaran primero… pero no lo harían nos desfallecería, no quería estar ni un segundo más separado de su chica, era mejor estar en un desierto si agua que lejos de sus brazos refrescantes que hacían calurosos y acogedor a los eternos días en los que el frio emparamado entumecía sus músculos. Sobre un cuarto solitario y oscuro. —Vamos a la casa y después volveremos a ver los fuegos artificiales… hoy empieza una gran etapa para nuestras vidas. Ella afirmo con la cabeza lo único que quería era disfrutar de un buen festival, en su reino acompañada de su rey donde comería muchas golosinas y haría el amor hasta que llegara el sol, propiamente dicho, desde un punto de vista vampírico, en donde solían dormir de día y dejando atrás la metáfora susodicha. —Vamos general dragón, deberías estar prendiendo los fuegos artificiales, vamos hazlo rápido que no tengo tanto tiempo para regresar a la plataforma de observación. Vladimir ya se estaba hartando con las ordenes de la druida, seguramente era una chica de esas que le gustaba mandar pero a él, solo podían darle ordenes el presidente Mau, los demás podían comer un cargamento pesado de estiércol antes de cumplir sus órdenes, aquel orgullo se lo impedía. —Falta Mau por eso no las ha encendido.—Víctor entro al debate… Llevaba una chaqueta de cuero y también unos pantalones de color oscuro, le quedaban muy bien y al cuerpo, Uki estaba sentada a su derecha, era como su escudera y además tenía una oportunidad de disfrutar con él, algo tan emocionante como los fuegos artificiales en una noche de cielo estrellado. Vanesa entonces lo escruto de arriba abajo. —Seguramente, no hace falta que me lo digas, pero es que se están tardando mucho y quiero volver tengo cosas que hacer. Uki sabía que las cosas que haría la druida seria el amor con el tal Nefelim tan nombrado por Helena, que a su vez era nombrado por el hada Mickjabel. Víctor negó con la cabeza y con parsimonia, luego chequeo el campo de observación, estaban rodeados por guardias que había organizado el comandante de los humanos, y el resto de generales estaban presentes, observando al valle de más abajo en donde Vladimir coordinaba un grupito de chicos que se encargarían de dar un espectáculo ordenado con fuegos llameantes. Helena y Mau llegaron con más de media hora de retardo, y para cuando llegaron todos se levantaron de sus asientos y saludaron con la formalidad necesaria usando la reverencia de siempre, Mau lucía un traje de conde que pillo en una de las tiendas y llevaba el cabello peinado para atrás, Víctor se impresiono pensó que nunca vería a su amigo de esa manera. Helena llevaba un vestido n***o y largo, tanto que dejaba arrastrar un poco por el suelo, había unos pequeños pliegues en la falda del mismo que la hacían resaltar, los revuelos eran del color amarillo, combinaba perfectamente con los aretes de su madre. Se había maquillado perfectamente, su belleza resaltaba con resplandor, Vanesa preparo el trono de sus reyes en la mitad del escenario tan elegante y ordenado, mesas redondas llenas de poche, unos músicos dispuestos a tocar música y un pueblo esperando en sus hogares y en las calles por los fuegos artificiales a sabiendas que estaban retrasados. Ambos avanzaron a la par, Helena yacía tomada de los brazos de su rey, Mau llego hasta al frente del observatorio las estrellas se podían ver aun cuando la luz de las antorchas iluminaban alrededor del salón preparado, pero era gratificante, saber que no era el único que compartía esa pasión por la libertad. También todas las criaturas estaban con él. —Ves el presidente Mau ya llego, ahora enciende los malditos fuegos artificiales no te hagas esperar más o hago que un pino te caiga en la cabeza dragón. Creo que quedaba claro quien tenía el genio de un dragón. —Espero que no me hayan esperado mucho discúlpennos que llegamos tarde, ella quería ponerse linda.—Mau ínsito en un tono juguetón pero compartía sonrisa cómplices con la vampiresa. Inmediatamente en su mente escucho a Vanesa. —Seguro que estabas haciéndole el amor, deja de hacer esas cosas en momentos tan importantes, casi nos congelamos del frio porque tú no llegabas. Mau rio. —Vamos que has tenido problemas con el Nefelim. ¿Por qué estas de ese humor? El único dragón de nuestro país es Vladimir no le quites el puesto. Su tono burlón la hacía enfadar más, solamente necesitaba estar tranquila cosa que no conseguía en medio de tanta panda de maniacos. Vanesa torno los ojos, asegurándose de que Mau la viera. Vladimir conecto con Mau en la mente. —Mau si quieres es el momento para dar unas palabras antes del “boom” LITERAL… —Vale… El lobo se desplazó hasta donde estaban las copas de ponche y cogió una, bebió el contenido como una bestia sedienta y luego hizo sonar el cristal que se rompió al proporcionarle mucha fuerza, pero logro captar la atención de todos los que estaban en la sala, solamente quería decir alguna palabras. —Amigos y generales… —Todos le prestaron atención— Hoy marcaremos un día contundente en la declaración de nuestro país. Con estos fuegos artificiales entonces marcaremos la diferencia entre los demás reinos, dejándoles en claro que somos muchos y estamos unidos, que no estamos atrasados y que queremos paz, la luz es necesaria como la oscuridad. Pero las dos son perfectas. Brindo por ustedes y también por el futuro, por la paz y la prosperidad… Amar es la Luna y Querer es el Sol cada uno de ellos se necesitan, aunque nunca se vean. Los problemas del pasado nunca se pueden olvidar pero los podemos aprovechar… Inmediatamente en el cielo se vio la primera explosión de colores que alumbraba al cielo nocturno, todos se quedaron viendo… Estaban impresionados. —Hacía tiempo que no veía un festival con fuegos artificiales—La luz color verdosa alumbraba y se reflejaba en los ojos de Vladimir, perdido en aquel espectáculo espectacular. Mau tomo los brazos de su vampira y la miro a los ojos se veía espectacular con ese vestido y el reflejo de los fuegos artificiales en su piel. —Qué más da morir, si lo hago en tus brazos celebraré mi último festival. Si mi mirada reposa en la tuya seré eterno, si tu sonrisa es mía seré millonario y si tu alma baila al compás con la mía, seré inmortal. Una utopía con soñarla se puede hacer realidad.—Él le susurró al oído. Helena le brindo una sonrisa y se aferró a su pecho. Ambos juntaron sus labios en un beso, mientras contemplaban el porvenir de su reino. Esa noche ninguno de los aldeanos fue a dormir solamente esperando los maravillas espectáculos nocturnos reflejados en el cielo, que solo traían desgracia. —¡Atacad!—Ordeno Amadeus surgiendo de entre las sombras con su ejército de vampiros.—No dejéis a ninguno vivo… Inmediatamente el cielo se nublo de vampiros con armaduras, descendiendo al campo de batalla, Mau no reacciono. El pánico invadía su cuerpo en un segundo.                                            
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