bc

Noches de Luna LLena

book_age18+
562
SEGUIR
1.5K
LEER
alfa
oscuro
posesivo
chico malo
drama
tragedia
comedia
bxb
misterio
sobrenatural
like
intro-logo
Descripción

El primer conde Amadeus y padre de Helena la vampiresa más hermosa del castillo, quiere acabar con el clan de lobos escondidos en la profundidad del bosque, una r**a de bestias, crueles y barbaros, antes del casamiento de su única hija con el príncipe de las penumbras, el jefe del clan de vampiros más grande del reino. Sin embargo Helena no quiere casarse con nadie, solamente quiere vivir su vida evadiendo las responsabilidades como niña consentida, un día tras una cacería, conoció a Mau, y quedo flechada por el amor. Y, desde allí conocerá que no todos los lobos son malvados.

Mau es el líder del grupo de caza y protección del clan, y posible alfa interino, ridículamente también se perdió en el bosque, pero el destino lo llevo a conocer a Helena, de quien se enamoró inmediatamente. Tal vez aquella vampira lo lleve a su crucifixión y muerte. O, sea el amor que nunca ha encontrado en su manada.

¿Podrán las razas en una guerra eterna, conciliar la paz? ¿O aquel amor, terminara siendo la chispa que encienda las flamas devastadoras de la guerra? ¿Será posible el amor entre dos miembros de razas enemigas? Todo esto pasa, bajos los rayos de luz lunar, brillantes generosos y diáfanos, en las Noches de Luna Llena.

chap-preview
Vista previa gratis
Prefacio
—¡No me quiero casar padre!—Helena hizo un berrinche mientras caminaba por la sala del consejo, pasando desde de un lado al otro sin secar. El ceño fruncido desfiguraba el rostro pálido y matizado, la tez albina y su rubor que ahora se producía por aquella decisión involuntaria a la que estaba siendo sometida. Dio dos vueltas más alrededor del conde, su semblante era pálido como todos los vampiros que habitaban allí, —Tampoco es que tenía mucho de que escoger— se sujetaba fuertemente de un cetro hecho de oro, y portaba la seriedad que lo caracterizaba: por ello le decían demonio. Y porque no había muerto en todas las cruzadas que tuvo como joven, si es que joven, aplica en un vampiro. Su ropaje siempre era del más conservador, aún era de aquellos vampiros que optaban por usar túnicas largas con capas y miles de kilos de ropa, ahora se habían puesto de moda algo innovador, los pantalones. La corona de oro y otras joyas tan preciosas como el oro, hacia resaltar su palidez, a su lado musas que acompañaban su solitaria vida. Algunas mofaban a Helena por detrás del trono, sacando sus colmillos he incitándola a cometer un error. Pero ella no lo haría ni por lo más loca que estuviese. —Tendrás que hacerlo, estas en edad, y tu madre no se pondría contenta si te viera de esa manera tan impresentable, insolente y bufa. ¿Era un regaño o una descripción? Helena respiro hondo para no perder el control y mandarlo al infierno, era su padre, aunque no se comportaba como tal, y la veía como solo un objeto que podía utilizar cuando le placiese pero no era así, ella como su madre, nunca se dejaba mangonear por nadie. —Que este en edad no significa que me tenga que casar y tampoco quiero hacerlo, ese cerdo asqueroso del señor de la oscuridad, solo hará que la sangre corra en el bosque. Quiere dominar a todas las criaturas que viven allí, para someterlas y domarlas, solo quiere feudos y castillos, riquezas y poder, eso es malo, muy malo.—Declaro alejándose de su padre la más que pudiera. Porque… De un solo salto casi que volando a donde estaba Helena, Amadeus saco sus colmillos e intento clavarlos en el cuello de Helena, pero se detuvo al recordar que era su hija la que estaba allí. Su carácter posesivo definía su actitud consagrada como arrogante. Tomo el cuello de helena y clavo sus uñas largas y macabras, casi que garras y la asfixio un poco, hasta que estuvo más roja que antes, luego la soltó empujándola contra la pared. Ella tosió un par de veces antes de recuperar la respiración, eso no la afectaba, era inmortal, pero sí que era horrible aquella sensación. Le quitaba el aire, y la aletargaba poco a poco. —Cof… cof… No me casare padre. Prefiero morir de una combustión espontánea antes que casarme con él.—Amadeus le dio una bofetada con el dorso de su manda. —¡Cállate!—Grito, las musas que estaban al lado del trono entraron en pánico— a tu habitación, y prepárate para el viaje que esta noche harás para presentarte al señor de las sombras.—Rápidamente cogió los brazos de Helena y la empujo hasta sacarla del consejo de guerra, luego abrió las colosales puertas de madera rustica y pesada, para echarla al pasillo— no vuelvas a entrar hasta que vayas a partir. Los guardias cerraron las puertas, y Helena mascullo unas maldiciones, con el iris de sus ojos vuelto en rojo, la única manera de decir que estaba furibunda por dentro. Miro a la pared, allí yacía recostada la única amiga con quien podía contar, con un cabello verde que llegaba a las caderas, ojos azules amarillos que centellaban luz radiante, una sonrisa esbozada con labios rosados y portentosos. Alta, tan alta como la misma helena, y con orejas muy puntiagudas, siendo de las pocas elfos que quedaban en el mundo, resaltaba en aquel clan de vampiros, siendo ella la única que podía sacarla de aquel infame castigo y brindarle una sonrisa sincera, como lo estaba haciendo ahora, con su cuello ladeado, y sus ojos cerrados. —¿Otra vez? —¡Vaya mierda!—Exclamo Helena, guardando los colmillos adentro de su boca y cambiando el color de sus ojos, al normal, que era unos hermosos ojos celestes. —Solamente tienes que ceder. —¡Jamás!—Apunto rápidamente y le dedico una mirada atroz, ¿la estaba vendiendo? Su amiga rio. —¿Helena, no te quieres casar? Ella resoplo. —Uki, no quiero casarme con nadie, además soy muy joven apenas ciento veinticinco años. Uki rio con parsimonia. —Ven vamos a tu cuarto ten pondremos bonita para el señor de las sombras.—Bromeo la peli verde. Helena puso los ojos en blanco. Para ser un elfo, sí que tenía un buen humor, en el bosque tal vez habitaban muchos como ella pero desde que la conoció no quiso abandonar el castillo. Amigas echas por la casualidad.   —¡Preparaos para la cacería!—Grito el comandante de tropa en la montaña del norte, en aquella cueva en donde habían sido contenidos por la exterminación de hombres lobos, sobrevivían en la miseria y el yugo opresor del hambre e imposibilidades. El comandante de la tropa era un lobo caracterizado por ser alfa, ordenaba y clasificaba, mandaba y dictaminaba, más se podía contar con él si algún lobo solitario, omega o nómada, pasara por la cueva y pidiera ayuda, desde que el gremio de aventura se había abierto las cosas para la comunidad de lobos, era un poco menos pesada, y podían comer con dignidad, cosa que no hacían desde hace varias lunas. —Víctor siempre tan  amargado— tras él, una figura alta y de piel clara con cabello n***o largo y sedoso que caía por sobre sus hombros, llegaba para hacerlo enfadar, siendo su pasatiempo favorito. —¡Mau!—Espeto Víctor— A formación rápido—Alzo el brazo y le indico que se pusiera en la formación de hombres lobos. Que cazarían para la manada. Héroes a la vista de las lobas y mates, también como héroes para el consejo de sabios, el grupo de lobos más viejos de la manada. —¡Vaya que humor Víctor! —Que seas el portador del Black Lightning  no te hace mejor que los demás, a formación Mau.—Volvió a repetir, esta vez con el ceño fruncido y la mirada llena de seriedad. —¡Voy!—Dijo en ostentación de la amenaza. Haciendo caso el próximo alfa de la manada se puso en posición. —¡Escuchad!—Modulo Víctor con gran fuerza vocal, casi con la misma con la que rugía estando en su lobo— aprovechemos de la luna llena.—Los hombres aullaron sin control— y si veis a algún vampiro matadlo, ellos no merecen vivir en la faz de la tierra. Mau aún no comprendía aquella guerra milenaria que tenían con ese clan maldito, los pobres tenían que chupar sangre para comer, ¿qué más malditos que eso se podía ser? Mau nunca se había encontrado con uno, y tal vez por eso no había presenciado aquella expresión tan asesina de la cual hablaba la manada, pero se decían que era letales y despiadados y que volaban. —A mi señal…—Víctor se puso delante de la formación. Los lobos también llevaban armas, pero como no se materializaban cuando se trasformaban en bestias peludas de dos metros de alto, entonces se acoplaban a un sistema que habían inventado para llevar las herramientas necesarias, Mau siempre llevaba un arco en su espalda, cuando se trasformara aun estaría allí, también una aljaba llena de flechas, una espada y dos cuchillos, cada uno en una parte escondida de sus grebas, en so cabeza, solo el símbolo de su manada, una luna menguante roja. Mau esbozo una sonrisa algo malévola, cuando abriera la puerta, cometería una travesura, ¿Cuándo fue la última vez que caso? ¿Tres semanas o menos…? no lo sabía ni tampoco quería recordarlo, solo quería que aquellas compuertas se abrieran usar el Black Lightning y salir de aquella cueva, sentir la brisa en la cara cuando corriera a una velocidad tan rápida que apenas podía ver, también quería ver los rayos de luz lunar iluminando el camino, saltar de árbol en árbol llenando de adrenalina su corazón. Amaba la libertad. Los lobos abrieron la puerta que debían pesar algunas dos toneladas cada una, hechas de piedra para guardar la seguridad de la manada ante cualquier ataque y el cielo veraniego estrellado se dejó ver, acompañado de una brisa fría que refrescaba las paredes calientes y húmedas, de aquella cueva profunda, todos tomaron la posición correspondientes y se trasformaron en lobos, detrás como de costumbre, las mate de los cazadores despedían a los héroes, casualmente era Mau quien no tenía a ninguna mate que lo animara. Pero sin dejar mermar sus ánimos, puso su mirada en el cielo y de un fuerte rugido lo invoco. —Resplandece para mí. ¡Black Lightning! Inmediatamente Mau salió disparado con la velocidad de un relámpago de donde estaba, para alzarse a unos quinientos metros del suelo…  —¡Idiota Mau! Tienes que seguir el plan. Sin hacer caso a las indicaciones de su comandante, extendió los brazos en el aire, admirando a la luna, madre de toda criatura nocturna, mientras respiraba aire fresco, tan fresco, que lo hacía alucinar, fue descendiendo lentamente con movimientos ágiles. Giro su cuerpo para mirar la luna nuevamente, aun en su forma humana, nunca se cansaba de admirar a la madre de las pasiones y de los seres oscuros. Volvió a posicionarse, se encontraba casi en el suelo, desde el cielo dejo que el lobo saliera y transformándose en el aire, se introdujo al bosque. Con la visión agudizada y los sentidos al máximo, salto de rama en rama de los pinos gigantescos que adornaban el camino para cazar ciervos que seguramente estaban durmiendo. El plan que tenía Víctor lo tiraba por la ventana solo quería sentir la adrenalina.   —Helena ya casi esta lista. Te ves muy linda—Uki termino de colocar una tiara de oro, y una esmeralda en medio, por sobre su cabeza. En representación de su familia, ahora mismo ella se debatía por dentro en como escapar, adentrarse al bosque y no volver al castillo en años… bueno es que ella podía vivir una vida larga, su inmortalidad, la hacía ser longeva en el tiempo. —Claro espero que el señor de las sombras no me vaya  a arrancar el corazón cuando entre a su cámara de cenadores. ¡Odio esto!—Helena se dejó caer con gracias a la cama. —¡Estás loca! levántate arruinaras el vestido. —¡Tchs! —¡Helena!—Uki cruzo los brazos por encima de sus pechos generosos. —Te hace falta un novio Uki, así dejas de comportarte tan rectamente. Pareces una consejera. Ella rio picaronamente. —No creo que me debas decir eso. Recuerda quien no quiere casarse… —Eso es otra cosa. Toc, Toc, Toc, Uki fue rápidamente a abrir la puerta de la recamara, paso por encima de la cama, y vacilo entre los muebles, que había en el basto lugar, cuando abrió, un soldado de la guardia, le entrego una carta. —Del consejo lady… —¡Gracias!—La voz de Uki, ahora era más tierna y hasta tocaba el tono del coqueteo, Helena frunció el ceño ¿tal vez? No imposible, ella nunca se había fijado en nadie. Con gracia cerró la puerta con delicadeza, brindándole una sonrisa al caballero. Luego volvió a donde estaba Helena. —¿Con que no eh? —¿De que hablas?—Exigió saber Uki. —¿Y ese flirteo con el caballero? Uki puso los ojos en blanco. —¡Por Dios! solo abramos la carta sí. ¿Qué será lo que nos quiere decir el consejo? Uki tomo una daga de la mesilla de centro, siempre ponían manzanas en esa mesa y por eso la daga estaba allí, con cuidado rasgo el papel y luego saco la hoja, echo un vistazo rápido y luego le dedico una mirada a Helena, que esperaba las declaraciones. —La carrosa y la escolta parte a media noche, pronostican una tormenta huracanada y también posibles avistamientos de hombres lobos.—Un escalofrió recorrió la espalda de Uki, temía de esas bestias, el miedo que le había sembrado el consejo de la manada de lobos, era igual de potente que los rayos de luz solar, en las mañanas, siendo la única que podía disfrutarlos, tenía muy claro cómo eran las cosas de relativas, los hombres lobos solo eran bestias, que ansiaban sangre y matar vampiros. Y ella como estaba con el clan de vampiros también pertenecía a la familia, lo que conllevaba a ser aniquilada bajo las garras largas y filosas de una bestia enorme.—¡Odio a los hombres lobos! —¿Que te han hecho?—Helena frunció el ceño en desconcierto. Nunca se había cruzado con uno, pero tampoco podían ser tan bestias como los troles. —¿No has escuchado las leyendas son monstruos que te devoran? —Vamos igual que nosotros para los humanos, no crees que estas exagerando un poco. —Nosotros no somos así.—Apunto con ímpetu. —Bueno tu no, porque no eres vampira, pero las criaturas de la noche que beben sangre, son todas catalogadas como bestias por el mundo de los hombres. Uki siseo. —Tú no tienes remedio.—Puso sus brazos en jarras en su cintura. —No.—Helena guiño el ojo traviesamente. —Vayamos a presentarnos con tu padre antes de que nos vayamos. —Vale. > Ambas salieron de la lujosa recamara y se aventuraron por el castillo al consejo, cuando llegaron Helena mascullo algunas palabras y Uki reconocía aquel comportamiento, estaba incomoda e insegura, después de lo ocurrido en la sala, Helena no quería volver a ver a su padre hasta la próxima luna llena, que sería en un mes, Uki se abrió paso por entre los soldados y abrió la puerta del consejo. Allí las miradas las recibieron, captando toda la atención de los miembros sentados tras la mesa redonda. Vampiros de ultra tumba con muchos años, la mayoría de piel clara, solo algunos de piel oscura, pero ellos eran los más letales y peligrosos, también eran los más fieles consejeros del primer conde. Rápidamente ellas se pusieron en medio de la mesa redonda e hicieron una reverencia, ambas a la par. —Señor conde. Nosotras partiremos al castillo del señor de las sombras.—La elfa, siempre estuvo al pendiente de los asuntos políticos y la nobleza, Helena estaba asombrada de su avance por la aristocracia, su postura era perfecta y hasta parecía una doncella de familia noble. A pesar de ser una desconocida que se ganó el puesto de ayudante para la princesa, pero eso no le importaba a Helena, ella estaba en su asuntos personales, y desde que pusieron a Uki como ayudante, se hizo amiga de ella más rápido de lo que pensó.—Denos su bendición señor conde. —¡Que la luna os bendiga! Espero que vuestro viaje sea provechoso. —Así será—Espeto Helena con una sonrisa malvada en sus labios, aunque nadie se pudo percatar de ello, luego hicieron otra reverencia y salieron de la sala directamente a la carrosa. ¿Qué estaría planeando la chica?   Mau saltaba de rama en rama, hasta que avisto a un grupo grande de ciervos que dormitaba alegremente en el pasto, sin piedad desde las sombras salto en su forma de lobo, y con sus garras los mutilo, antes de que pudieran escapar, tras varios movimientos agiles, volvió a su forma de hombre, reviso su equipamiento, y luego corroboro que le quedaban energías. Con la magia que residía en su corazón, prendió una fogata a sabiendas que era peligroso y puso a cocinar algo de carne, nunca le gusto comer como lobo. En realidad había cosas que prefería hacer con su forma humana, entre ellas, comer, bañarse y tener sexo. Aunque la última no la practicara con vehemencia. En realidad ni siquiera había encontrado a la mate en su manada. Se empezaba a resignarse, pero tampoco quería rendirse, seguiría avanzando, aunque le doliera que todos tuvieran alguien que lo esperara al regreso de cada cacería, el resto de los lobos ya tenían a alguien a su lado, la hembra con quien pasarían el resto de su vida. ¿Qué seria estar entro los brazos de alguien que le amara verdaderamente?  Cosa que debía comprobar en el paso del tiempo, aun le quedaban setecientos años para conocerlo. Pero setecientos años eh… un poco prolongado. Apago la fogata y aulló, pero era un aullido especial, que solo los de su manada podían entender, para que supieran que estaba por aquí. Pero él no se quedaría a esperarlos, era un cazador así que iba por más presas, y disfrutar el tiempo que tuviera de libertad, el límite de tiempo, el amanecer, y luego volver a la montaña del norte, agradecía que tuviera aquellos rasgos de alfa, le permitían hacer muchas cosas, como moverse a la velocidad del relámpago, habilidad que le traspaso su padre, un aventón que le ayudaba a llegar con rapidez a los lugares más cercanos, después de dar la señal y dejar las presas marcadas con su inicial para que reconocieran que las había cazado, entonces corrió al interior del bosque, en su forma humana, disfrutando los senderos bifurcados con la brisa nocturna y fría que complementaban en bosque, correr siempre le había ayudado a pensar, y hoy tenia algunas cosas que pensar, tales como; aceptar el puesto que su padre le estaba dando en el consejo como m*****o honorario, o seguir como cazador siendo un héroe para la manada, acudir frecuentemente al gremio y salir de cacería. Era difícil. Amaba salir de cacería pero, el puesto en el consejo también le proporcionaba comodidades, sin embargo ser un joven lobo con apenas ciento veinticinco años, conllevaba a demandar la aventura, las peleas, las riñas y el mundo de las cruzadas, amaba estar a campo traviesa y por los prados de aquella tierra emparamada y húmeda, nada le daba más gusto que ser libre. Y cuatro rocas en forma de pared, bajo la tierra, no era un concepto que pudiera asimilar tan fácilmente, si aceptaba aquel puesto solamente le quedaría la rendición, porque no volvería a salir del confinamiento de lobos, y tendría a una escolta detrás de él para arriba y para abajo, sin salida alguna para las necesidades, envidiaba a los humanos, tenía amigos aventureros que muchas veces se cruzaba con ellos en el bosque, eran libres y podían disfrutar del sol y de la luna sin necesidad de ninguna cosa, eran bendecidos, podían vivir como quisieran sin ser asediados por ninguna otra r**a. Ellos no sabían lo afortunados que podían ser, pero por eso también causaban envidia entre las otras razas. Mau sin darse cuenta siguió corriendo con una velocidad temeraria hasta que… Salto una roca y luego cayó a un rio profundo, se empapo completamente, y perdió el arco y la aljaba, se tambaleo, no encontraba la estabilidad de su cuerpo, solo estaba siendo impulsado por el agua rio abajo, cuando pudo tomar el control de su cuerpo entonces se acercó a la orilla y uso el Black Lightning para cambiar de lugar con una rama de un árbol, llegando allí, se recostó sobre el tronco, o lo que pensaba que era un tronco, porque en segundos empezó a sentir pinchazos a su piel débil, unas avispas negras en su totalidad atacaban al lobo sin clemencia, los ojos de las infieles se reflejaban en ardiente deseo de hacer un daño abismal, Mau intento sacárselas, pero cada vez más avispas le picaban, tanto que no pudo mantener el equilibrio y cayó del árbol al suelo. Dándose un golpe tremendo. Cuando se levantó de la tierra húmeda, corrió nuevamente para que las avispas lo dejaran en paz. —¡Argh! ¡Maldición!—Mascullo mientras corría. Luego de alejarse algunos doscientos metros, las avispas lo dejaron de atacar. —¡Uff!—Se sentó en una roca— ¿puede mejorar?

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Mi vida como la esposa del duque

read
610.1K
bc

[+21] BLACKGOLD ©

read
68.3K
bc

Omega

read
100.4K
bc

Amando tus curvas

read
255.5K
bc

Nirella

read
1.1M
bc

Perfect Disaster

read
26.8K
bc

Profesor Roberts

read
1.5M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook