¿Cuánto me queda? No estaba segura, ¿ya había pasado un mes? Mi mente estaba demasiado confusa como para llegar a una respuesta clara. No pude dejar de pensar en ello, durante todo el camino de vuelta a casa. Cuando llegué, las luces de mi casa estaban todas apagadas y el silencio reinaba. Abrí la puerta principal y vi a mi madre sentada en el sofá, en medio de la sala. Su cabeza se volvió hacia mí y me dedicó una mirada penetrante. Al verla me asusté bastante, Úrsula Ramírez me había dicho muchas cosas aquel día y una de ella es que si modificaba la historia, obviamente yo sería la más perjudicada; pero… ¿y si ya lo había hecho? Probablemente, estaba segura de que no era yo quien se supone encontraba el c*****r de mi abuela. —¿A dónde fuiste? —preguntó ella con expresión distante. —Salí

