—¿Qué quieres decir? No soy una asesina —dije, de vuelta en el cuarto de interrogatorio, aunque mi situación había cambiado por completo. —No intente jugar con nosotros —dijo Hiro, junto a su compañero. —Pero… —Ya la hemos relacionado con cada uno de los casos, tenemos evidencia suficiente y que haya desaparecido por cuatro meses y luego haya escapado de la custodia de mi compañero Tanaka, no habla muy bien de usted —dijo Corté, el compañero de Hiro, un detective que lucía bastante rudo y atlético. —No entiendo —dije, nerviosa. —Estuvo en la escena del crimen cuando su abuela murió —dijo Cortés. —Hiro, tú estuviste ahí conmigo, yo no hice nada —miré a mi amigo en busca de ayuda, se supone era mi aliado. —Pero, sabía a dónde ir —agregó pensativo, podía ver que quería confiar en mi;

