Dimitri
No solo se trataba de saber hacer truquitos con magia, sino saber pelear sin ella, no voy a negar que Gabriel les había enseñado muy bien, aunque les faltaba mucho para aprender.
Atina era buena, necesitaba entrenar más en su forma lobuna, ya que esta siempre se mantenía oculta apenas y sabía correr.
Lea sin su magia no era nada y eso que apenas y la podía controlar.
Las tuve aprueba con sus compañeros, fue fácil los hicieron comer tierra, poco a poco las hice pelear con oponentes más fuertes y aquí estábamos, mis hombres les estaba pateando el trasero.
—Vamos Lea, no me decepciones. —Grito Gabriel a mis espaldas.
—Solo son unas niñas, Gabriel no esperes mucho de ellas.
—Niñas que no son normales. —Volvió a hablar Gabriel, en efecto ninguna de ellas lo era.
Atina, la única niña que poseía un lobo antes de la edad que se supone que llega, Lea, la hija de una hechicera suprema.
Eran niñas, prodigio, podían hacer más que pelear con unos simples hombres.
—Aunque no sean normales, siguen siendo unas niñas. —Hablo Xander.
En los últimos meses, Xander había estado en la antigua manada de Atina, las noticias no fueron para nada alentadoras. Los malditos vampiros se esparcían como plaga, infestando varias manadas, estaban cerca, lo podía sentir.
Me alejé de ambos dejándolos en una discusión que sabía que no llegaría a ningún lugar, Gabriel creía que a pesar de su edad tenían la fuerza, en cambio, Xander siempre las miraba como lo que eran unas simples niñas de ocho años.
Yo solo decía que si entrenaban lo suficiente la edad era lo de menos, asta los más fuertes caía en una batallas.
Uno de mis hombres uso una honda que mando a volar a Lea, esta golpeo un árbol con tanta fuerza que lo partió a la mitad.
—Maldita sea Gus, se trata que le des una paliza, no que la mandes al otro mundo. —Grite caminando asta donde se encontraba Lea.
Otra onda nos mandó a volar a todos, por un momento me quede aturdido, ya que no la vi venir ni siquiera lo esperaba.
Cuando comencé a reponerme me encontré frente a un joven de cabellos blancos, ojos verdes transformándose en su lobo, quedo a mitad de su transformación algo que era difícil.
Al verlo su parecido a Altagracia me sorprendió, era como verla a ella, Lea no tenía mucho de su madre, tal vez solo lo de hechicera, en cambio, este joven era un híbrido y su poder era sorprendente, tal vez esa era la razón de su transformación.
—¡Asher! — Los gritos de otros jóvenes retumbaron detrás de él, por un momento algo invisible me sostenía del cuello por los aires, su iris de color verde cambio a morado.
Esa era su parte de hechicero el que lo estaba controlando.
Había algo más en su iris, alguna pelea, parecía que tenía una batalla entre el humano y su dos partes.
Una de las tres tenía que ganar y esperaba que fuera el humano, ya que me estaba quedando sin aire.
—Joven Asher. —Escuche a lo lejos, luego varias voces que no podía distinguir.
—Asher soy yo, soy tu tío Gabriel, Soy el hermano de Altagracia.
Caí al suelo tosiendo por la falta de aire, un simple niño estuvo a punto de terminar con mi vida.
Comencé a reír como demente, ese joven tenía el temperamento de su madre.
—Vaya, por un momento creí que volvería a ver a mi querida amiga.
El joven miraba a Gabriel sin saber si era verdad lo que acababa de escuchar, sus ojos volvieron a ser verdes, era su humano y di gracias a Dios que Gabriel estuviera presente.
Sería una vergüenza morir en mano de un joven sin estar en alguna batalla, todo esto me tomo por sorpresa, estaba excitado, extasiado, maravillado de su poder.
Por mi cabeza paso arrodillarme a él y besar sus pies.
— ¿Estás bien?. —Pregunto Xander tomándome del hombro mientras aún seguía en el suelo riendo.
— Maldito casi me mata — Susurre sobando mi cuello.
—Por un momento pensé que si lo haría, no vi de donde carajos apareció.
Miro en todas direcciones y lo imité, mis hombres estaban de rodillas, al parecer ellos también sentían el poder del chico, en cambio, los licántropos estaban en posición de ataque aunque sintieran el poder, ellos solo se arrodillaban ante su rey.
Deje de sentir la magia que corría en sus venas, en ese momento me sentí libre, era como si alguien me manipulara como si yo fuera un títere.
Mire a Lea quien se ponía de pie con lágrimas en los ojos, su cuerpo se tambaleaba, a simple vista podía tener varias costillas rotas y unas cuantas fracturas en otras partes de su cuerpo.
—¿Asher?. —Pregunto tropezando y cayendo de bruces, volvió a pararse con dificultad sin dejar de ver a su hermano. — Asher, ¿eres tú?.
Su cuerpo volvió al suelo, esta vez inconsciente, tal vez por el golpe o por la impresión.
Gabriel junto a Asher se acercaron a ella gritando su nombre, Gabriel tomo su cuerpo y la llevo directo a la casa, todos corrieron junto a ellos sin importar mi estado.
—No se preocupen, estoy de maravilla, es algo que me sucede con frecuencia.
Gus tenía una risa burlona en su rostro, era el único que se había quedado junto a mí, lo tome del cuello y luego le di una cachetada para caminar detrás de todos los perros.
Asher
No podía decir que el viaje fue placentero, cuando íbamos muy apretados.
Estaba acostumbrado a viajar a mi modo y con nuestras reglas, al ser el sobrino de uno de los refugiados del reino, me encontraba junto a Marvin, uno de los guerreros de Rey Alfa.
En la mini van también estaban mis amigos y las dos princesas a las cual Inari no dejaba de ver, mi pequeña mate quería asesinarlas desde el primer momento que las vio.
—El viaje será muy largo, así que pónganse lo más cómodo posible. —Hablo Marvin desde el asiento del copiloto.
—Inari quieres dormir un poco, yo estaré pendiente de ver todo lo que suceda mientras duermes.
Dijo Chéster a su hermana, cuando los conocí Inari se miraba cansada como si nunca durmiera, con el pasar de los días entendí el porqué de su cansancio.
Chéster cuidaba de ella, así como ella cuidaba de él.
Con el tiempo Chéster dejo de tener miedo al dormir, en cambio, mi pequeña mate aún tenía pesadillas de aquel viejo que nos tenía prisioneros.
Algo que nadie sabía era que Inari tenía una cicatriz en su rostro, algo que la magia podía ocultar, ella sentía pena cuando todos miraban aquella cicatriz que abarcaba la mitad de su cara.
Para que lograra levantar la mirada con mi magia oculte esa cicatriz, ahora ella podía verse a un espejo y estar ahí por horas sin llorar.
Mi lobo odiaba que ella se ocultara, ella era hermosa a sí tal cual, con cada cicatriz, con cada peca que cubría su nariz y mejillas.
—Duerme Inari, yo estaré despierto. —Le dije, al ver como miraba a Chéster, no confiaba en su palabra, ya que este en varias ocasiones se quedó dormido, cuando supuestamente él cuidaba.
Chéster estaba de un lado y yo del otro, nadie sabía lo difícil que era para mí estar tan cerca de ella y no poder tocarla como lo que era mi pareja, me sentía mal de ver a esa niña de otra manera, a veces deseaba dejarlos y así ella creciera teniendo una vida normal.
Tal vez el que no tenía una vida normal era yo, a cada momento sentía celo de ver como admiraban su belleza, no pasaba desapercibida, era imposible no mirarla con sus cabellos como el sol.
No paso mucho tiempo, cuando comenzó a quedarse dormida, la acosté sobre mis piernas, dejando las piernas de ella sobre su hermano, quien miraba a Pan completamente embobado.
Ella iba en el asiento de adelante junto a las princesas y a Fénix, el idiota coqueteaba con Llewella, pero ella no le ponía atención, estaba más concentrada en sus pensamientos que en la vista y en nosotros.
Desde que salimos de su tribu no dijo ni una sola palabra, comencé a pensar que era porque extrañaría a sus padres y era la manera en que lidiaba con su tristeza; sin embargo, todo el camino estuvo de la misma forma, así que había algo más en su mente y no era el hecho que estaría lejos de su familia.
Los demás acompañantes se esparcieron mientras nosotros seguíamos juntos asta llegar a Madrisca.
—Quiero ver a mi tío. —Dije al ver que llegábamos a un conjunto de apartamentos o dormitorios, no sabía con exactitud que era.
—Primeros descansen, luego los llevaré con tu tío y con el Rey.
—No vine asta aquí y viaje a su manera solo para venir a encerrarme.
Lo miré desesperado, pero a la vez molesto quería respuesta y en todo el camino estuve reflexionando en las más importantes como porque no sabía de él.
Quiso ignorarme dándome una sonrisa y caminando a los edificios, tal vez él supuso que lo seguía, pero yo estaba cansado de esperar un minuto más sin obtener respuesta.
Camine en su dirección contraria, no conocía el lugar, sin embargo, era de lo de menos, lo buscaría por mi cuenta y no me importaba cuanto tiempo me llevara.
—Joven Asher. —Escuche que gritaba detrás de mí siguiendo mis pasos. —Joven deténgase.
Seguí ignorando sus gritos, yo seguía mi camino buscando a ese hombre que no conocía.
—Está bien, lo llevaré con él. —su voz sonaba cansada y asta frustrada, en verdad él pensaba que podría con mi mal genio, ni siquiera yo me aguantaba, podía ser demasiado terco cuando algo me obsesionaba.
—Solo que va en la dirección contraria.
Me di la vuelta y lo seguí. —Si me mientes, mi lobo te comerá, y no es una amenaza. — Dije subiendo a la mini van junto a él, mientras mis amigos subían en la parte trasera, éramos una pequeña familia muy unida, solo las princesas se quedaron y entraron al edificio.
Llegamos a unos campos lejos de la ciudad, nos tomó mucho tiempo, así que comencé a impacientarme más, mi lobo estaba como loco y quería arrancarle la cabeza al hombre que iba junto a mí.
—Llegamos —Dijo estacionando el auto frente a una casa.
Salí del auto corriendo sintiendo algo más que lobos y hechiceros, la sentía a ella, sentía a mi hermana, por eso me sentía tan ansioso, por esa razón mi lobo estaba inquieto cuando entramos a la ciudad.
Corrí siguiendo su aroma cuando la vi volar y con su pequeño cuerpo partiendo a la mitad un árbol.
Una guerra estalló en mi interior, donde mis dos partes querían tomar el control de mi cuerpo, ellos querían matar a todos, yo solo quería correr y ver el estado de mi hermana.
Las voces a mi alrededor eran confusas, no sabía qué me decían, solo escuchaba ruido, un chillido asta que una vos se amplió ante todas.
Era él, el hermano de mi madre, mi supuesto tío.
¿Cuál era la primera pregunta?.
La verdad que las olvide a todas no sabía ni que preguntar, debía abrazarlo o presentarme como las personas normales.
Iba a decir algo cuando su dulce voz erizo mi piel, mi pequeña hermana apenas y podía caminar.
Tuve miedo, mi lobo aún pensaba en matar a los que le hicieron esto, pero yo solo quería saber que estaba bien.
Y luego matarlos, no los dejaría impune.
—Al ser solo una hechicera cuesta que sane, pero está bien, ha pasado por cosas peores.
Dijo un doctor mirando a un hombre que por su aura sabia que era un beta, uno muy poderoso.
—Beta Xander, le recomiendo dejar que las niñas tengan una vida más tranquila, si las siguen entrenando de esta manera no creo que sobrevivan.
Solo son unas niñas, a pesar de todo.
El hombre llamado Xander asintió mirando a mi tío con esa mirada que te dice «Te lo dije».
—Está bien, no volveremos a exigir que se esfuercen más.
—No hablo solo de entrenamiento, Atina habla de matar y cosas que una niña de ocho años no debería mencionar.
—¿Otra vez está teniendo sueños?. — Pregunto mi tío
—Sé que es por la amenaza de los vampiros, en que Atina es clave en todo esto; sin embargo, sigue siendo una niña, sus sueños son visiones del futuro, los cuales son inciertas, ya que cambia constantemente.
Déjenlas ser unas niñas y que los sueños fluyan de acuerdo a al plan de la Diosa.
No entendía de lo que estaban hablando, por ende los deje y busque la habitación de mi hermana que estaba en una cama inconsciente, parecía que dormía, se miraba tan tranquila.
—Cuanto as crecido mi niña de ojos zafiro, ya no eres aquella pequeña traviesa que jugaba al escondite y te subías a los árboles, mira cuanto as crecido.
Me derrumbé llorando sobre ella, la había encontrado, ella estaba viva, nunca me equivoque, yo la sentía a pesar de todo.
Mi pequeña de ojos zafiro está en esa cama y yo nunca cumplí mi promesa de cuidarla, era un pésimo hermano.
Ahora estaba junto a ella y haría lo que fuera por cuidarla y si era ir contra esta manada no me detendría.