—Me parece bien —dijo Doyle. —De acuerdo —se asoció Drew. Miller sonrió, simplemente, satisfecho de haber sido útil y de que su idea fuera puesta en práctica. —Pero ahora voy a tomarme un café —dijo Marlon—. Me lo he ganado —añadió y se dedicó una reverencia a sí mismo. —Si ves a algún técnico, acuérdate de que van a darles vacaciones con la excusa de que la Máquina va a estar parada unos días —le advirtió Drew. Marlon asintió y se fue. Para ganar tiempo Miller empezó a controlar los datos del retículo de ionización, y Doyle consultó algunos mapas estelares. —El artefacto está a seis billones de kilómetros de la Tierra, unos 0,6 años luz —dijo—. ¿Qué estará haciendo allí? ¿Cómo llegó a esa posición? Y, sobre todo, ¿qué es? Esto es lo que más me intriga. —Intentaremos descubrirlo —r

