Capítulo XLII-1

2205 Palabras

Capítulo XLII —¿Señorita Watts? —la interpeló McKintock por teléfono—. Se lo ruego, tengo que ausentarme una semana para el proyecto de Heysham, el de la energía, ¿se acuerda? Durante estos días quiero que usted se haga cargo de mis funciones. Delego todo en usted, como otras veces, por lo que puede tomar decisiones sobre todas las cuestiones que considere que puede afrontar autónomamente. Pero en caso de necesidad no dude en ponerse en contacto conmigo. ¿Está claro? Muy bien. Gracias, señorita Watts. McKintock sabía perfectamente que su secretaria personal no iba a llamarlo ni una vez. Era extremadamente hábil a la hora de gestionar cada aspecto administrativo de la universidad, y, efectivamente, la mayor parte de las decisiones las tomaba ella; él se limitaba a firmar. Eficiente y muy

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