Jing, Odiel y Drake, después de que llegaran al centro de Fra, se dirigieron a las cuevas heladas. Eran llamadas así por el frío que allí hacía, gracias a que en las profundidades solo había hielo. Ellos tres estaban en lo más profundo de las cuevas, cuando Odiel y Jing hicieron brillar sus joyas y se transportaron junto a Drake hasta las profundidades. Aquel lugar compuesto por paredes, columnas y superficie de hielo, a diferencia de las cuevas, no estaba oscuro. Pese al extremo frío y, que solo estaba compuesto de hielo, el lugar era hermoso. Las paredes brillaban como si fuesen diamantes y lucecitas coloridas le daban vida a aquel solitario y silencio lugar. Caminaron con cuidado de no resbalarse por varias horas, hasta que un cubo de hielo gigante captó su atención. Dentro del conten

