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1457 Palabras

Miguel   Sentía un nudo en la garganta, el dolor era muy grande, pero no era por tristeza, si no por felicidad, me encontraba muy feliz de estar con mi familia, aunque Yen estuviera llorando en mi pecho y mi hija estuviera apunto de quedarse dormida en mi mano. No me movía para nada, estaba completamente quieto, no quería asustar a la pequeña, ni menos separarme de Yen, ambas se convirtieron en mi aire y sin ellas no podré respirar. En dos días pensaba pedirle matrimonio, la manera que había pensado no era muy convencional y sospecho que luego me; rechazara, golpeara o intentará matarme, eso que no cuento con que me insulte por mi estupidez, pero uno enamorado comete estupideces y de las mejores. Cuando vi que la niña se había quedado profundamente dormida, me separé de Yen y la dejé

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