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1545 Palabras

Nos separamos un poco porque escuchamos el llanto de la pequeña, yo miré a Miguel y luego ambos reímos bajito. La niña se había quedado dormida mientras nos besábamos. Me separé del abrazo de Miguel y la dejé suavemente en su cuna, para que durmiera un rato más. Me gire en dirección en donde había dejado a Miguel y me sorprendí cuando lo vi a unos pasos de mi. —No sabes cuánto te extrañe—Comento. Yo tambien lo había extrañado demasiado, mi vida luego de que el llego no fue la misma y cuando simplemente la abandonó se convirtió en un martirio.     —Ven, dejemos la dormir—Mencione. El asintió y me agarró de la mano para sacarme de la habitación como si de una niña se tratase. Apenas salimos el me pegó contra la pared, puso su cabeza en mi cuello y comenzó a respirar con pesadez. Me es

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