Pesadillas

1553 Palabras
AVERY —Pero cuéntame que más ha pasado. —Bueno, la otra vez abrí la puerta del baño y Logan estaba desnudo allí. Ella abrió la boca del asombro. —¿Qué? ¿Viste a Logan Whitmore desnudo? ¿Y que pasó? ¿La tiene grande? —¡Renata! No digas esas cosas. Yo... ni siquiera me fijé. —Te acabas de sonrojar, claro que te fijaste. Vamos, cuéntame, no seas mala. —Fue un accidente. El baño que tenemos está Justo a su habitación y a la mía. Es decir, cualquier día puede pasar igual. Ya sea el quien me miré a mi o yo a él. Es un poco tedioso porque Logan me odia y yo lo odio. Hacemos las cosas más amenas en la casa por Jasper, no queremos hacerle pasar malos ratos. Los dos estamos quedándonos en su casa. Lo menos que puedo hacer por el es no darle problemas. —¿Pero si la tiene grande? —insistió. —Por Dios, Renata, si. —¡No lo puedo creer! —chillo. —Shhh que todos nos empezaron a ver. —Logan es muy guapo pero tiene un carácter que.. ash —se queja—en fin, eso no se puede negar. —Si, la verdad es que si. En fin, no quiero seguir hablando de Noah y sus carencias, ¿como vas con Masón? Ella se puso un poco triste cuando le pregunté por el. Antes le gustaba hablar de su novio pero ahora parece que no. Masón no la merece, es un hombre que le hace falta mucho para ser el hombre que Renata se merece. Jasper y Renata están igual. Solo ellos no se dan cuenta de que pueden encontrar algo mucho mejor. —¿Qué pasa? ¿Qué hizo ahora Masón? —quise saber. —Es que... siento que tienes razón. —¿Sobre qué? —Sobre si Mason no es el hombre indicado para mi. Por fin. —Bueno... ¿qué ha pasado? —Son muchas cosas ya. No me gusta vivir en una relación donde me siento insegura, ¿sabes? Donde siento que en cualquier momento Mason puede irse y a mi me deja con todo el amor en las manos y sufriendo. Ya lo hemos experimentado muchas veces. No le importa dejarme sufriendo cuando hemos discutido, simplemente se va porque prefiere su paz mental, pero ¿y la mía? ¿Crees que me gusta aguantarle sus cosas? Claro que no. A veces desearía arrancarme todo lo que siento y lanzarlo a la basura para demostrarle a Masón que puedo vivir sin el. Que si se va yo también puedo pasarla bien, sin extrañarlo, sin buscarlo, sin rogarle. Pero no puedo, Avery, y eso me hace sentir muy triste. —Renata —me acerqué y la abracé—lo siento mucho por escucharte hablar así. Cuando nos enamoramos nos olvidamos de nosotros mismos y eso es lo peor que podemos llegar a ser. Pero te diré algo muy importante —la miro—vas a sufrir mucho si dejas a Masón pero créeme que va a llegar otra persona a tu vida, alguna que si te dará tu lugar, alguno que no querrá irse cuando tienen una discusión o cuando le platicas de cómo te sientes. Esa persona llegará, Renata, y vas a sentirte plena. Masón ni siquiera será un recuerdo para ti. El amor no tiene por qué doler. Si duele no es amor. —le digo. Me quedo sorprendida por las palabras que salieron de mi boca, a veces suelto decir esas cosas pero odio no poder aplicarlas en mi vida. —Vaya, Avery, me sorprendes pero lo que dijiste me gustó mucho. Sigue así. Su celular sonó y contestó. —Me tengo que ir, Avery, lo siento mucho porque quedamos en pasar el día juntas pero es una emergencia familia. —¿Y está todo bien? —Si, solo iré a ver qué pasó. —Vale, no te preocupes. Vete tranquila. Avery dejó pagada la comida e incluso la botella de vino que seguía intacta. En ese momento me dio la depresión y empecé a tomármela, es decir, no iba a desperdiciarla. • Horas después ya me había dado la tarde. Me había acabado toda la botella de vino y quería más pero contuve de comprar otra poeque para empezar no tenía dinero. Me quedé platicando con la chica del bar, me cayó bien y me metió mucha platica que me hizo reír. Al menos no la pase tan sola y tan mal. Volví a casa con una persona me que dio un aventon. Estaba de malhumor por el desastre que era. Solo quería llorar y golpear lo que se me pusiera encima. Llegué a casa y escuché el televisor encendido. Allí estaba Logan viendo un documental de anímales. Rodé los ojos y me dirigí a la cocina. Me moría de sed. Estaba mareada y muy ebria. Abrí la nevera y saqué el galón de jugo de naranja, quise abrirlo pero mis manos tambalearon y lo dejé caer al piso, hizo un estruendo y el jugo se espacio por todo el piso —Maldita sea —exclamé enojada. Logan apareció y vio lo que había hecho. —¿Qué demonios te pasa? —inquiere de malhumor. —Que te importa —le dije, arrastrando las palabras. —Estas ebria, apenas son las cinco de la tarde. —¿Y? Es mi vida y yo puedo hacer lo que se me de la gana. —espeté, subiendo las escaleras hasta llegar a mi cuartito. Me quité toda la ropa y me acosté a dormir. Me sentía demasiado mal. • —¿Avery? —escuché la voz de Logan a lo lejos. —¡Avery! Abrí los ojos del susto y lo miré allí, entre la oscuridad. —¿Qué te pasa? —exclame, girándome para no verle la cara. —j***r —lo escuché decir y fue cuando me acorde de que me había quedado desnuda y la sábana se me había quitado del trasero. —¡Logan! —lo empuje y me puse de nuevo la sabana. —¿Qué demonios quieres? —Tienes que comer algo. —¿De cuando acá te importo? —fruncí el ceño. —Es malo que no comas. Luego amanecerás con el estómago mucho peor. La gastritis es horrible. —No quiero y menos que venga de ti. —Yo solo quiero ser amable contigo pero no me dejas. El estómago me sonó y miré a Logan con algo de vergüenza. Tenía mucha hambre ahora que me lo dijo, mi estómago me ardían. Tampoco había almorzado. No estaría mal echarle algo para que se me quitara este malestar. —Vale, baja porque me tengo que poner la ropa. Logan asintió y salió de mi habitación. Me puse unas bragas y una camisa grande. Bajé a la sala, Logan estaba con el celular el mano. —Vamos a pedir algo. —¿Pizza? —Comida china. —Hmm no, prefiero pizza. —Si yo voy a pagar entonces yo elijo que vamos a comer. Rodé los ojos y me senté en el sofá frustrada. No tenía antojos de eso y Logan no aprecia ceder. —No entiendo por qué haces esto —le digo—Como si te importara. —Deja de hablar y vamos a comer algo. —Ya te dije que no quiero comida China, mejor me voy a seguir durmiendo. —hice el amago de levantarme pero no me dejó. Me tomó del brazo y me sostuvo allí. —Cállate. —demandó, mientras hacía la llamada—Si, una pizza de pepperoni con queso. Ajá, si. Gracias. Lo miré culpable. —¿Y la comida china? —Es la primera y última vez que te hago caso, pero al menos con la pizza vas a comer. Rodé los ojos y tomé el control para quitar el estupido documental y poner una película. Parece que mi hermano todavía no llegaba a casa. Solo estábamos Logan y yo. —¿Quieres algo de tomar? ¿Café? —Si, por favor. —Vale, ya vuelvo. Se fue a la cocina a hacerme el café. Es extraño, no entendía por qué actuaba así conmigo. ¿Será uña trampa? No me confío de Logan. Pero hoy precisamente parece muy inofensivo, me gustaría saber por qué. Después de un tiempo me trae el café. Alguien toca el timbre y me levanto para abrir. Es la pizza. —Logan, la pizza está aquí —le digo. Logan se acerca y les paga. Tomo la caja y me dirijo al sofá para comer. Logan se sienta a mi lado y toma algunos trozos. —Gracias —le digo, porque fue lindo de su parte darme de comer. —Igual no tenías dinero para pagar la cena —murmuro. Rodé los ojos. —Solo di "de nada" y listo. —No es nada —respondió. Vimos la película en silencio mientras comíamos. Cuando terminamos se despidió porque iba a dormir rápido. Yo me quedé un momento más en la sala, luego me dio sueño y subí las escaleras. Cuando pase por su cuarto escuché balbuceos, parecía que tenía una pesadilla. Quise entrar pero supuse que a Logan no le gustaría así que pase de lado y me fui a mi habitación.
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