Salí del hospital tal como lo tenía planeado, en completo silencio, nadie se percató de mi presencia y mucho menos del penoso momento con los Danworth, así que regresé a mi departamento después de deambular por la ciudad por más de una hora, no tenía ánimo de regresar a casa sin embargo ya era cerca de medía noche y todavía tenía muchos pendientes que resolver.
Llegué bastante cansada de todo lo que me estaba ocurriendo, y de todo lo que debía enfrentar regresando a Iberville, estaba tan ensimismada considerando como decirles a todos que "la puta ama" había fracasado que no me percaté que Owen Danworth estaba sentado en el piso frente a mi puerta, hasta que casi tropiezo con él, el hombre se veía bastante desmejorado comparado con su habitual porte, tenía la ropa desaliñada, como si acabara de salir de una pelea, mantenía la cabeza agachada entre las rodillas y estaba algo despeinado.
Me detuve a escasos pasos de él para corroborar que fuera la persona que creía y que mi mente no me estuviera jugando una mala pasada pero efectivamente cuando agaché la cabeza comprobé que si era el padre de Hope, titubee por unos segundos, ya que no había notado mi presencia tal vez me podía ir sin llamar su atención pero mi coraje y orgullo gritaron dentro de mí que ya no le tuviera miedo, que no me siguiera escondiendo así que caminé hasta mi puerta muy decidida, con la frente en alto y sin prestarle mucha atención.
- El departamento de mi casera está en el primer piso, pero no se preocupe por hacer que me corran, yo me voy mañana!- repuse con mucha firmeza mientras abría la puerta del departamento.
- No.....yo.....no....no vine.....no vine por eso- el hombre se enderezó y pude ver que efectivamente estaba en malas condiciones, su ropa estaba muy desaliñada, se había despeinado y su cara, bueno ella dejaba en claro que estuvo llorando.
- Entonces va a acompañarme hasta la salida del estado para asegurarse que me vaya?!- pregunté con molestia.
- No..... yo solo..... necesitaba con quien hablar- repuso cabizbajo.
- Oh, por supuesto, claro, hablar para obtener alguna información comprometedora y así llevarme a la cárcel, dónde según usted pertenezco, no?.....pues olvidelo.
- No.....yo.....no supe a dónde más ir.......solo quería- se encogió de hombros pero en ningún momento me dirigió una sola mirada- no sé......
- Qué es lo que realmente quiere, señor Danworth?, qué más necesita de mí?!.....no le parece suficiente mi castigo el perderlo todo?!...... qué quiere de mi?!!!!- le grité muy molesta pues este hombre ya me hizo demasiado y sin razón.
El hombre no dijó absolutamente nada, ni siquiera levantó la cabeza, se limitó a suspirar con cansancio, con las manos metidas en su pantalón.
- Lamento haberla molestado.....yo solo..... necesitaba hablar con alguien...... discúlpeme!- Owen respondió y se limitó a hacer un gesto con la cabeza aún agachada, realmente se veía fatal pero me limité a observarlo de arriba hacia abajo y decidí entrar a mi departamento.
Sin embargo, mi consciencia me comenzó a reclamar, si bien no era un buen hombre, al menos no lo fue mientras me perseguía incansablemente, tampoco era necesario llegar a tanto de dejarlo a la deriva cuando obviamente necesitaba de alguien.
- Señor Danworth!- lo llamé antes de que bajara el primer escalón, el hombre me miró con cansancio y pude confirmar que estuvo llorando- ha tomado?- él negó con la cabeza, pero dudé que estuviera diciendo la verdad.
- Descuide...... estaré bien.
- No debería conducir en esas condiciones, puede herir a alguien.
- No se preocupe, le llamaré a un chófer- respondió antes de descender el primer escalón y desaparecer de mi vista.
Me quedé en la puerta de mi departamento mordiéndome el labio inferior con ansiedad, pero era el padre de Hope al fin de cuentas y ella no merecía quedar huérfana otra vez.
- Maldición!!- me reproche antes de correr a buscarlo alcanzandolo en el primer descanso- señor Danworth!- le grité llamando su atención- no debería irse en esas condiciones..... puede ser peligro.....uhum......vamos a mi departamento.
- Estaré bien, discúlpeme por haber venido a molestarla.
- No se puede ir así, es peligroso...... además ya está aquí, mejor suba- lo invité con un gesto de cabeza y a pesar que lo dudó finalmente accedió.
Ambos entramos al departamento y en cuanto el hombre puso un pie adentro, sus ojos se llenaron de lágrimas y una sonrisa tenue apareció en su rostro, comenzó a recorrer la estancia en donde aún estaban todas las fotografías de Hope.
Caminó recorriendo las paredes acariciando las fotografías que estaban colgadas y después tomó una de mi bebé recién nacida que se encontraba en el librero, la observó detenidamente y con un semblante bastante melancólico.
- Esa foto la tomé el día que llegamos aquí......fue su primera sonrisa!- le indiqué desde la cocina mientras le servía una taza de café, Owen acarició la carita sonriente de su hija y de nuevo comenzó a llorar.
- Bailey no ha sonreído ni un solo minuto desde que.....desde que.....desde que esta con nosotros- miré lo triste que estaba pero no podía darle ningún tipo de consuelo sin hacerlo sentir peor- ella no es feliz!!!- admitió finalmente dejándose caer en el sillón completamente derrotado y con el llanto a flor de piel.
Caminé hacia él para ofrecerle la taza pero Owen no quería soltar la foto que tenía abrazada contra su pecho así que la coloque frente a él y me senté a su lado, esperando que sintiera la confianza de hablar.
- Mi hija me odia- expresó después de unos minutos- me tiene miedo- voltee a verlo preocupada ante tal afirmación, si bien era evidente que Hope no estaba muy contenta con ellos, temerle era demasiado- después de la fiesta lo único que hacía era llorar y preguntar por ti.....- Owen comenzó a explicar al notar mi gesto- estaba desesperada, y me cansé de no poder consolarla...... y finalmente......le grité, le grité que tú no eras su madre.........ella .....ella.....ella simplemente dejó de llorar y me miró.....me miro....dios.... tenía esa mirada de miedo hacia mi......traté de abrazarla pero Bailey se escondió detras de su cama y me veía como si yo fuera un monstruo.
Ambos guardamos silencio, me preocupó saber en que estado estaría Hope y que pasaría con ella de ahora en adelante.
- Jamás he querido eso de mi hija......yo la amo, daría todo por ella y ahora Bailey me teme......no pude soportar ver la forma en que me miraba, no me quería cerca aunque trataba de reconfortarla, de disculparme......solo logré que ella siguiera huyendo.....no tuve más opción que irme de su lado para no seguir incomodandola........ más de dos años.....dos años, sin saber de ella y ahora no puede quererme.
- Es solo una niña confundida......todo lo que conoció fue esto- señalé el departamento con mis manos- y de pronto usted se la lleva sin más y no sabe que pasa......eso es todo señor Danworth......solo necesita tiempo- sabía que quizas necesitaba más pero él no tenía que saberlo, no le ayudaría en nada.
- Owen...... por favor......si me dices señor Danworth, siento que hablas con mi padre y honestamente él no era un buen hombre o un buen padre.....- se quedó en silencio unos segundos, parecía que estaba reconsiderando seriamente su situación- Bailey me miraba como nosotros solíamos ver al viejo......no quiero eso, no quiero que mi propia hija me tema.
- Hope no te tem......
- Podrías llamarla por su nombre- me interrumpió- Bailey...... Bailey.
- Bailey no te teme......solo que todo cambió tan rápido para ella y no es una niña de 10 años a la que le puedes explicar la situación, es una bebé que de un segundo a otro perdió todo.
- Yo solo...... solo quería recuperarla, fueron dos años.....dos largos años buscándola sin descanso dia y noche, sufriendo por no saber como estaba, con quién o en dónde, o si acaso.......no sé..... seguía viva, había noches en las que simplemente no podía dormir pensando en ella, culpandome por no cuidarla........y cuando finalmente apareció, yo pensé solamente en......en...... soy un mal padre?- Owen no me dirigió la mirada pero pude sentir la angustia en su voz- soy un mal padre por querer que mi hija este conmigo?
- No......desde luego que no....... pero no puedes imponerle algo, Bailey siempre ha sido algo testaruda......y ahora sé de quién lo sacó....... solo tienes que darle tiempo y no exigirle demasiado......tienes que trabajar a su ritmo.
Owen asintió, tratando de menguar su tristeza, en el fondo quería creer que era un mal padre pero ahora viéndolo de ese modo sabía que su inmenso amor por Bailey lo estaba haciendo cometer algunos errores.
- Podrías...... podrías hablarme de mi hija, por favor!- pidió mirándome por primera vez, este hombre que siempre tenía un semblante tan serio ahora parecía un niño asustado, uno muy tierno.
- Por supuesto....hum..... Bailey siempre fue......- así comencé a contarle toda la historia de mi niña, su primera palabra, cuando comenzó a caminar, las noches de desvelo que nos provocó la salida de sus primeros dientes, sus enfermedades, lo que solíamos comer, hacer por las tardes, lo que le gustaba ver en la televisión, cómo estábamos aprendiendo a ir al baño, sus juguetes favoritos y por supuesto la canción que le cantaba por las noches antes de dormir.
Era extraño, pero parecíamos dos orgullosos padres platicando de su hija, y en mi caso nadie podía culparme pues en cuanto yo comenzaba a hablar de Bailey me era imposible detenerme, ella me dió tanta felicidad que solo podía sentirme de ese modo.
Owen cambiaba sus gestos a lo largo de mi historia, incluso había encendido mi computadora para que viera todas las fotografías que había tomado en todo este tiempo, él solia reír cuando escuchaba una travesura de Bailey como cuando tuve que pintar el departamento debido a su gusto por dibujar donde sea, pero la constante melancolía que emanaba su cuerpo era difícil de ignorar y no era para menos, todo lo que podía decirle sobre ella lo hizo consciente de todos los momentos que perdió durante estos años.
- Y ahora esta en la etapa de My Little Pony- finalmente concluí todo mi relato con una enorme sonrisa en mi rostro.
- Tú fuiste la que envió esos peluches, entonces?- preguntó mucho más tranquilo, a lo cual asenti- ya veo......fueron un éxito, no los ha soltado ni un solo momento.....rayos! sentí tantos celos de esas cosas y más cuando no le gustaron mis regalos...... supongo que te sentiste muy complacida, no?
- Si mi Bailey es feliz..... yo soy feliz.
- La extrañas mucho?
- Todos los días.
- Por eso fuiste a mi casa el día de su cumpleaños?- me mordí el labio ante su pregunta, no podía negar la necesidad que me invadió ese día- ya lo sabía, era obvio que Noah no te pidió que fueras.
- Y por qué no me delataste?- cuestioné un tanto apenada.
- No tenía pruebas..... solo era mi palabra contra la de mi primo.
- Ahhhhhh...... entiendo- y así comprobé que de haber podido ese día me habría metido a la cárcel sin chistar.
De nuevo un extraño silencio se apoderó de nosotros, Owen no dejaba de ver las fotografías una y otra vez y de vez en cuando me sonreía con agradecimiento.
- Gracias!!!!- expresó de pronto haciendo que lo mirará con los ojos muy abiertos y el ceño fruncido- gracias por cuidar a mi hija y hacerla feliz!!!!....... gracias por preocuparte por ella y darle tanto amor!!!!, me consuela saber que no estuvo sola todo este tiempo y que alguien la cuidó con tanta devoción.
No sabía si había escuchado bien lo que Owen acababa de decir o si en algún momento mi cerebro había sufrido un derrame que me provocó alucinaciones, el hombre me miró fijamente y se sonrió de mi incredulidad porque incluso hasta él sabía que esto era inverosímil.
- No estoy loco, te lo juro!!!- me dijó por mi incapacidad de decir algo ante su agradecimiento que jure jamás escuchar.
Owen se me quedó mirando y de repente me acarició la mejilla, haciéndome pegar un respingo y paralizandome después.
- Gracias!- está vez lo dijó en un tono más bajo y profundo, acercándose a mi lentamente, sin avisar llevó su mano hacia la parte trasera de mi cuello para jalarme hacia él.
Estaba a punto de reclamar cuando sus labios se fundieron con los míos, Owen permaneció quieto solo rozando mi boca hasta que succionó mi labio inferior y después prácticamente devoró toda mi boca, no voy a negar que correspondí el beso casi inmediatamente además de que también lo sujeté de los hombros atrayendolo más hacía mi.
No se cómo explicar lo que estaba ocurriendo o por qué estaba ocurriendo, él y yo solo nos estábamos besando tan apasionadamente sin importar lo inapropiado e ilógico de la situación, Owen tenía una forma única de besar, mis labios se sentían calientes e hinchados mientras mi cintura era masajeada por sus varoniles manos, dios!, se suponía yo odiaba a este hombre y ahora le permitía meter su lengua en mi boca y además lo hacía muy gustosa.
Owen reclinó su cuerpo sobre el mío y ambos terminamos acostados en el sillón, aquí si me empecé a cuestionar que tan lejos estaba dispuesta a llegar, afortunadamente no hizo falta, él se detuvo después de morder mi labio inferior, recostando su cabeza en mi pecho que se encontraba bastante agitado.
- Gracias!- dijó nuevamente con un tono de voz muy suave y bastante profundo- fuiste una buena madre para ella y eso nunca......nunca podré pagartelo, eres una gran mujer.........
- Lo haría de nuevo sin dudarlo!- respondí mientras le acariciaba la cabeza y él apretaba aún más mi cintura.
Asi permanecimos hasta que el sillón comenzó a incomodarme además de que recordé que aún debia empacar las cosas de Bailey, hice un ligero movimiento para avisarle que ya era momento de que se marchará cuando descubrí que el hombre se había quedado profundamente dormido.
- Y ahora que hacemos?!- pregunté en un susurro, pues aún tenía su cara cerca de mis senos y su mano en mi cintura.
Me quedé mirando lo parecido que era a Bailey y lo increíble que esto era, Owen hasta hace unas horas juraba ante el mundo entero mi culpabilidad, sin embargo, hace menos de 40 minutos me estaba besando, qué pensaría cualquiera de esa historia? y peor aún qué pensaría él mismo mañana cuando despertara? quizas también me acusaba de seducción o algo peor.
Pero ese problema tendría que resolverlo mañana, mi única misión en este momento era salir de esta incómoda posición, me moví suavemente y levanté su mano, sin embargo, solo se quejó y subió su pierna en las mías, desde luego que no pensaba quedarme aquí por lo que tuve que volver a intentarlo, de echo lo intenté 3 veces más hasta que finalmente lo logré
Me levanté con mucho cuidado y Owen se acomodó abrazando ahora a una almohada, de verdad esperaba que esto fuera producto del alcohol porque de lo contrario tendríamos una mañana muy incómoda.
No voy a negar que me quedé de pie mirándolo, parecía tan tranquilo que nadie sospecharía que era un demonio que me persiguió sin tregua y que casi me mata, en fin, yo también necesitaba descansar, por lo que me limité a cubrirlo con una cobija y me retiré a mi recámara.
Al día siguiente me levanté muy temprano, cerca de las 7 de la mañana, prácticamente solo dormí 5 horas, aunque eso no era nuevo, como doctora solía dormir poco, pero era preciso terminar de empacar tenía que dejar el departamento hoy a las 2 de la tarde, por lo que ya no podía postergarlo más y puse manos a la obra.
Mi visitante seguía en el mismo lugar dónde lo dejé e igual de dormido, incluso lo escuché roncar un par de ocasiones lo que me parecía muy gracioso, pero eso no impidió que continuara con mi misión, retiré las fotografías de las paredes para envolverlas con burbuja al igual que los portarretratos, los juguetes los coloqué en bolsas al vacio y sus utensilios en una caja; estaba cerrando la última caja cuando Owen despertó cerca de las 10 de la mañana, se veía algo confundido tratando de reconocer el sitio.
El hombre recorrió con su mirada el lugar y clavó su vista en mí, parecía algo incómodo o preocupado, era difícil discernirlo, lo único seguro es que estaba algo ansioso, quizas no sabía como decirme lo desafortunado que fue lo que hizo ayer por lo que trate de fingir indiferencia aunque recordar lo que hicimos anoche no me estaba haciendo fácil la tarea, en realidad no me hizo fácil conciliar el sueño durante la noche, pues prácticamente me la pasé pensando en su beso y lo bien que se sintió.
Owen se levantó del sillón y recogió la cobija para después alisarse un poco su alborotada cabellera con nerviosismo, mientras yo seguia enfocada en mis actividades, caminó algo dudoso hasta donde me encontraba, era claro que tenía intención de hablar pero lo dudaba por unos segundos hasta que al parecer encontró el valor y se aclaró la garganta para volver a recobrar su habitual seguridad.
- Yo....mgh.....yo......lamento haber llegado así ayer, espero no haber hecho algo que te incomodara- repuso mirándome de una manera muy inquisitiva, como esperando alguna reacción particular.
- No recuerdas lo que ocurrió?!- pregunté un tanto escéptica.
- Bueno.....yo......- me miró de nuevo ladeando la cabeza como intentando invitarme a hablar, pero me limité a guardar silencio- yo.....yo...mgh.....- el hombre llevó sus manos a su cadera y se giró para observar lo desolado del departamento- tom...... tomé un....un par de copas anoche......algo que no hacía hace mucho tiempo- repusó con indiferencia, ganandose una mirada de intriga, porque dudo mucho que un par de copas lo llevaran a actuar de ese modo- bueno.......casi me acabé una botella de brandy- asenti pues eso era más creíble.
Pero su respuesta me hizo sentir algo boba, era obvio que un hombre como él, que me había estado acusando de un crimen horrible, que había insistido en perseguirme y destruirme al grado de quitarmelo todo y que incluso anoche durante el evento del hospital me gritó furioso, no iba a cambiar de la noche a la mañana, entendí que todo lo que ocurrió, absolutamente todo, fue obra del alcohol y así debía asumirlo aunque eso no evitaba una extraña incomodidad.
Obviamente no pensaba negar que me gustó su beso, desde luego tampoco pensaba que ahora eramos pareja o algo por el estilo, tampoco llegaría a tal grado, pero el que lo olvidara no me agrado mucho, quizas hubiera sido mejor que dijera que fue un error y que lamentaba su comportamiento así no me sentiría tan patética por el hecho de que alguien borracho me besara por agradecimiento.
Sin embargo puse mi mejor sonrisa y trate de disimular mi estado anímico, algo que se me daba perfectamente como resultado de haber pasado toda mi vida en el sistema infantil.
- Llegó anoche, necesitaba hablar con alguien sobre Bailey- repuse aparentemente tranquila.
- Solo eso?- cuestionó insistente mirándome con un dejo inquisitivo.
- Si- así sin más continúe con mis actividades.
- Segura?- preguntó de nuevo en el mismo tono pero ahora lo acompaño elevando la ceja izquierda.
- Si, hablamos de Bailey y después...... después.....- "después me dió el mejor beso de mi vida", desde luego eso solo se quedó en mi mente- después se quedó dormido señor Danworth- asintió apretando los labios y mirándome con enojo.
- Creo recordar que te pedí que no me hablaras así- respondió molesto, lo que levantó mis sospechas de que tanto realmente recordaba.
- Si no ha olvidado lo que ocurrió anoche para que me pregunta?- ahora yo también me sentía un poco molesta porque seguramente recordaba más de lo que decía dejándome en claro que el beso de anoche era una aberración para él y no quería ni recordarlo.
- En primera te pedí que no me hablaras de usted y en segunda.....en seg.....en segunda recuerdo casi todo lo que .....lo que ocurrió aunque aún no sé cuándo o cómo me quedé dormido- repusó mirándome desde su altura con una obvia molestia.
- Eso es simple...... después de que acabamos de hablar de Bailey me diste las gracias.....- respondí tranquila y parecía feliz de que comencé a hablar de lo de anoche además de algo impaciente porque continuara.
- Y luego?- volvió a verme con insistencia, parecía que buscaba una respuesta en específico porque sus cejas se levantaron mientras movía sutilmente los labios.
- Luego...... bueno......me diste las gracias y te acostaste.
- Ya veo- asintió mientras fruncia los labios- de acuerdo!- repusó un poco agresivo.
Levanté mi hombro en señal de indiferencia, si se acordaba o no del beso de anoche eso quedaría entre él y su consciencia, no pensaba darle el gusto de ser yo quien lo mencionara si es lo que quería o peor quedar como la ridícula mentirosa que le cuenta algo inverosímil.
- A dónde vas?- preguntó al ver que ya prácticamente todo estaba empacado en la estancia.
- De regreso a Iberville, desde ahí buscaré un nuevo empleo.
- De verdad te vas?- por qué diablos parecía consternado?, al final era lo que más quería.
- Te dije que me iría y así lo haré- respondi llevando la última caja hasta la entrada del departamento- toma- le extendí una fotografía de Bailey, era una de hace un año, en la que estaba disfrazada de duende, a lado de nuestro pequeño árbol de navidad, no era por nada pero se veía hermosa y era una de mis favoritas.
Owen tomó la foto y una dulce sonrisa volvió a aparecer en su rostro, era innegable el efecto que Bailey tenía sobre él.
- Puedes despedirte de Bailey.......si quieres claro- expresó dejándome confundida no solo por lo que dijó si no básicamente porque lo amable que parecía su ofrecimiento.
- Disculpa?!
- Creo que sería bueno para ella.....no sé- volvió a esa actitud supuestamente indiferente en la que según él le daba igual lo que decidiera.
- No creo que sea bueno para ella o para mi.......solo la volveré a ilusionar y no es justo.
- Podrías decirle, no sé....
- Una mentira?!
- Pensé que podrías pasar un par de horas con ella y dejarle un buen recuerdo a mi hija.
- Por qué yo y por qué ahora?
- Eres ......tú......eres la única que logra calmarla, la conoces, sabes tanto de ella que solo quería verla feliz...- lo miré con curiosidad porque era increíble un cambio tan radical-....pero si no lo cree conveniente, esa es su decisión...... gracias por recibirme anoche y disculpe la molestia- tomó su sacó y salió del departamento azotando la puerta.
Owen se enojó tan rápido que era ridículo, digo, obviamente no le dije nada del otro mundo, simplemente no consideraba correcto que Bailey y yo volviéramos a pasar por este trago amargo.
Sin embargo, no pude evitar pensar en que condicion estaría mi hija, probablemente después de lo que dijó Owen sobre como le gritó, ella estaría asustada o triste, no creí conveniente volver a verla pero quizas podría ayudar a mejorar un poco la relación entre ambos, aunque para ser honesta eso me parecía más bien una excusa.
Suspiré antes de salir del departamento, Owen ya no estaba dentro del edificio pero afortunadamente lo encontre a punto de subirse a su automóvil.
- Señor Danworth!- grité antes de que cerrará la puerta del carro, el hombre logró escucharme pero apenas y se asomó.
- Owen!!- exclamó muy serio.
- Solo tengo un par de horas.....esta bien?- repuse ignorando su reclamo.
- No necesitas más.
Me subí rápidamente a su automóvil, el mío ya estaba cargado con algunas cosas por lo que no era utilizable, el trayecto fue algo incómodo debido a que ninguno tuvo la intención de hablar realmente, solo me limité a indicarle cual era el pastel favorito de Bailey con la intención de ayudarlo a congraciarse con ella.
- Eso no es sano......no es correcto que Bailey se acostumbre a comer azúcares que podrían dañarla- repuso muy enérgico.
- Es solo una niña a la que le gustan los dulces, no es malo darle de vez en cuando un aperitivo como ese además ella siempre come muy sano......soy médico y me preocupé por su salud...... aunque no lo crea.
- Aún así, Bailey tiene una dieta saludable que debe seguir si quiere ser una niña sana.
- Y también va a ser una niña feliz?!- cuestioné con cierta molestia, si bien apoyaba la idea que una dieta saludable era lo mejor también comprendía la necesidad infantil por los postres y dulces, Owen volteó a verme frunciendo el entrecejo, parecía confundido y tratando de dilucidar qué era más importante para Bailey.
- Su niñera ha.....ha indicado cuales son......cuales son las pautas necesarias para su correcto desarrollo- intentó justificarse.
- Su niñera?!- Owen volteó a verme de nuevo ante mi obvió comentario tan cargado de sarcasmo.
- Si.
- De acuerdo.
- Sé que probablemente no lo entiendas pero su niñera ha establecido un programa alimenticio muy saludable así como las actividades que debe realizar dia a día que le ayudarán en su crecimiento y desarrollo- expresó muy orgulloso su respuesta de manual de psicología infantil.
- Planean su día?!- pregunté aún mas asombrada.
- Si.....es necesario que tenga una rutina- asenti con burla pues este hombre no comprendía que no se trataba de un adulto.
- Qué?!
- Nada- respondi levantando mi hombro.
- Sé que tienes mucho que decir así que solo hazlo- y ya que estaba tan deseoso de escuchar mis comentarios, por qué no satisfacerlo?
- Me parece perfecto que tenga una niñera tan bien preparada pero es una niña a la que ustedes han decidido darle rutinas y planificarle la vida y no le dan la oportunidad de jugar o disfrutar.....
- Tiene dos períodos de 20 minutos al día para jugar- respondió como si eso fuera un gran argumento.
- Oh.....wow..... perdón te juzgué mal, 40 minutos al dia de diversión, por qué no lo dijiste antes?
Owen comprendió el claro sarcasmo y apretó la mandíbula antes de tronar ligeramente su cuello, no estaba enojado pero era obvio que si se sentía burlado.
- No es malo querer que tu hijo se desarrollé plenamente.
- Plenamente para qué?- pregunté porque no comprendía su objetivo en todo esto- para ser una niña amargada e infeliz que crecera odiando su vida porque su padre no le permite ser una niña?.......y luego te preguntas porque tu hija no ha sonreído desde que está contigo- concluí molesta por su actitud.
Él guardo silencio mientras me veía de reojo, no podía negar que amaba a su hija pero llegar a tal punto me parecía inconcebible, y eso me hacía sentir preocupada sobre el futuro de Bailey.
De pronto el hombre dió vuelta en la siguiente esquina para tomar el camino de regreso, lo que me sorprendió, así que asumí que estaba molesto por mis comentarios y que me llevaria de vuelta a casa, sin embargo, me sorprendió aún más cuando llegamos a la pastelería y sin decir media palabra se bajó del vehículo para ir por la tarta de chocolate y nieve de fresa que tanto le gustaba a Bailey.
Yo estaba atónita y en cuanto regresó, lo observé detenidamente con una sonrisa que logro incomodarlo.
- Qué?!- cuestionó mirándome nervioso.
Simplemente negué con la cabeza y sonreí, después de todo quizas no estaba tan perdido y solo necesitaba un poco de tiempo para ser el gran padre que podía ser y que Bailey se merecía.