*VALERIA* Al mirar a mi alrededor, me di cuenta de que habíamos llegado a un lugar desconocido. Estábamos en una zona rural, rodeados de campos verdes que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. El sol brillaba intensamente, iluminando cada hoja de hierba y cada flor que se asomaba entre el manto verde. A lo lejos, un par de árboles se alzaban majestuosos, ofreciendo sombra a un camino de tierra que se perdía en el horizonte. —¿Dónde estamos? —pregunté, tratando de despejar la bruma de mi mente. Adelyna se acercó, con una sonrisa en el rostro que no lograba ocultar su entusiasmo. —Es un lugar especial, un refugio. Un espacio para desconectar y recargar energías— explicó, mientras sus ojos brillaban con emoción. —No hagas preguntas innecesarias—, en ese momento me di cuenta de

