Al ingresar a la habitación de huéspedes, donde era que él también había venido a ocupar esta habitación de cuarto todo por seguirla a ella, y era que en estos 365 días del año en el que nunca habían dormido separados. ¿Podría Lía Michel desbaratar lo que había forjado Marianela? Si ella pensara que las cosas podrían ser tan fáciles, se equivocaba de sobremanera. En la mesa, todos sentían algo había cambiado, sentían también que el aura alrededor del comedor era distinto, incluso el pequeño Dani rompió el silencio a llorar, el pequeño gemía a gritos, "quiero. Mami, quiero a mami" La paciencia de Lía era poca para con su hijo, aunque ahora mismo traía la máscara puesta, pues no sabía cuánto había cambiado las cosas en su hogar, así que se acercó a Daniel su hijo e intentó a abrazarlo, p

