—¡Vete de aquí! Ahora yo me ocupo de mi marido, de mi hijo.—Sal desaparece de mi vista. Un grave problema tenía Líah, era no saber controlarse el temperamento. Otro gran problema era creer que el mundo le pertenecía. Marianela la miró con arbitrariedad, ella se rió de su acción. Ella después de reírse por un momento dijo : —Anda, has que nos vea aquí juntas, vamos a ver si no se te cae el teatrito.—Aplaudió con mucha fuerza sus manos. Ante la actitud de Marianela, Lía Michel intentó usar la persuasión, ella dijo : —Hermana, solo estoy cansada, solo quiero descansar y relajarme. Creía que decir algunas mentiras la ayudaría simplemente ocupar otra ves su espacio y ser como antes, no sabía sin embargo que su familia y hasta los empleados ya estaban revestidos con corazas, ahora vería

