Keifer: Cuando llego a mi casa me encuentro con Afrodita de pie, eso era bueno, no tendría que esperar para poderle preguntar acerca de su cautiverio. - Keifer –dice arrojándose a mis brazos, la sostengo con suavidad. - ¿Cómo te sientes? –pregunto en tono tranquilo, ella debía recordar algo. - Bien ahora que estoy contigo –dice bajo, su voz amortiguada por mi pecho. - Tienes que decirme todo lo que sepas sobre Lyckus –digo separándola suave–, su ubicación, todo lo que puedas recordar –intento sonar tranquilo, no quiero presionarla. - Yo no... no recuerdo nada –dice sosteniendo su cabeza, hace un gesto de confusión. - Por favor, necesito que me digas todo lo que puedas, la vida de alguien depende de eso –digo en tono urgente, debía hacer un esfuerzo, estaba seguro que la información

