La capital es tan fría que me recuerda mi niñez en Moscú, ha llegado el día de la audición ante los reclutadores y Mila está hecha un manojo de nervios. Reconozco que ésto no es tan importante para mí como lo es para ella, pero estoy dispuesto a darlo todo con tal de ayudarle a cumplir sus sueños. –Ya saben muchachos, hagan lo que saben hacer, respiren y rómpanse una pierna Las palabras de Ninna nos alientan mientras nos dan la bienvenida al escenario de la audición dónde unos vejetes con mirada arrogante nos detallan de pies a cabeza. La música inicia, ella inicia la rutina que para mí, como siempre, verla bailar es todo un espectáculo, a mis ojos desprende estelas de luz con cada extensión de su cuerpo y sus delicados movimientos me encienden de emoción, tanto que no logro detener las

